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La UNA sigue creyendo

En un Paraguay acostumbrado a indignarse rápida y fácilmente, y a olvidar y dejar pasar con todavía mayor facilidad y rapidez actos de corrupción. Dónde muchas veces nos dejamos guiar como rebaño y a seguir acontecimientos que nos conciernen a todos como si se tratará del episodio de un programa de televisión que nada tiene que ver con nosotros. En una sociedad con una voz muy fuerte pero muchas veces demasiado sumisa para dejarse escuchar, hay una consigna que está sabiendo mantenerse al encontrar cada vez más inconvenientes y menos soluciones: #UNAnotecalles.

Lejos de encontrar soluciones permanentes a sus pedidos y reclamos, pero si destapando cada vez más y más irregularidades cuál bola de nieve, el reclamo, que se difundió masivamente en las redes sociales (especialmente en Twitter), ha sabido mantenerse en pie pese al tiempo transcurrido, pese al cese de esa primera oleada que involucró a gran parte de la población en lo que parecía un pedido unánime. Pese a la policía del pensamiento.

La Policía del Pensamiento, es una organización policial en la novela 1984 de George Orwell (se cree que está inspirada en el Gestapo y en la NKVD, pero no viene al caso), su función era la de arrestar a los ciudadanos pensantes, ya que esto atentaba contra los intereses el partido. En la novela el pensamiento era considerado un crimen.

Sobra decir que no existe en nuestro país, al menos no como tal. Pero lo que si vimos reflejado durante este tiempo que la protesta lleva de vida han sido incontables esfuerzos por atentar contra la libertad de pensar, decidir y reclamar en base a lo que es justo – o injusto, en este caso -. No es para menos ya que hablamos de una protesta que ha sacudido hasta a los más altos estrados del gobierno, afectando a gente que sabemos que de una u otra forma está involucrada en actividades poco claras. No me quiero detener a citar nombres, pero lógicamente el más renombrado es el senado Calé Galaverna.

Con esto dicho, queda claro que hay intereses afectados que no pueden ver con buenos ojos que esto continué. Ni lo piensan permitir. Como tantas otras veces han buscado encubrir, ocultar, hacer desaparecer y negar, cualquier tipo de evidencia de hechos que, a luz, ya resultaban más que evidentes. Cuando esto falla (porque no sería la primera vez que falle), el foco es desviar la atención, tergiversar, corregir el rumbo.

Desde luego que la educación es un área que no puede escapar a su manejo (sería lo primero que atacaría la Policia del Pensamiento, ¿o no?), es de hecho, el sector que más les conviene mantener bajo control. George Carlin explicó algún tiempo atrás y con ninguna esperanza de mejora una situación parecida, llamándola ¨El Sueño Americano¨(desde el 1:01 min).

Para Carlin (y para muchos, por qué negar) no hay cambio posible. No hay, no habrá y es un sinsentido buscarle el lado al asunto. ¨Tienes que estar dormido para creerlo¨. El que leyó la novela de Orwell, sabe que la misma sigue esta idea (no me gusta spoilear pero ya se imaginarán a lo que apunto).

Sin embargo, la UNA aún no se calla. El reclamo continúa, el pedido está, los casos de corrupción siguen saliendo, el tema no se regulariza pero la voluntad continúa. No existe la Policía del Pensamiento, porque no es un crimen.

Que no les convenga a algunos el hecho de pensar por nosotros mismos, es otra historia. A lo mejor no hace falta estar dormido para creerlo.