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Una cita intensa con Grohl y los Foo Fighters en Buenos Aires

Foo Fighters se presentó junto a Queens of the Stone Age en el estadio de Vélez Sarsfield en Buenos Aires el pasado 7 de marzo. No es una verdadera cita si no pasa algo inesperado, porque las sorpresas ya sean buenas o malas son las que hacen inolvidables los momentos.

Siendo la cuarta vez que los Foo Fighters se presentan en Argentina, finalizando así su gira latinoamericana para presentar Concrete And Gold, nombre de su último disco, esta vez lo hicieron con los Queen Of The Stone Age. Fue la primera vez que se pudo notar una pésima organización.

Una seguridad paupérrima y una fila de más de 20 cuadras. Las puertas abrieron recién a las 18:00, cuando llegamos a la cola eran las 18:30, horario de Coya, la primera banda en tocar, tampoco atrasaron los toques de manera a que más gente pudiera entrar. Luego, siendo las 20:30 aproximadamente, casi 2 horas de fila en ese momento, las cuales para el resto de los fanáticos muy por detrás nuestro se habían convertido en 40 cuadras, cuando QOTSA ya había comenzado a tocar pudiendo ingresar únicamente para dos temas de ellos.

Queens of the Stone Age volvió a Argentina para abrir el show de Foo Fighters. Foto: DF Entertaiment / TrigoGerardi.

Solo nos sentimos afortunados por un lado en ese momento, la fila iba creciendo detrás a medida que pasaban las horas, doblaba el Estadio y se extendía hasta al lado nuestro. Varias personas se acercaron a preguntarnos si desde qué hora estábamos formando o si también estuvimos en algún momento del lado que ellos estaban. Si bien habíamos estado, pero la cola era más corta en ese momento. Por otro lado, la falta de seguridad, asustó un poco porque tanta era la gente formando y el concierto ya había empezado que temíamos que haya una avalancha de locura y desesperación por ingresar y que gente salga lastimada, por suerte todos mantuvieron la calma y no pasó a mayores.

Si bien se sabe que los conciertos son un ritual único y aún más cuando se trata de festivales con grandes bandas, donde la gente espera desde la mañana e incluso desde el día anterior, como fue el caso de muchos en este show.

Si viajas desde tan lejos para ver a un grupo como los Foo, debes estar enfrente, debes atropellar gente, codear, patear si es necesario, si estas ahí te vas todo y ya está, nada más. Definitivamente no iba a ser “el concierto”, si no estaba frente a Grohl, observando tan de cerca cada expresión y movimiento, mientras sacudía su larga y ondulada cabellera negra de un lado a otro acompañando con pasión cada riff de aquella excitante Gibson azul.

“Los 3 primeros temas nomas tenes que aguantar y después ya vas a estar bien” me dijeron, ahh si pan comido… pero sucede que esos 3 fueron los más explosivos. Se apagaron las luces, entraron, los primeros acordes de “Run”, y run el público enloqueció así como el ex Nirvana. Seguido de “All my life”, yo solo temía por toda mi vida, hasta el tercero con “Learn to fly”, donde voló todo. Tranquilos que nadie murió, solo mucha adrenalina, empujones y emociones juntas.

A medida que pasaban las horas de locura y rock, se podía notar como la energía del público, se iba apagando, y aunque ya un poco cansados, fueron 3 horas de show, con temas muy explosivos, uno seguido de otro sin espacio para respirar pero aún querían más, golosos insatisfechos, ya el ex Nirvana anticipaba “Ustedes saben porqué están aquí esta noche, porque aman el rock and roll y nosotros podemos hacerlo toda la noche. ¿Lo quieren toda la noche?”. Pasando por “The Sky is a Neighborhood”, qué buen sonido, como si estuviera en el mismísimo videoclip. “My Hero”, “These days”, “Walk”, Breakout”, “Sunday Rain”.

Sunday Rain tuvo algo especial, Taylor Hawkins, tuvo su momento ardiente antes de pasar a la lluvia del domingo. El solo en la bata conquistando desde ahí a su público, mientras que una plataforma de metal elevó a la segunda voz a metros del escenario, quedando ahí arriba unas cuantas canciones más. Su talento es increíble, Hawkins toma la posta para cantar Sunday Rain.

Otro momento especial y aunque ya lo había hecho en el show del 2015, fue verlo a David en la batería, siempre es un placer verlo con su primer amor e intercambiar con Taylor los papeles, en la batería y la voz.

Y no hay que olvidar el momento de presentación del grupo, donde Grohl fue el encargado de liderar. Primero saluda el guitarrista Chris Shiflett, con una versión de Under My Wheels de Alice Cooper, luego el poderoso bajo de Nate, me conquistó ese sonido tan profundo con Another One Bites the Dust, siguiendo con Rami Jaffee, tecladista, con un mashup increíble que el grupo inventó de Imagine de John Lennon con el clásico Jump de Van Halen. Y por supuesto Pat Smear, otro ex Nirvana con un despliegue de Ramones, Blitzkrieg Bop, mientras que Hawkins toma el micrófono para demostrar su potente voz con Under Pressure. Dirty water presentó a tres talentosas coristas, por primera vez, quienes fueron imprescindibles para tocar en vivo su último álbum.

En este show, los Foo Fighters dejaron notar al Grohl payaso y bromista, a diferencia del de hace 2 años en el show del Estadio Único de la Plata, un tanto serio pero que emanaba una emoción y un carisma únicos hacia su público.

Ya llegando hacia el final, los Foo desaparecen del escenario, quedando a oscuras, mientras en el backstage una cámara se encarga de trasmitir a David hablando con Taylor, en un momento Grohl mira a la cámara preguntando son señas a su público si quieren una más, entre chistes y chistes y haciendose rogar un poco finalmente señala 3 con los dedos y el grupo sale nuevamente para despedirse con Dirty Water, This is a call y la poderosa Everlong.

El frontman de los dientes grandes del pasado 7 de marzo nos mostró aquella faceta que si bien ya conocemos, pero en esta oportunidad lo vimos y lo sentimos en vivo, nos deleitamos y no fue nada fingido, tan payaso como todas las escalas de sus memes. La manera de hablarle y dirigirse a las más de 30.000 almas enloquecidas en el Estadio de Vélez, de interactuar y hacer bromas fue magnífica y hasta un tanto orgásmica, como la primera cita con tu crush.