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The Killing Joke: El chiste no se contó

En lo personal me gustaría escribir estas líneas con una sonrisa en la cara y emoción en los dedos, hablando de la realización en la pantalla grande de una de las mejores novelas gráficas de uno de los mejores enfrentamientos en el universo de DC Comics. No es el caso.

Tenía bastante expectativa por este estreno y terminé con un sinsabor bastante difícil de explicar, por lo que trataré de extenderme un poco más al respecto, en lugar de hablar de lo que en un principio pensé que iba a hablar.

La adaptación cinematográfica de semejante novela gráfica, escrita por Alan Moore e ilustrada por Brian Bolland, estuvo dirigida por Sam Liu y Bruce Timm. La misma tenía un enorme desafío por delante: dar vida a una de las historias favoritas de los fans y, a su vez, plasmar una historia -con su correspondiente problemática- tan breve como profunda y compleja. Así que constituía todo un desafío.

Quizás estuvo en este desafío uno de los inconvenientes más importantes de la producción: la fidelidad a la historia original. Cuando a cualquier fan que se precie de serlo le hubiera preocupado que sufra demasiadas alteraciones, el verdadero vacío se encontró cuando no hubo ninguna. Ni un valor agregado, ni una representación de esa dualidad de posturas representadas en Batman y el Joker. Encontró una muy buena animación, con ilustración impecable, pero viñeta por viñeta siguiendo la presentación del cómic.

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¿Cómo trasladar una historia de 48 páginas a una versión para cine, sin modificar para nada la historia original pero, que al mismo tiempo, tenga una duración aceptable? El camino que encontraron los directores fue un prólogo con narración de Barbara Gordon a.k.a Batgirl, sobre su anterior vida con este alter ego al lado del Caballero de la Noche y cómo fue su relación con este. ¿Qué tiene que ver y como contribuye esto a una de las historias más emocionantes y cautivadores de un personaje que ya lo es de por sí como el Joker? Nada. ¿Por qué no sumar escenas que enfaticen más el conflicto entre los dos rivales? No sé, me lo sigo preguntando.

Como tal, me parece que la película no estuvo mal, pero pudo estar mucho mejor. Una historia sumamente rica y atrapante sumada a un hype bastante alto, puede lograr que su ejecución final haga enloquecer a cualquier fanático. Después de todo, todo lo que se necesita es un mal día.

Entre los puntos a destacar, es importante volver a mencionar la ilustración y las voces de Kevin Conroy y Mark Hamill, este último como el Joker resulta sencillamente brillante. Continuando esa línea, las escenas dónde el Príncipe Payaso del Crimen expone su punto son las que levantan decididamente a la película, teniendo su punto más alto en su enfrentamiento con Batman.

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La escena dónde Batman observa la pantalla con imágenes del Joker es una referencia sumamente elegante y bien trabajada a otras historias: el primer cuadro hace alusión a la serie animada “El Caballero Oscuro Regresa, Parte 2”, el segundo cuadro es el Joker de Jack Nicholson, el tercer cuadro el de Cesar Romero de la serie de Batman de los ´60, el cuarto cuadro es la versión de Heath Ledger, el quinto un homenaje a “A death in the family” donde el Joker asesina al segundo Robin, el sexto lo muestra con Harley Quinn, el octavo es un homenaje a la primera aparición del mismo en los cómics y el último es de un especial llamado “Navidad con el Joker”. Simplemente para los que les gusta ese tipo de cosas.

[title]Los recuerdos pueden ser viles, brutales y repulsivos[/title]
Yendo a la historia como tal, y como ya se marcó, lo de Mark Hamill como el Joker es impecable. Y la representación animada del Joker como ese personaje que existe para romper con la estructura total de todo lo que representa el comportamiento humano y social es ideal.

Los recuerdos son nuestra razón de ser. Si los negamos, negamos a la razón misma. Sin embargo, ¿qué hay de malo con ello?, le explica al Comisionado Gordon antes de subirlo al tren de la locura. A ese mismo que él se subiera hace un tiempo atrás. Aunque prefiera tener “múltiples opciones” a la hora de recordarlo.

Y hablando de locura, el musical del Joker es un himno a la misma. Un argumento de porqué hay que caer en ella. De porqué la vida carece de sentido. De porqué todo es una gran broma y lo único que queda es reírse de ella. Qué inocente eres. Es todo un chiste. ¿Por qué no puedes ver el lado gracioso?; su objetivo era que Batman (y la humanidad toda) vea al mundo como él, alcanzando su grado de locura. El chiste, la “broma mortal”, que le cuenta al caballero de la noche al final es una representación de ellos mismos: dos locos, uno con menos miedo a saltar del techo que el otro, pero incitándolo a eso. Batman, al final, termina riendo. Quizás, solo quizás, entendió el chiste. Y quizás, solo quizás, el Joker logró finalmente su propósito.

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