Conciertos

Sir Paul McCartney, gracias porque nos diste de qué hablar y recordar

(Por Wilberto Jara) Bueno, tengo que admitir que mi manejo del guaraní es tan malo como mis gambetas en el fútbol, pero para Paul eso era una tarea casi obligada con el público paraguayo, ya que durante la prueba de sonido, se esmeró por aprenderse algunas palabras para complacer a sus fans que esperaron 50 años desde aquella beatlemanía surgida en su lejana Liverpool.

50 años que recopilaron a más de 3 generaciones en un Defensores del Chaco que está acostumbrado sonidos de otro género musical, y que a pesar del tiempo, volvió a soltar lágrimas con temas que superan la barrera de Cronos.

Cuando el martes 17 de abril y el reloj marcaba las 21, las 30 mil personas que asisitieron, aún no podían creer que el mismísimo Beatle estaba pisando el escenario frente a ellos, y desde ese momento, formarían parte de la historia del Rock and Roll en nuestro país.

En constante contacto con el público, Paul dejó claro que sabía dónde estaba pisando, y soltó en guaraní el anzuelo que todos comemos cuando un artista extranjero viene, “rohayhú”, seguido por “aguijé”, fueron las palabras iniciales con las que demostraba que el sueño de los miles de rockeros se estaba cumpliendo frente a ellos.

Haciendo una mezcla de los temas de The Beatles, de su banda Wings y sus discos solistas, se aseguró de hacer un viaje en el tiempo, y de esa manera, encargarse de cumplir con los fans que por tanto tiempo lo esperaron.

Mucho puedo seguir hablando de los temas que se tocaron, de que con “All my loving” comenzaron los coros masivos, de que nos dió a todos la piel de gallina cuando él presentó intimidad con el tema “My Valentine”, con las imágenes de Johnny Depp y Natalie Portman que hace poco se estrenó y que dedicó a su actual pareja Nancy Shevell, además de seguir con “Maybe I’m amazed” que dedicó a su difunta esposa Linda, que había fallecido justamante un 17 de abril.

La dedicatoria para el legendario John Lennon, llegó con “Blackbird”, y para Harrison llegó con “Something”. También podemos hablar del estallido del Defensores con “Ob-la-di, ob-la-da” y el estallido de la pirotecnia con “Live and let die”, además del loop infinito de “Hey Jude”.

Se puede hablar del concierto, pero creo que ya es tarde para repasar lo que ya hicieron otros, hablemos de los sentimientos, de los mayores cuyos ojos se ponían vidriosos, extasiados con cada remembranza que les llevaba cada uno de los temas, de los adultos que coreaban cada tema volviendo varios años atrás, de los jóvenes, que están acostumbrados a escuchar más covers de este mítico personaje que escucharlo a él mismo, de la manera de homenajearlo en los karaokes y rendirle tributo en las redes sociales.

Hablemos de nosotros, que esperamos, y no en vano después de todo, porque hay una frase que dice “lo bueno se hace esperar” que encajó perfectamente en esta ocasión. Hablemos de que un día después se encontraban en el hotel, el Sir se topó con Matt Sorum, un fiel admirador de él, de que cruzaron palabras, y que, una sola foto (que él mismo se encargó de levantar), representaba la semana épica que nosotros vivimos, rodeados de estrellas que veíamos inalcanzables, que sólo veíamos en la tele o que escuchábamos en casettes que grabábamos con los temas que pasaban las radioemisoras, esas mismas estrellas, esta semana formaron parte de nuestra vida una vez más, sólo que esta vez, en vivo.

Hablemos y digamos “Aguijé Sir Paul McCartney, porque nos diste de qué hablar y recordar”

Y a todos ustedes, sin quitarles más tiempo les digo: Keep fucking rocking!