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Ricardo Flecha: la música tiene que servir para pensar

Tan lleno de folklore, tan lleno de rock and roll. Más lleno aún de historias. A continuación, hablando con Raul Daumas, Ricardo Flecha cuenta un poco de su todo.

¿Cómo fue esa primera época de tu carrera como músico cuando formabas parte de Juglares?
Fue una época muy importante de mi vida. Quiero contarte un poco de mis inicios, a mi me gusta mucho el rock, en mi casa escuchaba mucho rock gracias a mi hermano.

Las bandas más emblemáticas de esa época, Deep Purple, Led Zeppelin. Había recibido un disco de The Doors y empecé a tomarle el gusto a la música escuchando a esa bandas y mucha música paraguaya de la mano de mi viejo, así se fue forjando mi mundo sonoro, escuchando cosas que estaban de moda en aquel entonces y a los 18 años me convierto en músico profesional, ahí es cuando paso a formar parte de Juglares que fue un grupo con un estilo muy extraño porque hacíamos folklore pero tenia influencia de varios sectores de la música, y la agrupación también era algo fuera de lo común. Eramos cuatro voces, un violoncelo, un arpa, una flauta traversa y era un poco raro escuchar folklore con esos instrumentos, era como más refinado, mismo por los integrantes del grupo que eramos todos chicos de la ciudad con un sonido más urbano. Por ejemplo, yo tenía en mi casa la influencia de mi padre que era de origen campesino y un poco de cómo suena la música en el interior del país, con la música que él escuchaba y la forma en que tocaba la guitarra, eso lo mezclé con los sonidos con los que nací en la ciudad. Cuando se mezclan de esa manera diferentes estilos musicales el resultado puede llegar a ser sorprendente, eso es un poco lo que pasó con Juglares.

¿Cuántos años duró Juglares?
Juglares dura cuatro años, de 1980 a 1984, justamente en esos días nos juntamos para tocar algunos de nuestros temas de esa época y rememorar esos tiempos. En el año 1985, tres de los integrantes, formamos Ñamandu. Este grupo tenía un estilo que quedaba más alejado del ámbito meramente folclórico, se caracterizó por hacer música paraguaya y latinoamericana, de hecho estábamos metidos en un movimiento que se llamaba La Nueva Canción Paraguaya, que tenía como objetivo renovar el cancionero popular, cantar las canciones que correspondía a nuestro tiempo, y ser un poco cronistas del tiempo que nos tocaba vivir, que eran tiempos difíciles porque estábamos en dictadura, donde cantar y decir ciertas cosas estaban prohibidas; de todas maneras, lo hacíamos, era una forma de rebeldía.

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¿Ñamandú tiene alguna interrupción en algún momento?
No, desde el 84 al 87 eramos César Cataldo en arpa, Chondi Paredes en guitarra conmigo. Elegíamos un tema, lo desarrollábamos y ahí sumamos músicos, a veces podíamos ser tres, otras podíamos ser ocho, dependía del proyecto. En el 87 se suma Rolando Chaparro para darle toque de jazz y de rock, entonces se da como una metamorfosis ahí y te mezcla un poco todo el estilo de proyección folclórica con las corrientes urbanas de la música y sale un producto que sorprendió a mucha gente.

[quote align=’left’]El arte tiene que servir para pensar, para enamorar, para ser feliz, para bailar, para todo[/quote]¿Qué se sentía en la época de la dictadura de Alfredo Stroessner?
Si tengo que buscar una palabra para describir esa época es asfixiante. No había libertad para muchas cosas. Si alguno de los que está leyendo cree que podías usar aritos o piercing o tener el pelor largo, no se podía, si te encontraban en la calle con pelo largo, te cortaban o te podían llevar preso, como una ley marcial, vos no podías decir lo que pensabas, y en esa época aparecemos nosotros que teníamos la música como canal de expresión.

Ahora el sistema puede ser imperfecto, pero siempre va a ser mejor que en esa época en donde algunos compañeros fueron al exilio, otros murieron, algunos fueron a otros países y nunca volvieron, otros volvieron pero ya eran diferentes. Es el precio que se paga cuando tenés un sistema opresivo como en la dictadura.

¿Cómo nace el proyecto La Guarania Crece?
Tiene mucho que ver con la concepción de lo que cada uno quiere como país, a pesar de las diferentes visiones que podamos tener de las cosas, si somos inclusivos, si todos nos incluimos de alguna manera para reinterpretar una realidad, podemos pensar también en un país que a pesar de sus diferencias apunte hacia su grandeza. Eso es lo que quisimos demostrar.

¿Y por qué la guarania?
Porque la guarania también es un ritmo creado en la ciudad, como todos los ritmos o estilos que nacen en la ciudad como el rock y el reggae y que de alguna manera se anidan en la juventud. Siempre me llamó la atención esa disociación de la guarania con la gente joven o de la música paraguaya con la gente joven, y yo siempre pensé que era porque cuando uno escucha una guarania de hace ochenta años te puede sonar lindo pero no habla de lo que vos sentís. El joven de ahora tiene otras necesidades espirituales, hace ochenta años la guarania fue un boom por eso, porque José Asunción Flores, el creador, empezó a hablar de cosas que le pasaba a la gente, con la concepción de país que tenía. Hoy la guarania también tiene que estar a esa altura.

Hay muchas cosas nuevas de qué hablar, la discriminación, la cuestión de género, la orientación sexual, las drogas, hay muchos temas donde la guarania puede ser utilizada para expresar el tiempo que te toca vivir.

Finalmente, la música lo que tiene que hacer, es transmitir un poco lo que está ocurriendo. Está bien pasar el tiempo y contar cosas que te pueden poner alegre o bailar, pero también está bueno pensar en cómo es la sociedad en la que te toca vivir y cómo crees que debería ser la sociedad para ser feliz, de lo contrario la música no tiene sentido. De hecho, las grandes bandas o los grandes músicos siempre tienen una visión crítica de la sociedad en la que viven, algunos más positivos que otros, pero en su música siempre hay algo de realidad y nos ayudan a entender el mundo en el que vivimos. Picasso tenia una frase célebre que dice “El arte no es verdad, es mentira que nos hace ver la realidad”. El arte, según mi criterio tiene que servir para eso, para pensar, para enamorar, para ser feliz, para bailar, para todo.


Publicada originalmente en LaFactory agosto 2016.