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Refugio Unasur: rehabilitando amigos de cuatro patas con amor

Rehabilitar perros abandonados o que fueron víctimas de maltrato es el objetivo principal del Refugio Unasur (con hermosas historias de perros en adopción), creado en 2014 en consecuencia de la inundación por la crecida del Río Paraguay. Desde ese entonces un equipo con una gran corazón se dedica a cuidar a una manada que sólo busca devolver amor.

Fachada interna del Refugio que los voluntarios armaron a pulmón y con mucho amor. Foto: Refugio Unasur.
Adri Moreira junto a los perros rescatados en el Bañado Norte en el 2014. Foto: Refugio Unasur.

Adriana Moreira es la responsable del Refugio Unasur que se encuentra detrás de la Universidad Unasur, ubicada sobre la ruta Gral. Aquino Km 18 en Mariano Roque Alonso.

El predio pertenece a ésta y los propietarios, amigos de Adri, que cuentan con un gran corazón y un amor enorme hacia los animales cedieron el espacio para que se pueda levantar lo que hoy día es el Refugio. En el mismo predio se encuentra establecida la veterinaria VETSUR, donde atiende el doctor Ferrer, quien operó a varios de los perros rescatados, dándoles una oportunidad más de vida.

Actualmente son 22 los perros que viven allí, pero al inicio luego de la inundación en 2014 fueron 153 perros rescatados, que primero iban a una veterinaria a estabilizarse y luego al Refugio para esperar a ser adoptados.

Enrique fue rescatado del Bañado Norte hace más de un año. Una de sus patas debía ser amputada debido a que una moto lo atropelló y eso hizo que el hueso se le pudra, pero el Dr. Ferrer le salvó la patita. Foto: Male Bogado.
Jaime deambuló por días hacia la zona de Sajonia, hasta que pudieron agarrarlo. En las radiografías que se le hizo, se pudo ver que tenía 8 balines. Uno de ellos le acertó en el ojo y lastimosamente perdió ese lado, sin impedir ser un gran compañero juguetón. Foto: Male Bogado.

En esa época, comenta Adri, empezaron con una campaña de madrinazgo/padrinazgo la cual consistía en que todo aquel que quisiera ayudar podía elegir un monto mensual como aporte. “Los primeros meses fueron óptimos, pero con el correr del tiempo fue disminuyendo. Hoy día es bastante reducida esa lista”. Por este motivo hoy día realizan actividades mensuales para recaudar fondos, como las ferias de garage cada primer fin de semana del mes, pizzeadas y venta de plaquitas con datos para mascotas. Cuando los fondos no alcanzan, es Adri la que se encarga de cubrir lo que haga falta. El gasto promedio mensual del Refugio asciende a Gs. 4.400.000.

Benito fue atropellado sobre la ruta que pasa enfrente al Refugio, se encontraba con un cuadro muy feo pero hoy está más feliz que nunca. Foto: Male Bogado.
Doña Coca fue tirada desde la carrocería de una camioneta en marcha y fue atropellada por dos vehículos que venían detrás. Su estado fue crítico. Hoy está más hermosa que nunca lista para dar mucho amor. Foto: Male Bogado.

Actualmente el Refugio cuenta con un grupo reducido de voluntarios, los cuales ayudan con la limpieza del lugar, corte de pasto, pintar, lavar, bañar a los perritos, etc. que por lo general está los domingos. Pero existe una persona encargada de lunes a sábado, “nuestro papá guasu Don Antolín”, que cuenta con un salario que sale de la recaudación mensual.

Filomena formaba parte de una camada de cuatro cachorras y fue rescatada junto a ellas y su mamá del cauce del arroyo Mburicao. Después de jugar con las visitas le encanta sentarse sobre la rueda a descansar. Foto: Male Bogado.
Luisito lastimosamente fue víctima de una familia que no lo cuidó y de donde fue rescatado. Estaba con ambos ojos agusanados, flaco y muy débil. Ahora está lleno de energía y se pasa jugando por el predio del Refugio. Foto: Male Bogado.

Cabe aclarar que el refugio no es público, “no podemos recibir casos de terceras personas, nos resulta humanamente imposible asumir responsabilidades de otros. Los animales que habitan en el Refugio desde el inicio son casos que personalmente rescato. Causa mucha impotencia no poder hacer más, pero también debo ser consciente que hay un tope”, sentencia Adri, encargada de los rescates, ya que argumenta que acumular animales no es la solución, ya que hay que darles una óptima calidad de vida de tal forma que puedan rehabilitarse al 100%.

Fuerte fue llevado a una veterinaria luego de ser atropellado, ya que se arrastraba y no podía caminar. Las personas que lo dejaron ahí querían que se lo haga descansar. Afortunadamente el Dr. Ferrer optó por probar y lo operó. ¡Los resultados están a la vista! Fuerte es como indica su nombre y muy cariñoso. Foto: Male Bogado.
Lola vivía con una familia que la explotaba como máquina para reproducir cachorritos y venderlos. El último embarazo empeoró su situación y el día en que sus dueños se mudaron, la abandonaron en la vereda. Ella se vino a pique, las heridas que tenía en el cuerpo se agusanaron y su cuadro era crítico. Una vecina -persona de la tercera edad- pidió socorro a una chica quien subió fotos a las redes sociales y así Adri fue a rescatarla. En el Refugio su dupla inseparable es Doña Mamá. Foto: Male Bogado.
Doña Mamá dio a luz a 11 cachorritos debajo de la cama de la habitación de un abuelo en un inquilinato, quien falleció, por lo que la dueña los tiró a la calle y debido a esto murieron 6 de las crías. Una vecina los recogió y llegó a oídos de Adri quien fue a buscarlos. Doña Mamá fue puesta por separado en el Refugio con sus cachorros para evitar problemas hasta que vieron como Lola se escabullía e iba a ayudarla a ella y sus bebés. Desde ese momento nació un vínculo irrompible. Los cachorros crecieron y fueron dados en adopción pero ellas permanecen unidas hasta hoy. Foto: Male Bogado.

¿Cómo hacer para adoptar?
Lo primero y más importante que tienen que hacer los interesados es ir al Refugio de tal forma que puedan conocerlos en persona. Adri es la encargada de realizar un cuestionario completo, donde como ella misma dice es “extremadamente puntillosa”, para saber si la casa donde vivirá el perro es segura, si hay otras mascotas, si ya no tienen y saber el motivo, entender por qué quieren una mascota. “No doy en adopción cuando me dicen que quieren perros bravos para guardia, o para llevar a las estancias. Tampoco para dejarlos atados o solos en predios de lugares comerciales para evitar robos. Todos mis animales son víctimas de abusos físicos, llevamos meses intentando conseguir que vuelvan a confiar en el humano. Así que para mí es innegociable eso de “dar nomás”, asegura Adri.

Jacinta fue rescatada de una isla de basura en diciembre del 2015, luego de una nueva inundación del Bañado Norte. El pozo es su favorito para jugar y no deja que nadie entre mientras ella está ahí. Foto: Male Bogado.

Además la mitad de los animales, es decir 11, son Leishmaniasis positivos los cuales llevan un tratamiento en etapa de mantenimiento en la clínica VETSUR. Estos deben consumir dos pastillas diarias, una es Alopurinol y la otra es un protector, por lo que Adri y equipo deben asegurarse de que los interesados se harán cargo del tratamiento luego de la adopción.

Nada más importante que la comodidad a la hora de comer el balanceado que les donan los tíos. Foto: Male Bogado.
Los bebederos son indispensables en el Refugio para aplacar el calor, no sólo para tomar sino para refrescarse dentro. Foto: Male Bogado.

¿Cómo ayudar?
Lo que más se necesita siempre es balanceado, le secundan los medicamentos y luego los artículos de limpieza. Se pueden realizar aportes a la cuenta bancaria Nº 4379434 de Visión Banco a nombre de Adriana Moreira, asistir a las ferias que son anunciadas a través de las redes sociales del Refugio, y también se puede visitar el Refugio los fines de semana de 10AM a 16PM y ahí llevar donación de balanceado. Preferentemente comunicarse vía redes sociales o al número de contacto con los voluntarios para coordinar la visita.

Los perros son separados en caniles según su carácter y como se llevan entre sí. Sol disfruta su camita en uno de ellos. Foto: Male Bogado.
Churro, el primero de la derecha, es el único sobreviviente de la camada de 153 animales rescatados en 2014. Él fue dado en adopción 2 veces y en ambas se escapó. La segunda vez caminó desde Areguá donde vivía la familia que lo adoptó hasta la Plaza de la Democracia en Asunción. Deambuló como 2 meses por la calle, hasta que a Adri le llegó una foto y para disipar la duda de si se trataba de él consultó con la familia que lo tenía. Estos dijeron que Churro había muerto. Una rescatista amiga recogió a Churro de la calle y así volvió al Refugio que ya se ha convertido en su hogar. Foto: Male Bogado.

Por último, le pedimos un consejo a Adri sobre adoptar antes que comprar y ella nos explica que tomar la decisión de adoptar un animal de refugio implica poder darle una gran oportunidad de obtener una nueva familia. “Dicen que el amor no se compra. Debemos ser realistas y saber que lastimosamente la sociedad de consumo hace que sea más fácil comprar uno de raza a decidir por ir a visitarnos, conocerlos y encontrar al gran amor de tu vida en un amigo de cuatro patas, nariz mojada y colita de helicóptero”.

Víctor fue rescatado de una veterinaria en donde lo dejaron eternamente y vivía enjaulado, hasta que Adri se enteró de su situación y fue a buscarlo. Afortunadamente fue adoptado recientemente. ¡Final más que feliz para Víctor! Foto: Male Bogado.

Mi experiencia en el Refugio Unasur
Me considero una gran amante de los perros, no puedo ver uno y dejar de saludarlo o tratar de darle un poco de cariño, sea en la calle, en alguna casa o hasta pasando en un auto. Para mí, su mirada dice tanto, y no en vano está el dicho de que la mirada de ellos es el reflejo de nuestra alma. Perdí la cuenta de cuantas cuentas (perdón por el trabalenguas) asociadas a perros sigo, sean sólo de fotos, mascotas perdidas o refugios. El Unasur llamó mi atención quién sabe por qué y al momento de enterarme que podía visitarlo no dudé en ponerme en marcha. El día que fuimos por primera vez no sabía qué esperar exactamente pero fue increíble. Jorge, el voluntario que se encontraba aquel caluroso domingo, abrió la primera cerca y de ahí salió una manada que corrió hacia mí para darme besos, mimos y enérgicas movidas de cola. Fue así que fuimos conociendo a cada uno, tratando de recordar sus nombres. No puedo dejar de decir que quería llorar de la alegría. Fue sumamente terapéutico, sentimos felicidad pura en su máxima expresión, así que es una actividad altamente recomendable.

Amor puro. Los perros del Refugio esperan tu visita para jugar, para dar y recibir mimos y hacerte feliz. Y quién sabe, a lo mejor alguno termina yendo contigo. Foto: Male Bogado.

Podes seguir al Refugio Unasur en:
Facebook: /refugiounasur
Twitter: @unasur_refugio
Instagram: @refugiounasur
Teléfono de contacto: 0981 665 388