Conciertos

Rata Blanca: Una tormenta de rock

El Casco Antigo de Asunción recibió el sábado pasado a un pequeño, pero ruidoso grupo de rockeros que se agolparon para escuchar la “Tormenta eléctrica” que proponía la vuelta de Rata Blanca a Paraguay. Tres horas de puro rock, fue el golpe de respuesta que tuvo la banda argentina para con el público asistente.

El show nocturno empezó puntualmente, cuando Bajo Zero pisó el escenario para recibir al público y compañeros de la noche. Con la voz de Julio Franco, la guitarra de Gabriel Colmán, el bajo de Didier Parra, y la batería de Edgar Chamorro dieron el plato de entrada de lo que sería una maratónica jornada. Todavía la gente, de forma tímida asentía con la cabeza el golpe sonoro que recibían de parte de la agrupación de apertura. Con todavía escaso marco, el público aplaudió bulliciosamente, entre puchos en mano, y billetera lista para comprar birra.

Bajo Zero Paraguay

Siguiendo con el cronograma, continuaron los muchachos de Arritmia, con Rodney Arévalo en guitarra y voz, Samuel Coronel en guitarra, Sergio Aguero en la batería, y Carlos Ferrari en el bajo. El conjunto promovió su estilo de rock alternativo progresivo, para seguir dando matiz a la noche asuncena, una noche que no se decidía a entrar en calor, o soplar con frío.

Arritmia Paraguay

Entre los locales, el último que salió a jugar fue Steinkrug, el compañero en la dupla de la gira Paraguay Rocking Tour, que visitó además de la capital a Encarnación y Ciudad del Este. El rock desenfadado de la banda hizo sacudir las melenas de las más de mil setecientas personas que ya se colocaron en sus lugares para sentir el voltaje del rock de la mano de Rafael Thielmann en el bajo y voz principal, Emilio Miret en guitarra, Matías Aguilera en guitarra, y Andy Thielmann.

La banda presentó su primer LP, “Meat”, entre un par de conocidos temas de la banda como “Warm Beer” y “Live Forever”, la gente ya levantaba los brazos, y golpaban las palmas bajo la crudeza de los acordes duros de la banda.

Steinkrug Paraguay

El clima fresco del exterior no intervenía en el espacio del Casco Antiguo, pasada la medianoche, cuando la “Tormenta eléctrica” de Rata Blanca se hizo presente con el tema homónimo del disco.

Rata Blanca en Paraguay

Con la premisa de mover cabelleras cuan viento huracanado, Walter Giardino en la guitarra, Guillermo Sánchez en el bajo, Adrián Barilari en la voz, Fernando Scarcella en la batería, y Danilo Moschen en el teclado, comenzaron su largo setlist con el tema homónimo del disco que vinieron a presentar. “Los chicos quieren rock”, continuó, para dar paso al primer clásico de la noche, “Sólo para amarte”, seguido de “El círculo de fuego”, a eso continuó “Tan lejos de aquel sueño”, “Señor Espectro”, y “Volviendo a casa”, que fue coreado insistentemente por la gente, al son de ‘Ángel, ¡ella es un ángel!’.

Rata Blanca en Paraguay 3

“La otra cara de la moneda” entró el setlist, para dar un nuevo lugar a “El jugador”, “Batalla persa”, “Pequeño ángel oscuro”, “Rock and Roll Hotel”, y “Buscando pelea”, dando indicios de la raíz rockera del nuevo disco, para dar continuación con el viejo conocido “El sueño de la gitana”, para ceder ante el coro infinito de “Aún estás en mis sueños”.

Rata Blanca en Paraguay 2

El estreno en Asunción de “Rebelde y Solitario” dió lugar a un “Preludio Obsesivo” que entregó suspiros virtuosos para llegar al magistral cover de Leonard Cohen de “Hallelujah”, en formato instrumental, pocos acusaron el recibo.

Rata Blanca en Paraguay 5

De aquí en más, y antes de dar un pequeño descanso, “Chico Callejero”, y la espectacular introducción guitarrística de “La llave de la puerta secreta”, dejaron la alfombra puesta para “El reino olvidado”, la crítica de lucha ambiental del “Guerrero del arco iris”, el grito desaforado “Abrazando al rock and roll”, el calor de la voz de “Mujer amante”, y la enérgica e inmortal “La leyenda del hada y el mago”, fueron los protagonistas finales de una jornada que cerró con una promesa de un siempre triunfal regreso de la banda, que ya se acomodó los botines de local en cualquier estadio paraguayo.

Main Stage preparó el terreno, para que poco más de mil ochocientos guerreros se presentaron a una nueva batalla por la música, una música que marca un sendero por los caminos del rock, y que aunque el marco sea reducido, tiene una llama que nunca morirá.

Keep fucking rockin’!

Fotos: Pedro Da Re