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¿Qué tengo que aprender sobre educación sexual integral?

Si bien, el Ministro -evangélico- Petta desde el Ministerio de Educación y Cultura de Paraguay -¿en un estado laico?-, dio la negativa y censuró a un material para profesores sobre educación sexual integral en un país que necesita proteger a sus niños, adolescentes, y jóvenes en cuanto a la realización del ser y la libertad de disfrutar su sexualidad. Acá te traemos un extracto del libro desarrollado por Serpaj.

Del Anexo 14: Desarrollo Evolutivo de la sexualidad a lo largo de la vida.

Desde los primeros estudios sobre la sexualidad, se ha creído que la sexualidad se iniciaba en la adolescencia, época en que ocurrían los primeros cambios en el cuerpo y también los referidos a los cambios psicológicos.

Esta idea, bastante restringida, asocia la sexualidad exclusivamente con la etapa reproductiva, es decir, la época en que tanto hombres como mujeres están en condiciones de procrear. Esta etapa se inicia en la adolescencia y culmina con el climaterio de la mujer. Con este criterio históricamente se fue dejando de lado la sexualidad de la niñez y la de la vejez.

Sin embargo, la vida sexual del ser comienza el mismo día de su nacimiento y acaba con su muerte; En el cuerpo existen zonas erógenas, es decir regiones susceptibles de sentir placer, que toman mayor relevancia según las edades; cada una de estas zonas de placer determinará las sucesivas fases por las que irá atravesando el niño o la niña.

Las manifestaciones de la sexualidad en la niñez no son pensadas, sino que son naturales y espontáneas. No es una sexualidad genitalizada, es decir no está basada exclusivamente en los genitales (Órganos de la reproducción y el placer sexual. Vulva, vagina, útero, ovario y trompas, en la mujer. Pene, testículos, vesículas seminales y próstata, en el hombre. La genitalidad hace referencia al uso de los genitales para reproducirse y para obtener y/o provocar placer sexual.)

Según López Sánchez hay dos procesos que condicionan la sexualidad en la niñez y que tiene repercusiones en la sexualidad adolescente y adulta, ellos son: “el proceso de vinculación afectiva y los procesos de adquisición de la identidad sexual y rol de género” que se desarrollan entre los 0 y 6 años.

En este sentido, y en lo que se refiere al proceso de vinculación afectiva, el autor señala la importancia que tiene para los niños y las niñas establecer vínculos afectivos muy fuertes e incondicionales con algunas personas, independientemente de quien sea ella (padre, madre, tío/a, hermano/a, etc). Esa vinculación garantizará la seguridad, el cuidado y el disfrute de las relaciones afectivas íntimas.

En este proceso, de acuerdo al autor, juegan dos aspectos fundamentales: el grado de confianza o desconfianza que las y los niños establecen con sus familiares, amistades, y otras personas de su entorno y podría condicionar, en el futuro, el relacionamiento con las personas con quienes establezcan intimidad sexual.

Por esto, es de suma importancia que la o el niño en estas edades sienta que es aceptado, querido, protegido, cuidado, estando sus referentes más próximos disponibles para apoyarlos o consolarlos en la aflicción, así como también gozar afectivamente con ellos; y la capacidad de comunicarse, apoyarse emocionalmente y acariciarse en la intimidad sexual, ya que durante la primera infancia, los niños y las niñas aprenden a tocar, a tocarse y a ser tocados (con las limitaciones que conllevan el incesto y el abuso sexual), aprenden a descubrir su cuerpo, a mirar y ser mirados, a abrazar y a ser abrazados, estar próximos físicamente a la otra persona, según el autor, estas son las experiencias que nos enseñan el código que, al ser mayores, podremos utilizar en la intimidad sexual.

En lo que se refiere a la adquisición de la identidad sexual y el rol de género
es preciso recordar, en primer lugar, que la identidad sexual se entiende como un proceso por el cual cada persona sabe que pertenece a la categoría de mujer o de hombre, basado en sus características biológicas. El rol de género son las asignaciones culturales que la sociedad considera como propias de la mujer o el hombre, ello incluye desde la manera de vestirse hasta la manera de comportarse en una sociedad.


Es una asignación de tipo cultural, por ello varía de una sociedad a otra.
Desde el punto de vista fisiológico, cuando un niño o niña nace tiene una determinada anatomía sexual que no va a sufrir modificaciones hasta el inicio de la pubertad. Sin embargo, la fisiología del placer sexual está claramente desarrollada, hay sensibilidad sexual localizada especialmente en los órganos genitales, en este sentido los niños tienen capacidad de erección y las niñas capacidad de vasocongestión (excitación que se manifiesta como lubricación vaginal en la mujer).


Por lo tanto, es sumamente importante que padres, madres, educadores eviten las amenazas y los castigos, es necesario entender que el desarrollo sexual de un niño o niña libre de represiones, permitirá un desarrollo sexual adecuado en la edad adulta.


Entre los 6 y 12 años los y las niños/as van logrando una mayor autonomía,
van adquiriendo los valores propios de su cultura y se encuentran preparados para aprendizajes escolares y el establecimiento de amistades duraderas.

Hasta antes de la pubertad no hay cambios fisiológicos fundamentales. El crecimiento anatómico se produce lentamente, al final de este período se inician cambios hormonales que anuncian los primeros cambios en la pubertad.


En esta etapa del desarrollo tanto las niñas como los niños deben conocer los cambios que se producirán en su cuerpo, de forma tal que a las niñas, no les sorprenda su primera menstruación (menarquía) o a los hombres la eyaculación y que puedan vivenciar estos momentos como una experiencia positiva.

Desde el punto de vista psicosocial, las personas adultas se presentan como modelos, para las y los púberes, por ello, es de suma importancia que en la niñez hayan vivenciado prácticas de afectividad positiva en su familia (entendiéndose ésta como las relaciones de parentesco que se establecen en una sociedad, sea de tipo nuclear, extendida, madres o padres solteros/as, padres o madres separados, abuelos, etc.)


Los modelos sexuales que predominan a su alrededor son fácilmente interiorizados, en este periodo, por este motivo es importante “transmitir tanto en la familia como en la escuela una imagen positiva de la sexualidad (con una visión mucho más amplia que la genitalidad y con la sola función de procreación y que en lugar de una moral persecutoria y represiva adquieran valores éticos fundamentales como la igualdad entre los sexos, el respeto a los demás, el derecho de los otros a decir “no” y
que su “no” sea aceptado, el cuidado del cuerpo entre otros.