Conciertos

Piter Punk y Mojones llevaron punk rock a Formosa

Dos noches, un bus alquilado entre ambas bandas. Desde Asunción partía la jauria de Piter Punk, y Mojones. Rumbo a Clorinda como primer encuentro, para luego pasar al centro de Formosa.

Pasaba la tardecita de un viernes caluroso, refrescando gargantas con cerveza, acomodando instrumentos en el transporte, apurando llamadas para ir saliendo “¿dónde puta lo que están? en 3hs tocamos y seguimos en Asunción” reclamaba uno de los organizadores del bus-punk, por que el punk también se organiza.

Se pasaba la frontera para llegar a medianoche a Clorinda. El bar Black and White recibía la Ramonight. El sudor y las camperas negras hacían juego, como una receta oficial punk desde aquellos tiempos de CBGB con los Ramones, y a ellos el tributo.

Espunkdidos, la banda local, daba bienvenida con covers, en un escenario que no existía, era el mismo suelo que todos pisaban, el mismo suelo que hacía que los pies se muevan y el sudor baile. Le siguieron los invitados asuncenos. Mojones con su característico punk rock influenciadísimo por Joey Ramone y su legado. Terminando el concierto con Piter Punk haciendo paseo sobre el álbum Vuelvo Hoy. “Clorinda, un gusto estar acá y que nos acompañen bancando el calor con nosotros” decía Gabo desde el micrófono. Luego, todos al hotel, a dormir como sea, hasta el sofá del lobby era buena opción.

Amanecía el día sábado, con el segundo destino: el centro de Formosa, que en uno de sus rincones y pasadizos encuentra a la Mandinga Centro Cultural Independiente, un espacio con tanta magia a do it yourself, en donde se imparten talleres de arte, producción teatral, ferias de fanzines, y hasta se realizan conciertos como el de la noche del sábado, en donde Monos Cabrones hacía de local.

“Volvimos luego de varios años, para esto, compartir entre amigos, tocar lo que nos gusta” decía Gabo a uno de los que se acercó a preguntar sobre el nuevo álbum de Piter Punk. Vuelvo Hoy, grabado bajo la producción de Pertussi en Buenos Aires, con colaboraciones de Gaston Ojeda de Tenaz, Hernan Valente de Cadena Perpetua.

Mandinga recibía a los Mojones para abrir la noche. Un público de 100 personas rondaban frente al escenario al song de puro punk rock ramonero. Una banda compacta, con ep recién estrenado, y su segundo concierto fuera del país. Piter Punk, segunda banda en presentarse el día sábado en la Mandinga. Sonaron “Ya me acostumbré”, “Me voy de acá”, y hasta cover de Ramones, como menú de la presentación de los asuncenos.

El público respondía hacía el final, un encore necesario para la presentación de la última agrupación de la noche, Monos Cabrones. Una agrupación skacore de la ciudad de Formosa, que ya pisó Asunción en alguna ocasión. Con temas light y otros propiamente contestatarios como “Birra y distorsión”, encendiendo la llama de un movimiento, que fuera de lo mainstream, sigue su rumbo y su camino.

Un bus de tour puede significar varias cosas, entre ellas: la unión de culturas distintas. Como lo sucedido al terminar el concierto, cuando la música ya no está, y solamente forma parte de la energía depositada y los pogos con sus coros, los nuevos amigos realizados, las sonrisas encontradas, el próximo vaso de cerveza en la vereda no ajena, sino participativa.

Los asuncenos, en el contexto de un Paraguay narco-inseguro con la muerte de Pablo Medina, los de Formosa con una ciudad con estudiantes sin aulas y la Argentina con su primer satélite en órbita. Encuentros necesarios para la reflexión e inflexión final: sudamerica desespera de respuestas; a veces la misma, en parte, se encuentra en la movida underground, aquella forma de relatar el otro cuento, la otra realidad: los pueblos pueden unirse, ser más, y hasta pueden hacer y colaborar en conjunto. La escencia misma del punk rock.