Conciertos

Pearl Jam trajo 20 años de grunge al Estadio Único de La Plata (Argentina)

El grupo liderado por Eddie Vedder tardó 6 años en volver a la Argentina. Creo que fue
uno de los regresos más esperados del rock de ese país. Pareciera que pasó tanto tiempo
desde que surgieron los rumores de si venían o no, de saltar en una pata cuando por
fin lo confirmaron y de ese día en que lo primero que hice después de levantarme fue
encender la PC y comprar la entrada.

Llegó noviembre y lo único que podía esperar era ese domingo 13 en el que cumpliría el sueño del pibe de ver a su banda favorita.
Ya parando 1 semana y pico en la ciudad
de Buenos Aires, de concierto en concierto, gracias a que el motor del viaje fue Pearl
Jam, llego el día en que mis sentidos y emociones iban a estar a prueba. Uno siempre se
imagina al escuchar temas que le gustan mucho “voy a morir si escucho esto en vivo”,
con los miles de temas de PJ me pasaba a menudo.

El domingo a eso de las 2 de la tarde fuimos a esperar el colectivo que nos llevaría a La
Plata. Pocos minutos después más gente con remeras de Pearl Jam se iban acercando a
la parada. El viaje de una hora y media pasó volando y bajamos donde todos los demás
bajaban, porque no conocíamos el lugar. Luego de recargar energías en una estación
de servicio, chupar el wifi y tomar algo nos arribamos al estadio. Fue muy genial ver el
catálogo más grande de remeras del grupo. Los teloneros arrancarían a las 19:45, y para
eso faltaban aún 3 horas de espera mientras la ansiedad crecía cada vez más.

Puntualmente el grupo “X” hacía sonar los primeros acordes. Poco y nada conocía de
esta banda de punk rock formada a finales de los 70’s pero que bien sonaron. Si uno no
miraba el escenario podía confundir tranquilamente a los integrantes de más o menos 60
años con unos pibes de 20. El público los acompañó bastante bien, para encenderse por
primera vez en la noche cuando para el último tema el guitarrista invita a Eddie Vedder
al escenario para cantar el último tema.

“Abrieron con Release y las lágrimas empezaron a brotar”

Con ese pedacito de euforia, los Pearl Jam nos dejaron esperando ansiosamente.
El show arrancó con 15 minutos –eternos- de retraso. Sin mucho preámbulo Stone
Gossard, Matt Cameron, Jeff Ament, Mike McCready y Eddie Vedder subieron al
escenario acomodándose cada uno en sus lugares, saludando tranquilamente como si
nos conocieran de toda la vida. Abrieron con Release y las lágrimas empezaron a brotar.
Es más, no podía cantar de tanto que me temblaba la boca. Miraba las pantallas laterales
y pensaba “esto es un DVD”, pero después los miraba en el escenario y lo que tanto
esperé y deseé por años era realidad; ese era el momento en que decía “¡Gran puta!
¡Están ahí de verdad!”

El setlist fue grandioso, nos dieron el lujo de escuchar tema viejos
de los primeros discos como Immortality, Lukin, Porch, Garden, Why go, Blood,
Go… estos dos últimos explosivos y que jamás pensé que tocarían, llevándonos a sus
comienzos allá en Seattle. El pogo de Evenflow debe ser uno de los más memorables, el
coreo de Jeremy, que me sorprendió porque ya no suelen tocarlo, pero se notó que no
quisieron dejar de lado ni un tema.

También hicieron sus clásicos covers: Last Kiss, I believe in miracles (Ramones),
Rockin’ in the free world (Neil Young) y el más reciente Mother de Pink Floyd.
Tampoco faltaron los temas del último disco, el single Amongst de waves, y luego
del primer encore cuando aparece Eddie solo con una guitarra electroacústica todos
sabíamos que iba a sonar Just Breathe, uno de los temas más sublimes de ese disco y el
momento más intimo de la noche.

Otro de los temas mas coreados fue Black, en donde uno no podía dejar de emocionarse
y cantar hasta dejar los pulmones sin aire mirando el cielo lleno de estrellas. Al final de
ese tema le siguió una ovación de no sé cuantos minutos. Hay que destacar al público
argentino porque saben como “mimar” a los grupos. Creo que la banda salió más que
contenta y tan emocionada como nosotros.

Ellos saben bien que Argentina (así como el resto del mundo) quiere mucho a la mítica
banda Ramones, por eso en un par de ocasiones los recordó, en una de esas pidió una
remera roja de ellos que vio entre la gente la mostró y la dejó extendida en uno de los
retornos. Pero como si fuera poco, en forma de agradecimiento a tanto cariño entre
coreos de “shoooo soy Pearl Shaaaam, es un setimientoooo no puedo paraaaar”, Eddie
presentó a Ricky Ramone, su técnico de guitarras hace 15 años, -que también lo fue
para Johnny Ramone por 20 años- y la ovación seguía sin parar.

Y cuando ya pensaba que no podía ponerse mejor, comienzan los acordes de
Betterman. Acá me pongo más que emocional porque este es el tema que moría por
escuchar. El tema que me olvidé que no habían tocado aun y que por eso me emocionó
de más porque no lo vi venir. Me agaché agarrándome la cabeza y me largué a llorar a
mares. De felicidad.

Eddie hizo ese coreo largo con la intro lenta que tiene el tema para ponernos los pelos
de punta y la piel de gallina. ¡Chemo pirimba!