Articulos

¿Partido colorado o Partido Stronista? Horacio Cartes: la descomposición del coloradismo

El Partido Colorado (ANR) está en el poder desde hace más de sesenta años. Más del 75% de la población del Paraguay actual ha nacido y se ha formado durante su mandato. Aunque los resultados sean tristes, hay que reconocer que es un Partido que esta asociado a todo lo que aconteció en este periodo de nuestra historia.

Es cierto que este partido en su función gubernativa ha creado grandes obras de gobierno de las que se ufanan y enumeran con frecuencia. Claramente más de sesenta años de gobierno merecen tener por lo menos algunos aciertos.

Sin embargo, más que obras de gobierno, más que estrategias políticas, el Partido Colorado (ANR) en sus tantas intervenciones ha creado en mayor volumen, casi eternas expectativas de cambios sustantivos en algo más que estructuras económicas. Expectativas de cambios en la conducta, en las pautas, en los valores y en todas las bases éticas de las acciones de sus protagonistas. Este sentimiento de ausencia e inconformidad se lee casi desde Higinio Morinigo y hasta nuestros días. Un reclamo que está presente desde sus mismas bancas.

[quote align=’left’]La Democracia que implica desigualdad, miseria y sometimiento para la mayoría, ya no puede seguir replicándose[/quote]Para algunos colorados, una democracia para los poderosos, una democracia del poguasu, que implica desigualdad, miseria y sometimiento para la mayoría, ya no puede seguir replicándose. Sin embargo, no son estos colorados los que participan de las decisiones del Partido, o quienes ocupan puestos importantes. Los escogidos y designados son otros, que responden diferentes pero no extraños conceptos. ¿Es entonces el Partido Colorado fiel a sus principios? ¿O estamos ante una sistemática mutación de ideología?.

Muy curiosa de este juicio, fui hasta su declaración de principios, ¿Qué es lo que dice su Manifiesto del 11 de setiembre de 1887? Un Partido que nace hace mas de 120 años sobre las ruinas del Paraguay de la postguerra del setenta se caracteriza en su manifiesto como un partido democrático y republicano. Es ademas “defensor de la institucionalidad” profundamente constitucionalista y progresista.

Resumiendo el ideario de este partido hace de este una nucleación de hombres libres, contraria a toda dictadura de individuos o de grupos, que considera la personalidad humana como valor sustantivo, “reconoce en el individuo todas las libertades compatibles con la libertad ajena” Asegura al Estado un papel activo para que como servidor del hombre libre intervenga en la vida social y económica de la nación evitando el abuso del interés privado sobre el uso común y el bienestar de todos y todas, basado en la igualdad, la soberanía popular y el bien común.

Analicemos ahora las declaraciones del Presidente Cartes sobre “teñir de rojo la República, le moleste a quien le moleste”; Sin antes olvidar su mención al onomástico de aquel innombrable cargada de algarabía y cinismo en una falta absoluta de respeto no solo al ideario de “su partido”, sino a los principios universales que velan por los derechos humanos.

“La soberanía popular es el gran fundamento de la Republica. Nos proponemos llevar a la representación aquellos que respondiendo a las ideas enunciadas sean la expresión genuina de la voluntad popular, haciendo que predomine la opinión publica antes que las influencias de los elementos ilegítimos ejercidas por círculos de dudosa significación política, sin títulos ni antecedentes a la consideración publica*.”

El Presidente me confunde y esto me invita a reflexionar y ahondar en mis libros para buscar mas explicaciones. Después de leer el ideario colorado mi conciencia me perturba; ¿Es realmente colorado Horacio Cartes? Porque para responderme, no me alcanza su intención de “teñir de rojo la República”. ¿Son realmente colorados todos los protagonistas actuales de este partido?.

La verdad es que el Partido Colorado sufre una fuerte mutación ideológica, esta crisis confronta a sus miembros y es una trágica maduración de un fenómeno que creo ver nacer en el cuartelazo del 47. La peligrosa conjugación de las fuerzas y la constante búsqueda de lealtades eternas fieles a la tradición stronista, en la qué los dirigentes de la época se embarcaban en la tarea de “coloradizar” al Ejercito, a los entes del estado, y al pueblo “le moleste a quién le moleste” sigue vigente en la plenitud de nuestra democracia.

Cada vez es más claro el panorama; no estamos ante un Gobierno Colorado, no somos gobernados por ellos; le guste a quien le guste y le moleste a quién le moleste, estamos ante un Gobierno Stronista.

Si bien es cierto que el Stronismo provocó las más profunda descomposición de toda la historia del coloradismo nacional. Estamos ante un injerto totalitario que perdió la vergüenza de mostrarse y que germina con Horacio Cartes. Un Gobierno “Colorado” que está muy lejos de la verdadera doctrina democrática y constitucionalista de su Partido.

El ideario del Partido Colorado tiene una gran herida abierta que sus propios protagonistas no la dejan sanar.

Este es el verdadero dilema que sufre el “Coloradismo” en la plenitud de la democracia paraguaya, no es ni siquiera la falta de representatividad de sus lideres o la falta de aciertos de sus protagonistas. Si no la propia convicción ideológica de éstos, que con su conducta, valores y pautas están tan lejos de sus propios principios partidarios.

Lamentablemente es una herida que la sufrimos todos y que supura cada vez que este Presidente puede al fin hilar una frase.