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Paraguay: donde el pueblo que se opone a la enmienda es el demonio mismo

(Por @marangatuma) “Ellos” tienen sus versiones de los hechos en donde, todo aquel que se opone al proceso de enmienda constitucional (pro reelección), sean estos políticos, periodistas o ciudadanos comunes, son el demonio mismo. No hay otro plano de discusión, no hay otras ideas que debatir, ni otros asuntos que atañan a la realidad a la que “ellos” están atados. Todo lo demás puede esperar o simplemente no existe, el pequeño “dispositivo de almacenamiento de datos” de sus cerebros está por de pronto lleno y no da cabida para más, hasta nuevo formateo.

Generan una especie de “verdad única” que no es discutible ni mucho menos, cuestionable. Una verdad que cobra fuerza en sus efusivas alocuciones ante los medios de comunicación o en actos públicos (Efusividad de esas que hasta parecen rayar alguna apatía mental en muchos casos). Una “verdad única” que a uno hasta lo hace dudar, por momentos, pensando en que: ¿será que no estoy siendo víctima de la coyuntura?; ¿será que no estoy siendo usado por uno de los poderes económico-políticos en puja?; ¿será que involuntariamente no estoy siendo soldado de guerra ajena?.

Se te cruzan infinidades de dudas, porque el bombardeo de datos sueltos e información “preparada”, por todos los medios, no te da tiempo para el análisis que te permita tener una postura o un criterio propio sobre todos los hechos. Porque uno mínimamente busca siempre guardar algo de coherencia, tener algo de objetividad, no ser un arreado coyuntural y cosas así.

Foto: Paula Godoy.

La “parafernalia” con la que se desarrollaron los hechos de aquel día y aquella noche (cientos de apresados sin orden judicial, represión a manifestantes, y hechos de conocimiento nacional e internacional), donde asesinaron al joven del PLRA Rodrigo Quintana, por ejemplo, generaron muchas dudas al principio, porque no teníamos idea de cómo había ocurrido todo. Y las versiones oficiales, solo han generado más dudas y profundizada la desconfianza hacia los ya poco fiables organismos de seguridad del Estado. Pero todo quedó “más claro” cuando vimos las grabaciones del circuito cerrado del local del PLRA, donde muy por el contrario de las versiones oficiales, se vio a una Policía Nacional harto-agresiva y con una intencionalidad desconocida. Digo “más claro”, porque en la medida en que más vamos conociendo sobre los hechos y las personas involucradas y las condiciones anteriores y posteriores al asesinato, notamos que poco o nada sabemos sobre el oscuro trasfondo de todo esto.

Y todo esto ciertamente me provoca temor, porque sabemos que históricamente, a los que pelean por la hegemonía del poder, nunca, nunca les ha importado cuánta sangre se deba derramar para generar el “shock” necesario para lograr sus cometidos. Y los comunicados oficiales de los partidos políticos y el mismo presidente, así como la actitud y la postura que siguen mostrando los “dirigentes políticos”, acrecientan ese temor, porque no vemos el fin inmediato de esta coyuntura, o en todo caso, vemos que si no se negocian las posiciones antagónicas en las esferas de poder, más gente inocente puede ser carne de cañón.

También sigue dando pena y repulsión ver que gente que ha estado “del otro lado”, como lo es la gente del Frente Guasu, cuyos dirigentes, en muchos de los casos fueron víctimas del stronissmo, hoy, por un proyecto electoral (de poco o nulo futuro exitoso), ha vendido sus valores y sus principios y las esperanzas de mucha gente, al “mejor postor”. En eso hay tanto dolo como en el actuar de la Policía Nacional y el Estado negligente.

Éste no es el mejor de los análisis, ni mucho menos, el más objetivo y lejos está de pretender representar la percepción de la gente, es solo un ensayo de la rabia y la impotencia. Las cosas se dan de tal forma que uno busca un poco o mucho, expresarse y expresar y sacar afuera todo lo malo para que nada se pudra adentro (como decía Piero). También deben perdonarme los crasos errores de concepto y de cuestiones gramaticales, apenas soy Juan Pueblo bosquejando su sentir.

Pero en una cosa siempre insisto, nuestro sistema político representa altos intereses económicos y de poder, no es la democracia representativa basada en la gente y para la gente y con ello debemos lidiar y con sus reglas jugar, pero debemos buscar la forma de crecer y forjarnos en un nuevo sistema (muy utópico), que sí anteponga los intereses comunes, esos que convierten en país y en sociedad a ese puñado de gente situada en un lugar geográfico. Y no solo ser masa que adopta forma de república para legitimar el negocio ajeno, el negocio de “ellos”.