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Paraguay necesita Paz, por favor

El brazo ejecutor de la narcoacademia nos saca la paz. Es domingo, en familia o sin familia, mientras nos sacan la familia paraguaya, la familia humana.

Manifiestos acá y allá, lágrimas y ríos de preguntas. Pelean por colores, por bandos y por bandas, pelean y nos sacan todo. Nos sacan la paz, la libertad, el librepensar.

Nos retienen el derecho a ser paraguayos ¿Qué más nos van a sacar/secuestrar? Hasta la privacidad nos sacan ¿Cuánto más sacarán a los que nada tienen?

En Colombia se firmó la paz ¿Tanto cuesta aprender? Lo digo yo, un burro lapi, un lapi-mbyky.

Paraguay, clama tiempos mejores. Es tiempo de paz. Hetáma rosufri como sociedad estancada en el tiempo y los traumas del pasado, que vuelven, revuelven como máquina del tiempo, y evidencian que el magnetismo de ésta Tierra sagrada, sigue marcada por gente que (ya) no es gente.

¿Qué más “sentiremos” para que la atención siga desatendiendo? ¿Un nuevo protosexual egocéntrico y narcixista? ¿Una nueva solución bombeada? ¿Un nuevo blanqueo de blancos? ¿Optaremos por el sinsentido de los sentidos como pantalla del león de la bandera?

M(e) niego a creer que Paraguay es zona de guerra. Me niego a creer que éste país es la dicha del infortunio. Me niego a creerte a vos, que hablás de paz, ¡boom! gatillando. Me niego a creerle a tu ropa planchadita con sabor a sangre. Me niego a creer que la dulce guaranía ya no resuena en los corazones bajo -la sombra de- los lapachos eternos. Me niego a creer en las misiones que astreamente se tapan el ojo y firman derecho.

Estamos desconsolados socialmente ¿No viste la mirada de tu vecino el despensero hoy? ¿No viste el pánico del carnicero luego de las noticias que le suzurran el cerebro a cortadas?

Estamos tristes, nuevamente el alma paraguaya, rota, posiblemente a causa de los que se hacen llamar paraguayos para librarse de los paraguayos.

Paraguay, añá ohasata, amá ohasata.
Paz.