[sharify]

Un niño de 5 años asesinado por su propio padre por despecho. Otro niño de 3 años abandonado por sus padres en su casa por horas. Una niña de 10 años abusada sexualmente por su padrastro y con un embarazo de 21 semanas.

Asesinado, abandonado, abusada y embarazo son palabras que no deberían ir en una misma oración junto a “niño/a”. Nada nuevo. Mucho menos en nuestro país.

Esta serie de casos que salieron a la luz en estos últimos días, nos tienen conmocionados –espero que- a todos, y podríamos pasarnos horas y horas debatiendo sobre todo lo que está mal en ese primer párrafo, porque también hay que sumarle la palabra aborto. Una palabra fuerte, a la que como a tantas otras, nuestra sociedad no está acostumbrada y hasta la repele.

Es difícil encontrar palabras para describir lo que está sucediendo, pero aberrante se ajusta bastante bien. El padre que asesinó a su hijo fue capturado recientemente. Bien. Ahora queda esperar a que la justicia cumpla su papel. Lo mismo con la pareja que abandonó a su bebé, han sido citados a declarar sobre lo sucedido. Pero el tercer caso, el más preocupante –sin quitar relevancia a los otros dos- toca tantas aristas posibles lo que hace complicado tomar una postura que haga justicia a todos los involucrados.

Amnistía Internacional se hizo eco del caso, promoviendo una recolección de firmas para que se conceda el pedido de aborto hecho por la madre a través de una carta al hospital en donde la niña se encontraba hospitalizada, respaldados por organismos de la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS), coincidiendo en que el embarazo supone riesgos específicos para las niñas, cuyo cuerpo aún no está totalmente desarrollado, y que el riesgo que entraña para su vida es mayor.

Por otra parte el martes, luego de una reunión entre la Secretaría de la Niñez, el Ministerio de Educación y otras organizaciones, un miembro del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) declaró que la niña está en una edad gestacional donde el aborto no es una opción.

[quote align=’left’]¿Qué dice la ley en Paraguay? El artículo 109 de la Ley 3440 del Código Penal paraguayo hace referencia específica: “4°.- No obra antijurídicamente el que produjera indirectamente la muerte de un feto, si esto, según los conocimientos y las experiencias del arte médico, fuera necesario para proteger de un peligro serio la vida de la madre.”[/quote]

Lo más triste de este caso, creo es el papel que jugó la madre de esta niña, que no hizo más que confundir a los fiscales con la primera denuncia catalogándola de “malentendido”, estando al tanto de los constantes abusos de su pareja a su hija y haciendo caso omiso al daño físico y psicológico que generaría en la pequeña.

La madre ha sido imputada por abuso sexual en carácter de cómplice, incumplimiento del deber del cuidado y por obstruir la investigación, por lo que deberá cumplir 10 años de sentencia. El padrastro se encuentra prófugo y ha sido catalogado como “peligroso” por la Fiscalía.

Todo, pero absolutamente todo en este caso está mal. Desde la madre que mantuvo una relación con una persona enferma mentalmente –sean cuales hayan sido sus motivos-, haber sabido e ignorado la situación actuando con complicidad, una niña de 10 años abusada en el propio seno de su familia, un país debatiendo sobre si ella o el feto debe vivir.

Asesinado, abandonado, abusada y embarazo no son sólo palabras que no hacen juego con niño o niña. Son un problema grave de una sociedad que se encuentra podrida. A esta niña, que ya es consciente de que lo que se está gestando dentro suyo es una vida, le quitaron su infancia y la capacidad de crecer normalmente en un entorno saludable. A esta niña le robaron la inocencia.