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House Of Cards: El medio es el mensaje

De las series que pude ver en los últimos años, la que más me llamó la atención por sus frases y diálogos tan fuertes y directos es sin dudas House of Cards.

Frases cargadas de cinismo, dureza, ambición, hipocresía y que, sin embargo, uno no puede evitar encontrarles algo de ciertas y contundentes (en un contexto adecuado). Ideas que se transmiten con la frialdad necesaria para alcanzar el impacto al que aspiran. Mensajes potentes, si, pero a través de los medios adecuados.

“No somos nada más ni nada menos que lo que escogemos revelar de nosotros”.

“Hay dos tipos de dolor: el que te hace fuerte y el inútil, el que sólo te hace sufrir. Yo no tengo paciencia para las cosas inútiles”.

“Si te quieres ganar mi confianza, entonces tendrás que ofrecerme la tuya a cambio”.

“No existe la justicia. Sólo partes satisfechas”.

Podría extenderme así largo rato pero me da paja googlear no es la intención de este artículo. Todo esto viene relacionado con el estreno de la 4ta temporada – gracias Netflix – y a lo que primeramente noté conforme avanzaba la misma: no había grandes líneas. No habías diálogos potentes ni frases cargadas de fuerza para dejarte K.O. Estaba algo perdido.

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“Tengo cero tolerancia a la traición, lo cual va a ser inequívocamente comprendido”. Por eso, el que avisa no traiciona: SPOILERS de la 4ta temporada a partir ahora.

Los que seguimos la serie, sabíamos cómo iba a empezar esto: la lealtad de Claire hacía su esposo y Presidente de los EE.UU Frank Underwood ya no es la misma, todos estamos esperando que comience una guerra marital, pero el comienzo es mucho más lento, más vacío, más callado. ¿Por qué no se lanzan acusaciones? ¿Por qué no revelan sus planes? ¿Por qué Frank ha dejado tanto de lado el romper la cuarta pared de un tiempo a esta parte? Porque la serie ha llegado a un punto donde sobran las palabras y hay que ir directo a los actos. Los protagonistas dicen menos cuando hablan que cuando actúan. El medio es el mensaje.

Marshall McLuhan fue un filósofo, erudito y profesor canadiense que explicaba que el medio es el mensaje. Medio y mensaje juntos, puesto que uno puede contener a otro: el telégrafo contiene a la palabra impresa, que contiene a su vez a la escritura, que contiene al discurso… y así, por lo que el contenido se convierte en el mensaje del medio y bla bla bla.

Esto toma relevancia cuando vemos el operar de Frank y Claire: lo que dicen pasa a segundo plano comparando con lo que hacen. Su reunión previa al discurso de Frank en el episodio 2 es casi robótica, él dejándole los aretes de su madre para que los use casi forzándola a estar ¨felizmente casada¨, Claire desapareciendo y escabulléndose mientras prepara su siguiente golpe y, por supuesto, la historia de Frank gracias por volver a hablarnos, Mr President y su vecino de infancia al que amenazó con bajarlo del árbol a hachazos, dando a entender que forzaría la lealtad de Claire, de ser necesario.

Las movidas estratégicas y juegos psicológicos, como el de Claire e, indirectamente, su madre, para sabotear la campaña de Frank, Frank sacando a su propia esposa de la posibilidad de aspirar por un puesto en el Congreso en pleno discurso y otras tantas más, que nunca serían iguales al describirlas con palabras, llegan a su punto máximo con el atentado contra el Presidente Underwood: él, internado y en el medio de alucinaciones, soñando con Zoey Barnes y Peter Russo (a quiénes había quitado la vida), o con atacar a Claire y, por supuesto, la canilla goteando sangre en lugar de agua. Ella, firme al lado de su marido, pero con varios planes secundarios entre manos y muchas apariencias que guardar debajo de los discursos falsos que daba a la prensa.

Después de esto diría que llegó el punto más alto de la temporada, cuando finalmente la sociedad Frank – Claire vuelve a funcionar. Porque es eso, una sociedad, una dupla. No se demandan fidelidad, ni cariño, mucho menos amor. Es sobre lealtad y respeto. Y así es como mejor funcionaron. Particularmente fui muy fanático de cómo se preparaban para los discursos, las escenas contrapuestas para mostrar el mismo diálogo siendo preparado, por un lado, y ejecutado, por el otro, ya que nada de lo que se decía en los mismos era verdaderamente relevante.

– Te sentabas en esa ventana, cada noche, tratando de hacer que el sol saliera, tú sola. Tu papá te acostaba tras quedarte dormida con la cara contra el vidrio. Y me daba tanta envidia.
– ¿De papá conmigo?
– De que creyeras que podías hacer salir el sol.

Claire había dejado de ser esa niña que su madre describía, pero ella aún podía hacer el intento de que el sol saliera para su hija, básicamente, falleciendo para potenciar su campaña. Pasa casi a segundo plano pero para mí es un punto fuerte la relación de Claire con Tom Yates. Y cuando digo punto fuerte, el mejor ejemplo es cuando ambos bajan a desayunar con Frank después de haber pasado la noche juntos.

Lamentarse no es tener miedo. Afligirse no es admitir la derrota“. Esto era algo que los Underwood tenían más que aprendido después de todo lo ocurrido en la última temporada y el el cierre brillante (si se me permite decirlo) del discurso de Frank antes de tomar medidas – bastante poco ortodoxas – contra el grupo terrorista ICO.

El punto flojo de la serie en general y del final en particular, es que hay resoluciones que distan diametralmente de la realidad (declarar la guerra a un grupo terrorista y sacrificar inocentes ante los ojos del mundo me parece un buen ejemplo), al menos si nos ubicamos en el contexto de esta serie. A muchos pudo parecerles espectacular, a mí en lo personal me pareció que se fueron todito no me terminó de convencer.

Así es. Nosotros no nos rendimos ante el terror. Creamos el terror.