Conciertos

Natiruts cerró el verano playero en Costa Mansa: “Paraguay tiene cultura de primer mundo”

El calor paraguayo no perdona, pero puede ser dopado con alto reggae para no sufrir tanto. El viernes que pasó, Natiruts le puso lo suyo a la playa de Costa Mansa a la que invitaba Palermo, mensajes de unión y fiesta a lo que el reggae promulga fué lo recibido por las 1300 personas NIP.

Pasada la medianoche, los brasileños subían al escenario, que luego de mucho se veía uno de estos, con psicodelia como background de las tablas.

Sonaban los primeros acordes, la gente movia la cabeza, las chicas gritaban, mis amigos no sé por donde andaban, por que andábamos repartidos cerca de los bunkers de cerveza, que eran gratis durante toda la noche. Jamaica + Brasil + Paraguay = reggae festival con birra gratuita, eso es un festival acá y en dónde sea. Y qué manera de cerrar la última fiesta de verano, en una playa, a orillas del río.

Llegaba la música. Carlo, Luis, Juni conquistaban más que nada por la humildad transmitida, y con los mensajes: “A pesar de las diferencias, aún sobra algo de dinero para tomar cerveza”. Gran trabajo de empatía del vocalista de Natiruts para con los presentes. Sonaba “Liberdade pra dentro da cabeca”, no sabia yo de dónde salían tantas chicas para gritar tan fuerte.

¿Cómo te metés en el bolsillo a todos los asistentes? Y nada más y nada menos que con la carta bendita del reggae: Bob Marley. Natiruts le rendía homenaje con I Wanna Love You. Brazos al cielo, baile, besos, humo, colores, amor.

En cuánto al show en sí, la banda parecía un poco estática, capaz sean los años de trayectoria que se le suman al cansancio de un show largo. Pero eso no importa cuando suena “Beija Flor” y ves a todos como unidos en un mismo espíritu, trascendental, musa de aire y vida que sólo el reggae puede ofrecer.

Llega ese momento justo del concierto dónde todo está a mil por hora y dónde sabemos que todo va tener un final, es el momento justo para tirar mensajes como “No importa su dinero, Paraguay tiene cultura de primer mundo”.

Aplausos, y aplausos. El reggae cumplía su cometido. El sueño llamaba al descanso. La noche prometía volver, muchos la esperamos ahora con un poquito más de luz que antes.