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Narcoplaneta feliz

Hoteles paradisíacos, ciudades en auge y crecimiento imparables, comida para todos y todas -ya con postre, estrellas, y cometas incluidos- en un planeta en donde los servicios básicos funcionan de manera ejemplar -sin importar los colores ni coloretes-, y por sobre todo, la justicia se ajusta como se debe.

“Narcoplaneta Paraguay, tenes que sentirlo” reza la invitación para recorrer los reconditos parajes de sus tierras, llena de bondades y parajes sin igual ¡Y hermosos ñanduties! “En el narcoplaneta Paraguay no hay un solo preso político. Lo que ocurre es que un sector altamente radicalizado de la minoría opositora quiere inspeccionar las cárceles olvidadas y vacías, algunas cárceles tuvimos que convertir en bibliotecas, y otras en centros de investigación de archivo” asegura El General, con una fotografía de Itaipú colgando a sus espaldas.

Sentado en su trono de verdades inamovibles, el gran Labio que todo lo ve y lo siente, declama luego de un sorbo de tereré “Somos un planeta de gente laboriosa, simbiosis de dos razas, patriota, hospitalaria, muy nacionalista e irreductiblemente amante de nuestra libertad”.

Suenan fuegos artificiales, festejando, explotando -hay tanto por festejar que la gente siempre tiene excusa para el mbokapu-, luego ya los medios y la prensa relatan el resto. “Acá en Narcoguay enfrentamos a los narcotraficantes con todo el rigor de nuestras leyes. Cambiamos armas por flores, las mismas disparan vida y poesia con mucha onda. Festejamos que reina la paz todos los días y todas las noches”, continúa este paraguayo de pura sepa -es feliz, y lo sabe-, cerrando la apertura a preguntas del narcoplaneta más feliz del universo. Un narcoplaneta que tenes que sentirlo, a flor de piel, en el calor del sol, y en el frío de la noche.

De avanzada, la innovación de punta a punta. Prosigue “Aquí no hay ninguno que tenga arcos ni flechas, pura tecnología de punta”. Un planeta tan feliz, con veredas inclusivas, donde hasta los autos tienen espacio; donde los indígenas y campesinos, animales, mitos, y hasta seres de otro planeta tienen cabida en la mesa multiplanetaria de negociaciones interinstitucionales.

Por si fuera poco, “En Narcoguay no nos espía nadie. Nosotros somos la inteligencia. Cambiamos las armas de guerra por las armas de pensamiento masivo: pensar con el ciudadano, ser su pensamiento. Meternos en su pensamiento y ser parte de su vida. Hay que ser integrales y estar alineados en onda con los demás planetas” culmina su majestad, para dar paso a la música, a los bocaditos, a las fotos de sociales.

Hay más, mucho más. Tantas son las bondades de este planeta que de a poco, sus bosques y sus tierras van reapareciendo como por arte de magia ¡Hermosos los árboles y estancias de la patria sojera brillando por todo el planeta! Su gente, tan amigable, nunca cuestionan nada -especialmente los empresarios de frontera-, pero aplauden todo. Hip, hip, hurra!

La libertad, primero. “Todo está liberado. La gente duerme con las ventanas abiertas, la billetera abierta, la cuenta bancaria abierta”. Los barrios explotan de festejo, los vecinos se abrazan en la llamada “hora de amor al vecino” en donde el calor humano es una constante. Hasta hay móviles disponibles para dar un tour de historia por los parajes de verdad y justicia.

Irradiados de felicidad, los seres de este planeta van a sus casas a dormir en paz, para así reanudar a primera hora la jornada honrada y feliz de todos los días.


Link de interés: Última entrevista a Alfredo Stroessner antes de su derrocamiento.