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Ante la gran impotencia de ver como despilfarran nuestro presupuesto, con la reciente noticia de que los Concejales Municipales de Asunción han decidido una nueva ampliación presupuestaria de casi Gs. 15.000.000.000, en el Rubro 100 Servicios Personales, contra el erario público municipal, tengo que decir algunas cosas que hacen a nuestro derecho ciudadano, y de lo que implica la representación en el sistema democrático legislativo de nuestro Gobierno Local:

Somos ciudadanos dignos, capaces, pensantes, trabajadores y tenemos derecho a ser representados por nuestros iguales.

[quote align=’left’]La Dirección de Recursos Humanos de la comuna capitalina contestó que de esta ampliación presupuestaria “sólo” Gs. 10.000.000.000 se destinan para el Ejecutivo Municipal, y que los otros Gs. 5.000.000.000 son para el Legislativo Comunal.”[/quote]Cuando el Legislativo Comunal, dentro de toda su pluralidad -con escasas ocho excepciones-, a finales del mes de julio, amplió su presupuesto con la friolera suma de quince mil millones de guaraníes, no se puede evitar llame la atención que a mediados de año se de esta ampliación para pagar personal, cuando –de tratarse del mismo capital humano- debía estar presupuestado para todo el año en curso.

Si el funcionariado estaba presupuestado para el año 2015, y en pleno mediados de año amplían ese rubro, nos están señalando que hay nuevos contratados, y es ese el pedido de informe que exigimos; un discriminado de todos los nuevos contratados de los últimos dos meses, con las funciones específicas a las que han sido asignados.

La Dirección de Recursos Humanos de la comuna capitalina contestó que de esta ampliación presupuestaria “sólo” Gs. 10.000.000.000 se destinan para el Ejecutivo Municipal, y que los otros Gs. 5.000.000.000 son para el Legislativo Comunal. Ante este ejemplo de “no aclares, que oscurece”, crece nuestra inquietud.

Si 10 mil millones fueron a pagar nuevos salarios en la Intendencia y 5 mil millones en la Junta Municipal, y el pedido es el mismo, tanto al ejecutivo como legislativo. ¿Qué hacen, a mitad de año, con estos nuevos salarios? ¿Son nuevos contratados?

¿Qué funciones tienen estos nuevos contratados o son operadores políticos? ¡Queremos saber!  Y aquí está uno de los puntos principales en cuestión: No estamos de acuerdo con los operadores políticos, intermediarios políticos o intermediarios de la representación; como quieran llamarlos.

Los ciudadanos y ciudadanas esperamos de nuestros representantes que nos escuchen y entiendan. Pero cómo nos podrán entender, si para ellos es más importante tener y pagar a sus operadores políticos. Esto evidencia que no nos escuchan en función de sus cargos y tampoco nos escucharán en su campaña electoral; ya que nunca los sentiremos cercanos, pues para ello están los “operadores”.

Los Operadores Políticos son meros intermediarios. Se convierten en el paredón que existe entre representantes y representados. Son el obstáculo -impuesto por esa persona que ostenta el cargo de representación- sin entender lo que significa la cercanía entre el mandante y el mandatario. Esa importante relación -que ellos aún no dimensionan en función de sus cargos-, es la que pretenden esquivar para no rendir cuentas de sus actos.

En un sistema de gobierno diseñado como democracia representativa, participativa y pluralista, y en donde cada ciudadano es un votante, tanto activo como pasivo; el reclamo es justamente que hemos avanzado en la parte formal de la democracia representativa y la pluralista, no así en la democracia participativa. Sin embargo, en la esencia de la representación que hablamos, está la interacción que debería darse con el ciudadano. Es decir, estamos retrocediendo en la calidad de la representación.

Y con los obstáculos planteados e impuestos de esta manera por quienes ostentan los cargos, es cuando los operadores -políticos, partidarios o electorales, o como se les dé en llamar-, se convierten en un vínculo viciado, que rompe con la idea de la cercanía. En este sistema se ha caído. Los operadores rentados son los intermediarios, como pago a una contraprestación, en una forma de compra – venta, y eso hace que se pierda la idea del contenido de la representación; tanto por lo pernicioso del sistema impuesto por los líderes más influyentes del sistema partidario, como por la perversidad que representan en nuestro relacionamiento ciudadano – representante.

[quote align=’left’]Necesitamos de ciudadanos que crean en sí mismos, que sean capaces de presentarse ante su par ciudadano y pedirles el voto; o hacerle una propuesta y recibir un mandato.[/quote]El costo se vuelve muy caro cuando a estos 5 mil ó 10 mil millones le sumamos las otras ampliaciones, la inacción, la falta de contacto, la carencia de representación.

Cuando, para acercarse al ciudadano, tienen que recurrir a sus operadores en momentos electorales, es cuando se convierten en inaceptables. Y esa es una carga muy pesada de sobrellevar.

Queremos ciudadanos dignos, capaces, honorables, trabajadores y éticos que nos representen. Para ello, tenemos que empezar a exigir y conocer a quienes se presentan como “nuestros representantes”. Debemos conocer su trayectoria de vida, conocer su rostro y poder identificarlos. No queremos seguir votando a listas sábanas, incapaces de elegir libremente a nuestros representantes. Queremos exigir con dignidad.

Para ello, necesitamos de ciudadanos que crean en sí mismos, que sean capaces de presentarse ante su par ciudadano y pedirles el voto; o hacerle una propuesta y recibir un mandato. Pero con estos líderes caudillistas que nos imponen un operador intermediario -porque no se creen capaces de representarse a sí mismos, para hablar de sí y de sus propuestas-, cómo piensan que podrán representar al resto de los 600.000 asuncenos?

No al subsidio de la tercerización de la representación, sistema prevendario, vacío y caro. Tanto en términos económicos, como en términos de calidad.