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En el Teatro Municipal de Asunción rendirán homenaje a Mozart por sus 260 años

La Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional del Paraguay, rendirá homenaje a Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), en celebración de los 260 años del nacimiento del genio de la música. Será el próximo jueves 15, a las 20:30 h, en el Teatro Municipal de Asunción, Presidente Franco y Chile. La pianista Valentina Díaz-Frénot es la solista invitada. El acceso es libre y gratuito.

La OSIC, dirigida por Diego Sánchez Haase, presentará un programa que incluye la Sinfonía 41, “Júpiter” de Mozart, y el Concierto en sol, para piano y orquesta de Ravel, que tendrá como solista a Valentina Díaz-Frénot.

Luego de la reciente presentación nacional e internacional del CD “Sonata paraguaya”, el primer material discográfico de la OSIC, la agrupación vive uno de sus mejores momentos. Al presentar el material fonográfico, el maestro Luís Szarán comentó: “(la OSIC) es una orquesta de generales”, comparando a la misma con la orquesta que dirigía Joseph Haydn, integrada por los mejores músicos de la Europa de su tiempo.

Fundada en 2012, la línea artística de la orquesta contempla la interpretación histórica de las obras clásicas, y el rescate y arreglo innovador de las interpretaciones de las composiciones musicales paraguayas. Además de su ciclo Oficial, la OSIC ofrece programas como, “Música en los palacios de Asunción”, “Tradición y vanguardia musical latinoamericana”, “Ciclo de extensión cultural”, “La Orquesta viene a mi escuela”.

Mozart se dio a la tarea de componer tres obras que están entre sus creaciones más notables: sus tres últimas sinfonías. Entre estas, las números 39, 40 y 41, las concibió como un ciclo unitario. En el breve lapso de seis semanas, Mozart terminó las tres sinfonías, fechando la partitura de la número 41, el 10 de agosto de 1788.

Como en el caso de numerosas otras obras, el nombre de “Júpiter”, la historia registra que el nombre se debe al empresario Johann Peter Salomon, el mismo que promovió las exitosas visitas de Franz Joseph Haydn (1732-1809) a Londres.

Hasta nuestros días, la sinfonía “Júpiter” es considerada como una de las obras maestras indiscutibles del repertorio sinfónico. La amplitud de su diseño y la riqueza de su invención marcaron de hecho un punto culminante en el tratamiento clásico de la forma.

La segunda parte incluye a Maurice Ravel (1875-1937): Concierto en sol, para piano y orquesta. Allegramente, Adagio assai y Presto. Ravel fue el músico francés más influyente tras la muerte de Debussy. El catálogo de Ravel es de enorme variedad: escribió para piano, cámara, ópera y, sobre todo, ballet; éste forma el grueso de su obra sinfónica. Solo los dos conciertos para piano (el Concierto en sol y el Concierto para la mano izquierda) son obras orquestales que no tienen referencias extra musicales. La originalidad de su lenguaje reside, entre otras cuestiones, en su fascinación por las formas antiguas y por lo exótico, entendido en su concepto más amplio, y que incluye también el jazz.

El Concierto en sol fue estrenado en 1932 en París. Con él, Ravel se sitúa en la corriente neoclásica, un estilo surgido tras la Primera Guerra Mundial en que se pugna por el retorno a la simplicidad y a los modelos clásicos del siglo XVIII: esto queda evidenciado en el uso del género del concierto, estructurado a la manera clásica en tres movimientos; además, en el último usa libremente la forma sonata.