[sharify]

Son los diez minutos más humillantes de su carrera. Garry Kasparov enfrenta la oleada de preguntas en la conferencia de prensa, mientras los fotógrafos inmortalizan uno de los momentos más vergonzosos del campeón mundial de ajedrez. Deep Blue, la máquina creada por IBM, ganaba el match “Hombre vs Máquina” en Filadelfia allá por febrero de 1996.

Un momento que muchos fanáticos de la tecnología y el ajedrez nunca olvidaran. Sin duda es un punto de inflexión que levantaban al aire preguntas varias y entre ellas la verdadera posibilidad de una singularidad tecnológica. La victoria de Deep Blue es el momento donde el tema más polémico y apocalíptico del entorno tecnológico se abre al mundo. No era para menos, una de las mentes más aptas de la historia para el ajedrez era superada por una máquina.

Aportes como estos son los que viene dejando el deporte ciencia de forma silenciosa. Pero de 1996 a estos días es mucho tiempo y los años no pasaron en vano. Desde aquella caída de Kasparov se siguió dando pasos que tuvieron como protagonistas a la tecnología y el ajedrez. Se abrió terreno a polémicas y el advenimiento de la robótica de manera masiva también tuvieron su espacio dentro del mundo de los 64 escaques.

[em]Los autómatas[/em]

La incursión de la tecnología en el ajedrez viene desde mucho antes del duelo Kasparov-Deep Blue. La época de “Los autómatas” o muñecos que eran manejados por una persona desde el interior de ellos, es muestra que las máquinas y los ajedrecistas tendrían que batirse en duelo desde mucho antes de las computadoras tal como las conocemos hoy.

El Turco es el primer autómata que ve la luz. Fue objeto de entretenimiento durante décadas desde su creación en 1869. Puede ser considerado el primer antecedente de un duelo Máquina vs Hombre. El Turco recorrió ciudades como Londres, Dresde y París hasta que se descubrieran la forma en que era manejado.

Charles A. Hooper fue el padre de Ajeed, uno de los principales autómatas que causó revuelo en 1868. Fue exhibido por primera vez en el Royal Polytechnical Institute de Londres y sólo se rescataron dos partidas de esta “máquina”, las cuales terminaron en derrota para este mítico personaje.

Otro artilugio de la época fue Mephisto, creado tras siete años de trabajo por Charles Godfrey Gümpel en 1878. Fue el último autómata con todas las letras y generó partidas memorables. Se encargó de ganar a uno de los jugadores más fuertes de la época, Mikhail Chigorín.

Pero quién se lleva la invención de la primera máquina de ajedrez es Torre Quevedo, creador de El Ajedrecista, una máquina que era capaz de realizar un mate de Rey y Torre contra Rey sin cometer errores. Fue presentado en 1912 y causó revuelo para la comunidad científica, era el primer paso importante dentro de la ecuación tecnología y ajedrez.

plano-el-ajedrecista-Torre-Quevedo

[em]Advenced Chess[/em]

Desde hace años es sabido que los entrenamientos de Grandes Maestros (GM) en el ajedrez son apoyados por motores de cálculo como Rybka o Fritz. Estos programas son elementales para alcanzar la maestría en este deporte y su uso se hizo frecuente en todos los niveles, tanto así, que existen competencias Advanced Chess.

Esta modalidad de juego consiste en jugar una partida de ajedrez con una computadora al lado. Los jugadores pueden consultar las veces que quieran y realizar jugadas teniendo en cuenta las sugerencias del ordenador. Por lo general estas competencias son de exhibición y el tiempo con el que cuentan los jugadores es bastante limitado.

advanced-chess

Hace relativamente poco tiempo esta modalidad era noticia, ya que se realizaba el primer match entre dos mujeres. Las encargadas de romper la corteza machista que impera aún en el ajedrez fueron Anna Ushenina y Olena Boytsun, más detalles del histórico duelo aquí.

[em]Los brazos mecánicos[/em]

No existe la menor duda que los robot de brazos metálicos como Kuka y 4-st Robot son el último grito de la ecuación ajedrez-tecnología. Hasta el momento, si hablamos de nivel de juego, estos robots no tienen posibilidad triunfar frente a los grandes maestros de élite como lo hiciese Deep Blue, pero ya forman parte del ala de entretenimiento para los que gustan del juego ciencia no de manera profesional.

Un ejemplo claro es el match de Robot Kuka vs Alexander Grischuk que se realizó en el 2012. La partida entera se puede ver aquí, mientras en el video se puede observar el momento más cómico del evento, en el cual Grischuk se asusta del movimiento de Robot Kuka.

Otro de los momentos cómicos que se pudo ver en un duelo máquina-humano fue la vez que Vladimir Kramnik, quien en ese entonces era número uno de Rusia y campeón mundial enfrentó a 4-st Robot y no paró de gastar bromas para entretener al público.

Se puede ver un patrón claro. Las máquinas en el ajedrez comienzan como puro entretenimiento. Pasó con Los Autómatas, que fueron creados para diversión y desembocó en la creación de El Ajedrecista de Torres Quevedo. Se repite lo mismo con los programas que termina con la victoria de Deep Blue sobre Garry Kasparov.

No sería extraño que brazos mecánicos como Kuka o 4-st Robot, una vez superada la etapa de perfeccionamiento del brazo mecánico, empiecen a subir el nivel de su juego y más adelante brindarnos espectáculos como los de Filadelfia 1996 pero con una máquina que no necesite de una persona para realizar los movimientos en el tablero.

Uno puede ver lo que tiene a disposición y planificar algunas posibilidades de aplicación para esos robots, como ser una sesión de simultáneas, que sería una muestra de potencia. No parece muy descabellada la idea de combinar tecnologías similares a las de Siri de Apple o Google Now con estos brazos y crear entrenadores de ajedrez con inteligencia artificial.

La tecnología se ha metido en todos lados y un juego de siglos como es el ajedrez no es la excepción. Aún así queda mucho por andar y con toda la tecnología a disposición, aún no se conoce la forma mágica de cómo ganar en el ajedrez, tampoco se puede explicar ciertas jugadas intuitivas que escapan a los cálculos de los fierros entre otras cosas.

Solo nos queda esperar para ver cuál será la siguiente sorpresa que el juego ciencia y la tecnología nos tienen preparado.