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Megadeth: A tout le Paraguay

(Por Wilberto Jara) Ciertamente, querido lector, es cada vez más complicado para mí transcribir las vivencias que voy exponiendo en esta webzine, por una cuestión sencilla, cuando leas estas líneas ya habrás leído crónicas, visto fotos, o de repente, lo viviste por tí mismo. Es complicado volver a escribir algo que mucha gente ya se esmeró en hacerlo: Megadeth en Paraguay. En fin voy a intentarlo una vez más ¿me acompañan?

Domingo, seguramente la máxima habrá sido de unos 37°, (La verdad no lo sé, no me esmeré en averiguar) calor sofocantemente paraguayo alrededor de las 17:00, muchos se preguntarán cuál era la necesidad de estar tan temprano, bueno, el punto es que el día anterior se adelantó el horario del evento. Más de 10.000 almas vestidas de negro se juntaron en el Jockey Club para presenciar un espectáculo metaleron sin precedentes, sí señores la Sinfonía de la Destrucción sonaría esa noche.

Pasadas las 18 horas entró en escena Kuazar (¿Les suena el nombre? hicimos un artículo de ellos no hace mucho tiempo), banda del este que empezaba la tarde noche haciendo volar pelucas, y adivinen qué, ¡no parecían teloneros!. Una de las tantas cosas que me hicieron disfrutar de este concierto es que los teloneros destruyeron todo antes de que Megadeth toque la primera nota, realmente el sonido era óptimo y el público demostró que disfruta de las bandas de thrash metal locales.

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Después de que Kuazar hiciera retumbar el piso con sus temas “Kurijú”, “Hunter and Prey” y su demoledor “Twenty days in Hell”, entre otros, pisó el escenario la mítica argupación Patriarca, grupo que desde hace tiempo redefine el término “Rebeldía” como himno del metalero paraguayo, sin dudas tampoco pasaron desapercibidos sus temas “Azote metal” y “Cadáveres andantes”, la gente se quedó con las ganas y pedían Destruir, no, no me refiero a quemar cosas o algo por el estilo, me refiero al tema. Al despedirse nos hicieron recordar que este fin de año tenemos una cita obligada con el MOSH.

“May The Force be with you”, y la fuerza se materializó, y se convirtió en pogo. Cuando entraron y presentaron su tema “Heathen’s attack” el delirio de los presentes no presentó señal alguna de querer desaparecer, junto con “Evil World” y “Thrash ‘till we die” (lo admito, realmente no estoy muy seguro de que haya sonado este tema, pero déjeme decirle a mi favor que estaba muy extasiado como para poder darme cuenta de lo que pasaba, por cierto, mi cuello ya sentía el paso de los años) los que vibramos con The Force nos sentimos como si hubiésemos hecho el pentatlon.

Un breve (y necesario) descanso dió espacio al grupo que haría historia para los seguidores del metal.

¿Qué se puede decir de la perfomance de Megadeth que ya no se haya dicho? El setlist ya lo tienen a mano. Es simplemente contar lo que vivimos en el concierto, es quizá tratar de explicar que a “Trust” muchos no lo esperaban como inicio, es tal vez mencionar que no podíamos evitar gritar Megadeth! cuando se hacían los quiebres en el tema “Hangar 18”, es explicarle al resto del mundo que el tema “She-Wolf” no es un cover de Shakira, es reconocer al “Public Enemy N° 1”, es demostrar furia en “Angry Again”, es soltar lágrimas y dedicárselas “A tout le monde”, es romperse la cabeza con “Head Crusher”, es reconocer que nos parecemos a los mexicanos con “Guns, Drugs & Money” y sí, es también decir ¡Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth! en Symphony of Destruction (Sí, yo sé que vos también lo cantaste así, yo te ví), es regalar lo último que queda de energía con “Peace Sells”, y también es ver al colorado con la Albirroja al tocar “Holy Wars… The Punishment Due”.

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Realmente se me hace difícil escribir más líneas, es difícil expresar emociones, es simplemente decir que poco más de una hora y quince minutos son suficientes para romper la barrera de la cordura en un concierto así.

Parafraseando a Richie (productor de este concierto) digo “Abalanzaos y compren las entradas” para este tipo de eventos, un público masivo implica una venida masiva de grupos para todos los gustos. Quién sabe, dentro de poco nos podemos llevar una sorpresa grata.

Bueno, con esto me despido, no quiero robar más tu valioso tiempo. Quería compartir lo que miles de metaleros y yo vivimos el pasado domingo, creo que algo quedará de esto.

Keep rocking!