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Que la utopía se haga realidad

Hace semanas, las calles han servido como un mecanismo para ejercer una presión social reflejada en aquel grito desesperado de justicia y equidad de un pueblo olvidado, la plaza de las armas ha sido convertida en un país, un país en donde todo se comparte, en donde reina la premisa “lo mío, es tuyo” y refleja la colectividad que claramente no está buscando el beneficio para un solo sector.

Días atrás, empezó la discusión sobre aquellos reclamos, “¿Por qué condonar la deuda a los campesinos? ¡Que trabajen si quieren producir, o sino yo también le pediré al Estado que me pague todas las deudas!” era el principal argumento. Pero, en contestación a ese planteamiento, es bueno conocer: ¿De dónde sale la deuda campesina?

Partamos del hecho que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ofreció créditos a varias familias de labriegos para que puedan trabajar produciendo, con la promesa de mercado y precio justo para sus productos, hablamos de caña de azúcar, semillas de chía, sésamo y varios otros que a diario muchos de nosotros, citadinos, consumimos sin preguntarnos de donde viene. Pero, como lo prometido es claramente deuda, eso no ocurrió, ya que los pequeños productores de la agricultura familiar, que poseen hectáreas se habían endeudado buscando justamente el progreso. A eso hay que sumarle que se distribuyeron semillas en mal estado, nunca llegó la asistencia técnica prometida y los precios que se habían calculado resultaron ser erróneos, debido a que no se previó la caída de precios en el mercado. Entonces, al caer la producción, eso hace que no se pudiese pagar aquella deuda pública que surgió justamente en primera instancia para paliar una situación.

Los créditos privados fueron buscados para cubrir esa deuda y se pide la condonación para poder seguir produciendo, en pocas palabras, para salir adelante y tener garantías de un trabajo justo, digno y acorde a las demandas del mercado.

Pero hablando desde una perspectiva más humanista, ¿nunca te pusiste a pensar qué tiene que pasar para que abandones tu casa y la tierra que te vio nacer para ir a un lugar diferente, en donde serás tratado de “criminal” por pedir algo que además de ser todos, es justicia? Y eso, sucede cuando ya no queda opción, cuando estás a punto de perder todo arraigo económico y cultural que alguna vez tuviste.

“Oihápe joja ha joayhu” reza nuestro himno nacional, hablando de unión e igualdad, pero haciendo autocrítica, ¿realmente reina la unión y la igualdad en nuestro país?

marcha campesina paraguay asuncion 2016

La igualdad solo se genera a través de la unión, entendiendo, evitando tratar de prevalecer con la razón separándonos unos de otros y mirándole a los ojos al hermano que viene desde lejos con un dolor que nos aqueja a todos como actores sociopolíticos se esta nación. Que el gobierno, realmente escuche lo que el pueblo necesita en lugar de ofrecerles cosas para apagar la llama del reclamo ciudadano.

Como Movimiento Estudiantil de la Facultad de Filosofía UNA, hacemos un llamado a la sociedad en general para acercarnos a quienes hoy están en la lucha, tienen tanto para enseñarnos. Dejemos de lado aquella visión individualista en donde “todo lo que no soy yo es injusto” que si yo soy el “bien” el otro es el “mal”. Que todos somos diferentes es una realidad, somos distintos y eso nos da la posibilidad de aprender, construir y hacerlo codo a codo con quienes hoy sustentan al país, los campesinos.

Porque es difícil construir un país diferente con gente indiferente, y el cumplimiento de derechos, son razones suficientes para despertarse y hacer que lo utópico, se vuelva real.