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La UNA y los otros

Tras casi un mes de crisis en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la situación parece estar lejos de resolverse y cada día saltan más casos de corrupción que involucran a autoridades de otras facultades en los distintos medios. Mientras la vorágine de eventos no deja espacio para la racionalidad –en medio de un escenario en el que los estudiantes prácticamente ya no confían en nadie- varios políticos tratan de sacar provecho en río revuelto; que como reza el refrán popular: genera ganancia a los pescadores tortuosos.

A estas alturas, la UNA tiene como nuevo Rector a Abel Bernal, decano de la Facultad de la Facultad de Politécnica, luego de la renuncia de Ricardo Meyer, quien asumió con el cargo de “interino” el 30 de setiembre pasado. Meyer decidió alejarse ante la suspensión de la asamblea que se tuvo que realizar ayer para conocer al nuevo rector y vice rector de la Universidad Nacional.

Justo en el momento en el que Meyer hablaba con los estudiantes tratando de convencerlos de que se tenía que hacer la asamblea para elegir a nuevas autoridades de la UNA (Rector y Vice Rector), llegaba al Rectorado la notificación del amparo judicial promovido por los estudiantes para suspender la asamblea. Ante este panorama, Meyer decidió renunciar, porque entendió que esta medida judicial solamente beneficiará al Consejo de Educación Superior (CONES), entidad que emplazó por 10 días para la regularización de la situación; caso contrario intervendría la universidad. Meyer creyó que lo mejor era conseguir la solución dialogando y evitando “la intromisión” de terceras entidades, lo que violaría la sagrada autonomía universitaria.

UNA LARGA PRIMAVERA
El grito de #UNAnotecalles se creó en Twitter y se trasladó rápidamente a todos los rincones del Paraguay. En un país acostumbrado a olvidar rápidamente hechos de corrupción, la movilización de los estudiantes de la UNA tras el escándalo que se inició con el entonces rector Froilán Peralta -que nombró con cargo de docente a toda la parentela de su ex y actual secretaria, además de varios familiares más- forzó a que la situación sea incontrolable para Peralta y su círculo aúlico, en una demostración ciudadana que después de mucho se volvió a ver por estas tierras.

Peralta era el amo y señor de la UNA hasta hace unos meses. Supo hacerse de muy buenos amigos en el Partido Colorado (ANR) que es lo mismo que hacerse amigo del poder en Paraguay. “Froilán Peralta es mi Ferrari” había declarado años atrás el siempre polémico senador nacional por la ANR, Juan Carlos “Calé” Galaverna. Peralta fue durante décadas decano de la Facultad de Veterinaria y en mayo de 2014 asumió como rector de la UNA en unas elecciones que parecían más una interna política partidaria que la elección de la máxima autoridad de una de las más prestigiosas casas de estudios del país.

Kale Galaverna también en los carteles de la manifestación estudiantil en la UNA. Fotografía: Male Bogado.
Kale Galaverna también en los carteles de la manifestación estudiantil en la UNA. Fotografía: Male Bogado.

En su asunción al cargo, Peralta no ahorró palabras para agradecer al senador colorado su apoyo y estampó esta frase: “Gracias al querido amigo y compañero de sueños, senador nacional Juan Carlos Galaverna”, como para dejar en claro que su llegada a tan distinguido cargo no escapó a la intervención de “Calé”. Pero Froilán Peralta ya no está en la UNA y hoy, en este mismo momento en que redacto esta nota, su abogada Sara Parquet hace todo lo que su experiencia en el mundo leguleyo de nuestro país le permite para lograr que el ex rector deje de ser el reo N° 3924 de la Penitenciaría de Tacumbú. Hasta hoy, al menos hasta este viernes 9 de octubre, la Justicia no se expidió sobre el pedido que hizo la abogada Parquet de obtener la libertad condicional de Peralta.

Mientras se esclarecía el esquema montado por Froilán para nombrar a familiares, amigos y amigas con cargos de docentes universitarios, que replicaron varios otros decanos, se oscurecía el reclamo de los estudiantes, que empezaron a dividirse entre los que quieren mantener la medida de fuerza y los que ya piden volver a clases y dejar que los organismos competentes hagan su trabajo. Esta crispación está regada de versiones y sospechas de que sectores políticos están tratando de sacar provecho de la situación, cada quién para el lado que les conviene, y lejos de ayudar a transparentar la UNA.

RENUNCIA EN CADENA
Desde el 18 de setiembre, cuando los estudiantes secundarios iniciaron una histórica movilización, seguida por la vigilia de los estudiantes universitarios, Froilán Peralta se vio cada vez más acorralado ante la presión ciudadana mientras los casos de nepotismo, privilegios y malversación -que saltaban como conejos- en las facultades de los “amigos”. Se seguía manteniendo encendida la mecha de la indignación. El 21 de setiembre, un hasta entonces enérgico Froilán Peralta, mirando a las cámaras de TV del programa Cara o Cruz (Unicanal) afirmaba que no iba a renunciar al cargo. Pero cuatro días después y ante la protestas masivas, las vigilias y los paros de los estudiantes de las diferentes facultades, y una imputación fiscal, que aún caliente salía desde las oficinas del fiscal Martín Cabrera; Peralta se vio obligado a renunciar al cargo. El “Ferrari” finalmente chocó. Las calles de Asunción, se sabe, no son buenas para estos lujosos vehículos.

Froilán Peralta, minutos antes de presentar su renuncia al cargo en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
Froilán Peralta, minutos antes de presentar su renuncia al cargo en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

La renuncia de Froilán desencadenó las renuncias masivas de otros decanos, como Gualberto Caballero (Veterinaria), Antonio Rodríguez (Economía), Aníbal Peris (Medicina) e Isacio Vallejos (Ingeniería), todos amigos de Froilán. Se pensó que la salida de estos decanos calmaría los ánimos de los estudiantes, pero esta cadena de renuncias sólo reavivó a los manifestantes, que anunciaron seguir en vigilia hasta lograr la limpieza total de la UNA y principalmente del Rectorado.

LO QUE QUEDA
Existe una realidad en todo este asunto y que pinta un poco la sensación que se tiene a nivel país sobre la clase política, y es que nadie aquí confía en las autoridades. Los estudiantes rechazaron de plano la intervención del CONES y condicionaron a las mismas intervenciones fiscales, en las que se llegó al colmo jurídico de ejecutarse con el acompañamiento de representantes estudiantiles como manera de subsanar la desconfianza generalizada.

[quote align=’left’]”Existe una realidad en todo este asunto y que pinta un poco la sensación que se tiene a nivel país sobre la clase política, y es que nadie aquí confía en las autoridades.”[/quote]

Pero la desconfianza estudiantil no deriva de la paranoia gratuita, sino que se refuerza en las llamativas acciones de la Fiscalía en torno a este caso. Por ejemplo, cuando la noche del 24 de setiembre, la jefa de “Talento Humano” de la UNA, María del Carmen Martínez -hoy procesada-, fue sorprendida sustrayendo documentos de las oficinas del Rectorado en pleno día asueto para la UNA, la fiscalía tardó cuatro horas en llegar. Los estudiantes bloquearon las salidas del edificio para evitar que la funcionaria -que estaba con otras dos compañeras- pueda escaparse; luego llamaron a la Fiscalía de San Lorenzo para la correspondiente intervención. La agente fiscal que tenía que atender el caso, Blanca Aquino, llegó cuatro horas después, cuando el caso estaba siendo difundido por todas las redes e incluso los medios. Tras esta inexplicable tardanza, el Jurado de Enjuiciamiento decidió, de oficio, abrir un sumario contra Aquino, que además fue apartada del caso.

El vértigo con el que se suceden los hechos desde aquel 21 de setiembre, cuando Froilán Peralta andada desaparecido, más la renuncias en cadena de los decanos, más la imputación a los funcionarios y secretarías “VIP” con sus familiares, apunta a que el caso seguirá generando reacciones o destapando casos de corrupción en una institución que maneja 225 millones de dólares de presupuesto.

Por ahora, todo el panorama es confuso. El último interventor designado por el CONES, Aníbal Filártiga, renunció al estar disconforme con el plazo establecido para iniciar las investigaciones. Antes de Filártiga había sido designado el padre Michel Gibaud, quien también dio un paso al costado alegando estrés. Los estudiantes rechazan la intervención del CONES, que de todos modos, el organismo aún no consigue interventor, a estas alturas.

Mientras, cientos de jóvenes siguen en vigilia frente a las facultades, como es el caso de Filosofía, en donde reclaman con peñas y conciertos, la salida de la decana María Angélica González, quien, al parecer, no tiene intenciones de apartarse del cargo. En tanto, desde el Ministerio de Hacienda confirmaron que todos los pagos a los funcionarios de la UNA están paralizados.

Y en medio de tanta euforia, renuncias, manifestaciones y vigilias, la maquinaria política también orquesta su partido, en un momento clave para las elecciones municipales. Y se sabe, de los ríos revueltos, nadie como los políticos para sacar provecho. ¿Quiénes son los malos de esta película? ¿La UNA, o los otros?