Conciertos

Kevin Johansen y Liniers iluminaron con su magia el Ferrocarril de Asunción

El miércoles 7 de diciembre pasado, víspera de feriado, el ferrocarril fue anfitrión de una fiesta sin
igual. Por tercera vez nos visito el señor Kevin Johansen en compañía del ilustrador
–cómico, payaso, buena onda- Ricardo Siri Liniers, para dar lugar a un show único
como solo la magia de estos personajes en perfecto acompañamiento de la banda The
Nada pueden ofrecer.

Para entrar en calor, los teloneó Miki Napout acompañado de su guitarra, Mauri
Román en el cajón peruano, Manu Falcón en los bongos y Alvaro González en la
segunda guitarra; llenando la atmósfera con canciones sin subir demasiado los decibeles
para dar lugar al show principal.

Una vez preparada la mesa llena de pinturas para Liniers, y demás detalles del
escenario, Road Movie rompía el bullicio del público impaciente. Un Kevin Johansen
cómodo y a gusto con lo que se veía venir en el resto de la noche, saludaba a un
numeroso público que ya conocía lo que les esperab.

La música de Kevin Johansen, como muchos sabrán, es una mezcla de cumbia, salsa,
folk, candombe y hasta si se quiere rock, que desenlazan en baladas o “moviditas”,
acompañadas de ingeniosas letras que intercalan el castellano con inglés.
Hizo un amplio recorrido por toda su discografía durante dos horas de show, en las
cuales –para sorpresa mía- la gente no dejó de cantar y aplaudir. El setlist incluyó Sur
o no sur, Zumbiera Intelectual, Daisy, La procesión, Down with my baby, El círculo,
Guacamole, Logo, S.O.S tan fashion, Anoche soñé contigo, Ese lunar, Oops, No
voy a ser yo, No me abandones, Hindue Blues, Desde que te perdí, Everything is, El
incomprendido, entre otros.

Ya a mitad del show el público del sector vip no aguantó y comenzó a pararse para
bailar en su lugar, mientras que otros nos corrimos al frente donde se armó algo así
como un pogo bailantero (?). Me sorprendió el buen ambiente que se vivió durante el
show porque la gente no dejaba de cantar, bailar y aplaudir todos los temas; tanto que
el señor Johansen exclamó “¿Que pasa? ¡Están on fire eh!” Y se sentía esa reciprocidad
de buena onda en el escenario. En una de esas Liniers, que aparte de dibujar mientras
Kevin canta, está encargado (o le sale no más de onda) de armar un show, bajó a hacer
trencito con el público, pero la efusividad de las chicas hizo que suba pronto de vuelta.
Como no podía faltar el truque de papeles, en donde Liniers hace Knockin’ on heaven’s
doors de Bob Dylan y Kevin Johansen se pone a pintar.
(sepan disculpar el audio del celular!)

Para cerrar el show, sonó Fin de fiesta, en donde cada integrante de la banda más
Liniers canta un pedazo de la canción. Un cierre impecable para una fiesta inolvidable
de chistes, dibujos, buena música y buena vibra.