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¿Alguna vez pensaste en que el “Sueño Americano” puede empezar en nuestro país? Jeremi Brewer, es Dr. PhD en Estudios Hispánicos con énfasis en la Cultura, el Emprendedurismo y la Administración de Negocios, un joven estadounidense de 30 años, que en junio del año pasado, viendo prosperar su negocio y atraído por la cultura latinoamericana, decidió instalarse en el Paraguay y transferir sus conocimientos sobre emprendedurismo, con el fin de asesorar y ofrecer mejores oportunidades de vida, a través de Elevate.

“Para nosotros, como empresarios y educadores, el Paraguay es un país atractivo por varias razones. Sin embargo las dos razones principales que nos decidimos instalar aquí en el Paraguay se debe a dos factores: (1) el Paraguay es constitucionalmente joven (hace solo 26 años desde que la dictadura cayó; y (2) el Paraguay tiene una masa masiva de jóvenes—aproximadamente el 62%. Estos dos factores nos motivan porque sabemos que dentro de pocos años podremos lograr un impacto positivo al nivel nacional.”

“Aquí en el Paraguay nos topamos con jóvenes emprendedores, ambiciosos, nos comenta Dr. Brewer. Agrega que la primera impresión es que hay demasiado por hacer, y destaca la fuerza que tienen de traer un equipo unido, después inculcar esa unión, y marcar así la diferencia.”

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“Vemos muchos jóvenes que no tienen una guía, alguien a quien admirar, jóvenes muy entusiasmados, quienes cada día desarrollan su identidad, y muchas veces, sin rumbo. Paraguay es un país joven, con población muy joven, un gran porcentaje es menor de 30 años, entonces queremos despertar lo que ya existe, aprovechar y poder tener un impacto nacional mucho más rápido.” Menciona el Dr. Brewer.

Haciendo historia, este joven emprendedor nos cuenta que en el 2008 abrieron la primera escuela de idiomas, en la Ciudad de México, pero lastimosamente lo perdieron todo. “No supimos cómo manejarlo, nos sacaron la casa, porque nos habían vendido la propiedad con papeles falsos”, señala. Posteriormente volvieron a Estados Unidos, a poner la escuela de nuevo y con ello pagaron las cuotas de los doctorados y las maestrías, clases suyas y de su esposa.

Luego cerraron las escuelas de idiomas y arrancaron una fundación sobre negocios, nuevamente en la Ciudad de México. Volvieron porque les encanta Latinoamérica, no solo por la gente: “hay gente buena y mala, hay mucha gente con talento”. “En la región podemos conquistar porque tenemos la información que la competencia no tiene”, afirma Jeremi.

Pusieron una ONG con una fundación, se enfocaron en negocios, luego de unos años volvieron a Estados Unidos como catedráticos, para luego instalarse en Paraguay como Elevate Business. “Nuestra metodología se basa en principios, porque no enseñamos a las personas ‘qué pensar’ sino ‘cómo pensar’. No les damos ideas para negocios, son ellos los que deben producir”, comenta Brewer.

Asimismo agrega: “Elevate es un sueño de 15 años, dos doctorados, una maestría en Stanford e investigadores de las mejores universidades del mundo. Hace 4 años en México conocí a mi socio, Jeff Brownlow, quien es Co fundador de Elevate. Elevate es la realización de nuestros sueños, con un equipo selecto, los mejores de los mejores graduados de Elevate. En nuestro ADN está el ganar, porque amamos la gente, porque nos preocupa el bienestar social”.

¿Por qué emprendimiento? En las universidades enseñan a distribuir las clases sociales en una pirámide, en la punta, en una pequeña parte, está la gente que tiene mucho dinero y poder, en el medio, los que tienen dinero y debajo de la pirámide, una gran parte, los que no tienen nada. El 1% gobierna el 30% del dinero del mundo. En la base de la pirámide, se encuentran las fundaciones, ONG, fondos de desarrollo, etc., y en los países de desarrollo, en la parte del medio, están los que llamamos “emprendedores por necesidad”, aquellos que tienen un estudio terminado pero son taxistas, son ingenieros pero venden zapatos, tienen un título pero no lo ejercen porque no hay suficientes fuentes de trabajo y cuando hay empleo está muy mal pagado.

[quote align=’left’]Me encanta la empresa social, todo lo que tenga un toque social. Así fue como armé mi equipo, busqué personas que no tenían nada, pero que querían lograr algo con sus vidas[/quote] La estructura macroeconómica nacional, no soporta esa oferta. Las universidades gradúan miles de personas, pero no hay fuentes de trabajo o no tienen la experiencia requerida para insertarse en el campo laboral. Lo llamamos “the missing middle”(el medio perdido). Estas personas tienen acceso a pequeñas inversiones, capitales o préstamos, pero no saben cómo invertirlo o no les enseñan cómo hacerlo, cómo vender más, cómo cerrar una venta, cómo tener espíritu directivo, cómo controlar las relaciones con clientes, nadie lo sabe. “Cuando a un microempresario le pregunto sobre sus ingresos y me dice “lo tiene mi contador””, ahí sé que no tiene un control de su empresa y a estas personas las capacitamos en Elevate. Les enseñamos qué hacer con la plata. Enseñamos a todos los que están cansados, confundidos, perdidos, agotados y ya no saben qué hacer, afirma Brewer

Así también menciona que se puede llegar a modificar la economía de un país con los emprendedores y cuantos más lo hagan, será más rápido. Cuando una persona está capacitada para ser emprendedora, es cuatro veces más fuerte el resultado de venta bruta y de ganancia. Ese estudio está comprobado en su experiencia en México, es su tesis doctoral; lo compararon en varias universidades y los resultados están en miles y miles de graduados.

“Me encanta la empresa social, todo lo que tenga un toque social. Así fue como armé mi equipo, busqué personas que no tenían nada, pero que querían lograr algo con sus vidas. Desarrollamos el mejor sistema y nos involucramos con los mejores profesores del mundo, Harvard, Standford, MIT. Nosotros no tenemos pena, no sentimos lástima, porque sabemos que todos pueden salir adelante, solo depende de uno mismo. Si uno es pobre, ni modo, vamos adelante. No decimos “pobrecito” ”, destaca este joven emprendedor.

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De la pobreza extrema a emprendedor exitoso. Jeremi nació en Tucson, Arizona, “yo vengo de la pobreza en USA, mi tatarabuela es 100% indígena, ella se casó y mi padre es el primer graduado de la historia de su familia, nosotros éramos pequeños, y él a los 29 años -con 4 hijos- comenzó a estudiar, luego yo, a los 26 años y ya con una hija, estaba terminando mi doctorado, porque decidí que el historial familiar evolucione. Cuando no teníamos comida, mi padre se metía en basureros para comer y éramos pobres, pero nunca pensamos en seguir siendo pobres. Mi padre tiene un espíritu emprendedor pero nunca pudo realizar sus sueños”, nos comenta.

Sus dos hermanos varones trabajan para el gobierno y su hermana es madre de varios hijos, pero él nunca quiso trabajar para el gobierno, quería algo más allá. “No es mi espíritu trabajar para el estado, hay más que hacer en el mundo. Realmente me lo tomo en serio. Cuando uno crece con pobreza económica y no con pobreza espiritual, uno puede lograr mucho. Pero cuando uno piensa que nació pobre, vivirá y morirá pobre, es muy malo para sí mismo”, afirma Brewer. Es decir, “cuando uno dice, ‘mboriaju mboriajurama VOI?’ me enseña que hay una necesidad de romper paradigmas”, concluye Brewer.

Cuando su padre terminó sus estudios, consiguió un mejor trabajo y pasaron de la pobreza a la clase media baja y ahí mejoraron las cosas. A los 14 años Jeremi se puso una meta y le dijo a su madre “a los 29 años seré PHD”, ella le dijo “es imposible”. Entonces él lo tomó como un desafío y terminó sus estudios antes, en su tesis colocó como agradecimiento: “Gracias a las personas que no creyeron… nací parar romper paradigmas”.

A los 14 años se mudó a Washington, donde 9 meses después conoció a Rebecca Brewer, quien es hoy su esposa, ella tenía 16 años, y ya entonces decidieron comprometerse. Luego él se mudó a México y ella a California, manteniendo así una relación a distancia, sin verse por tres años. Seis años después de conocerse, se casaron en USA y fueron a Hawai a seguir con sus estudios de licenciatura en lingüística. Ganaron un concurso de idiomas, ganaron dinero y fueron a México. Actualmente tienen dos hijas Katelynn y Juliann Brewer, y afirman disfrutar de este país.
“Mucha gente nos dice: “aquí en Paraguay no se puede”, pero aquí estamos y tenemos ya muchos alumnos que están saliendo adelante con ello. Ikatu! ¡Si se puede! “ finaliza Jeremi B.