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Jason Stanley ¿Cómo funciona el nuevo fascismo de Brasil, EEUU, a nivel global?

Jason Stanley, es profesor de filosofía en la Universidad de Yale, arroja luces sobre el nuevo fascismo en su libro “¿Cómo funciona el fascismo? la política de nosotros y ellos”. En Democracynow.org advierte acerca de los peligros de normalizar la política fascista, al escribir: “La normalización transforma lo moralmente extraordinario en ordinario. Nos hace capaces de tolerar aquello que una vez fue intolerable, al presentarlo como algo natural”.

Estamos viendo un movimiento global ultranacionalista y de extrema derecha que está presente en muchos países —como el caso reciente de Bolsonaro en Brasil, por ejemplo— y estos movimientos de derecha se alimentan mutuamente. Creo que en este momento es muy importante hacer que la gente tome conciencia sobre las características históricas del fascismo y alertarla sobre el hecho de que Estados Unidos ha sido siempre vulnerable a este tipo de políticas.

El fascismo es una ideología basada en el poder. La democracia liberal se basa en la libertad y la igualdad. La libertad y la igualdad requieren de verdades, porque necesitas verdades para decirle verdades al poder. Si te mienten, no eres libre. Nadie piensa que la gente de Corea del Norte sea libre. Les han mentido. Si vas a atacar a la democracia liberal y reemplazarla con poder, necesitas acabar con la verdad. El fascismo es una ideología basada en el poder y la lealtad. Se basa en el hipernacionalismo, en la lealtad a un grupo. Y una persona, el líder, representa a ese grupo. Es hipermasculino e hiperpatriarcal.

Los pilares del fascismo son: Número uno: un pasado mítico, un gran pasado mítico que el líder rememora. Número dos: propaganda. Hay un cierto tipo de propaganda fascista en donde todo se invierte. La noticias se convierten en noticias falsas, la anticorrupción es corrupción. Número tres: antiintelectualismo. Como dijo Steve Bannon: “La emoción y la rabia son las que impulsan a la gente a votar. fueron elegidos con frases como ‘¡Enciérrala!’ y ‘¡Construyan el muro!’” Hitler, en su libro “Mi Lucha”, decía que la propaganda debe ser atractiva para las personas menos educadas. Número cuatro: irrealidad. Tienes que acabar con la verdad. La razón es reemplazada por teorías conspirativas.

Empecé a escribir y salí de mi círculo académico en el año 2011, cuando escribí un artículo sobre “birtherism” (teoría conspirativa que afirmaba que el expresidente Obama no había nacido en EE.UU.), porque preví un auge de las teorías conspirativas, y ese es un signo profundamente preocupante. Irrealidad. Cuando acabas con la verdad, lo único que queda es la lealtad. Jerarquía. En la política fascista el grupo dominante es mejor que todos los demás. Ellos eran como esas grandes personas del pasado, que merecen respeto solo por ser quienes son.

Victimización. En el fascismo, el grupo dominante es la gran víctima. Los hombres son las grandes víctimas del feminismo usurpador. Los blancos son las grandes víctimas de los negros. Los alemanes son las grandes víctimas de los judíos. Ley y orden. ¿De quién son víctimas? Son víctimas de los otros grupos, que son criminales. ¿Qué tipo de criminales? Violadores. Ansiedad sexual. El pilar nueve es Sodoma y Gomorra. Los verdaderos valores vienen del corazón del país. La gente de la ciudad es decadente. Y el pilar diez es “Arbeit macht frei” —”El trabajo te hará libre”—. Los otros grupos son vagos. No solo son criminales; son también vagos. En el darwinismo social todo se basa en ganar.