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Erika Lust: “Necesitamos más mujeres haciendo cine porno para mujeres”

(Por Wilberto Jara) Demás está decir que la pornografía no es nueva en el mundo -y que es una industria que mueve millones de dólares en internet-, basta con hacer un poco de investigación, es decir, buscar unas palabras claves y hacer varios clicks y encontrarás toda variedad de cosas al respecto, desde historias, personajes, situaciones, y por supuesto, miles de links que te envían directamente a streamings de videos al respecto.

Viendo un poco la historia reciente, podemos encontrar retazos de varios estilos que hacen alusión al género, desde pinturas, fotografías, hasta cómics y cintas que fueron incursionando a medida que la “liberación sexual” (por así decir) iba creciendo. Como ejemplo, podemos nombrar al célebre realizador de tiras cómicas, Milo Manara, quien revolucionó Italia con su estilo descontracturado en el ambiente erótico. Manara desarrolló la forma para que el erotismo pueda llegar al mundo de los cómics de forma exitosa, mucho antes que en norteamérica pudiera dar el brazo a torcer con respecto a las libertades sexuales individuales y a nivel de entretenimiento. El trabajo de Manara fue tan emblemático que llegó hasta leyendas del cine como el italiano Federico Fellini o el español Pedro Almodóvar, haciendo uso de sus lápices para ilustraciones de los audiovisuales realizados por ellos.

Por otra parte, la gran industria del porno iba creciendo posteriormente en Estados Unidos, con películas de culto, y varias otras que no lo fueron tanto, pero que iban moldeando el camino hacia el éxito del género, bueno, al menos hacia el éxito monetario.

El escritor de cómics, Alan Moore también había hablado sobre su incursión en los cómics eróticos con “Lost Girls”, que realizó con Melinda Gebbie, en donde le daba un discurso distinto al erotismo, entrando en un ambiente más crudo de las relaciones sexuales con respecto a la sociedad, “‘Lost Girls’ gira entorno a Europa, y en especial de Austria en 1913, cuando todo se está preparando para la exacta antítesis del sexo. Todo se dirige a ese momento en el que los humanos hacen cuando no ponen sus energías en el sexo, es decir, matarse unos a otros. Porque el impulso sexual sano que gobierna a muchos jóvenes durante la adolescencia, es pervertido por hombres mayores que tal vez han perdido parte de su impulso sexual. Toda esa energía sexual se envía directamente desde algún lugar, y es pervertida para causar la muerte de otros jóvenes. Energía que debía ir hacia algo honesto como el sexo, es desviada hacia algo atroz como el asesinato”, mencionaba en su documental “The Mindscape of Alan Moore”

Con todo lo anterior dicho como background, hablamos con la directora de filmes eróticos, la sueca Erika Lust, quien estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Lund y se especializó en Derechos Humanos y Feminismo. Posteriormente se involucró en el mundo audiovisual, y tras haber trabajado en varios proyectos, fundó su propia compañía: la productora Lust Films, especializada en el género de cine pornográfico feminista. Lust Films sigue activa con Erika como directora creativa, guionista, directora y productora. Asimismo, trabaja en distintos proyectos editoriales tanto de ensayo como de ficción.

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“Nunca pensé que terminaría haciendo cine adulto, no es algo con lo que uno sueña ser de niña. Como sueca, el tema del feminismo y la pornografía estaban muy abiertos, mi interés por ellos me llevó a estudiar ciencias políticas. Siempre sentí la necesidad de hacer escuchar mi voz, crear una imagen más justa de la mujer en los medios, las películas y el porno. Cuando me mudé a Barcelona en el 2000 empecé a trabajar en productoras de cine, lo cual me gustó tanto que decidí estudiar dirección. Cuando llegó el momento de hacer mi último cortometraje decidí rodar el film adulto que yo quería ver, de esta manera nació ‘The Good Girl en el 2004′”, relató Erika sobre sus inicios.

Con respecto al enfoque de su productora, Lust Films, la directora explicó lo que sus películas buscan lograr “lo que yo hago es cine indie erótico, una nueva ola del audiovisual que lucha por la ruptura de todos los clichés del porno mainstream. Mis films buscan un cambio en los estándares de la industria. Yo intento modernizar la manera en que la gente ve al cine adulto, con calidad de producción, erotismo y valores. En donde el sexo no deja de ser explícito pero ya no es vulgar, barato, atlético, vaginal, irreal, sino que demuestra la naturalidad y la belleza de la sexualidad humana. Y el rol de la mujer es opuesto al que se muestra en porno tradicional. A mi no me va el rollo ’50 sombras de Grey’”, sentenció.

Machismo en el porno.
“El porno siempre ha sido y sigue siendo una Industria hecha por y para hombres, dejando fuera el liderazgo femenino. Si queremos cambiar el el género del adulto necesitamos más mujeres dirigiendo, escribiendo y produciendo el tipo de erotismo que refleja nuestros gustos, nuestras necesidades y nuestros derechos. No podemos dejar que el discurso acerca de nuestra satisfacción sea dictada”, afirmó la especialista, describiendo la situación de la mujer dentro de la industria porno.

Continuando con ese pensamiento, Erika se extendió diciendo “el machismo ha dominado la industria del cine adulto y ha retratado una visión objetivada de la mujer. Como feminista yo ofrezco una propuesta alternativa y fresca. Con una serie de mensajes, y valores que redimen a la mujer en la sociedad sexual, en donde nosotras somos dueñas de las decisiones que afectan a nuestros cuerpos y a nuestra imagen.

El cine erótico debe ser encarado como una representación natural de lo que es el sexo, de personas reales en situaciones reales, donde tanto hombre como mujer son protagonistas, se respetan, disfrutan y se divierten. Necesitamos mejorar los contenidos y de esta forma la percepción que tiene la sociedad de la mujer”.

Sociedad, arte y sexualidad.
La percepción sobre el porno es bastante similar a nivel global, pero el análisis de la directora al respecto, es que dependiendo de cómo se encara el tema es más o menos aceptado de acuerdo a su educación. “El mainstream porn es muy consumido a nivel mundial, algunos países serán más tímidos y renuentes al respecto, pero todo el mundo lo consume. Las culturas europeas, en algunos países más que otros, la educación sexual ha sido más abierta y ha ayudado a desarrollar una conciencia sexual más saludable en algunos casos. No obstante, el término ‘porn’ no deja de ser un concepto ‘sucio’ en el imaginario de la mayor parte de la sociedad. Lo que yo hago no es ‘porn’ o mainstream porn, si acaso. Lo mío es el Indie Erótico, un género naciente que busca un cambio en la forma y el contenido”, afirmó.

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En cuanto al arte erótico y el papel de la mujer en ese espectro, Erika resaltó “el sexo siempre ha sido parte del arte. Siempre ha estado, en mayor o menor grado.

Desde el inicio del audiovisual, en la televisión y sobre todo, en la publicidad, se ha sexualizado la imagen de la mujer con fines comerciales. Sin embargo, se ha recurrido también en diferentes expresiones artísticas como en el arte, la escultura y la literatura. Y después, en un intento por luchar contra esta explotación, se instauró la idea de que la mujer no debería ser sexual en ninguna medida. Ahora, buscamos recuperar esa sexualidad pero bajo nuestro mando y control. En la última década, diferentes movimientos liberales, como grupos feministas y la revolución sexual femenina, han dado la apertura al cine de autor para experimentar y tomar decisiones arriesgadas dentro de sus producciones. En el momento en los autores utilizan el sexo explícito como un recurso estético y narrativo importante en sus proyectos, y estos son galardonados y celebrados, entendemos que la audiencia está cambiando y que existe un público que disfruta y demanda el tipo de cine que hago. Estamos en el camino de ‘normalizar’ el sexo”, subrayó.

La industria. Internet cambió el paradigma del entretenimiento, en cuanto a contenidos para adultos se refiere, sobre el punto, la politóloga y guionista de filmes erótícos mencionó, “el Internet ha sobre-explotado al erotismo, efectivamente convirtiéndolo en la industria más prominente de Internet, sin embargo esto no significa que la calidad de los contenidos han mejorado. Todavía se sigue haciendo low-cost, cheap porn que resulta en piezas aburridas, lineales con un contenido peyorativo de la mujer y su sexualidad. Esto no tiene que ver solo con los costos de producción. Estos varían considerablemente, pero en general son producciones de mediano – bajo presupuesto. Para hacer una película erótica de calidad, lo único que se necesita un par de actores, un buen equipo de producción, un excelente guión y algo de gusto y sentido común. Esto último es lo que parece faltar en muchos de los profesionales de la industria”, enfatizó.

Algunos números. Se dice que, junto con el de las armas y el de las drogas, el mercado del sexo es uno de los que más dinero mueve en el mundo: 60 mil millones de dólares y 250 millones de consumidores. Con juguetes y turismo sexual, pornografía, pastillas como el Viagra y sexo on line, la industria sexual es una de las de mayor crecimiento. Sólo en los Estados Unidos se producen 11 mil películas pornográficas al año. Más de 35 millones de personas busca contenido sexual en Internet todos los días y, según los últimos estudios, hay más de 260 millones de páginas web con contenido pornográfico.

Un dato que habla por sí solo: el 70% de los hombres que tienen entre 18 y 24 años miran contenido sexual por Internet al menos una vez por mes.

En cuanto a cuánto cobra un actor, no se tienen datos exactos, pero se estima que las mujeres cobran cerca del doble que los hombres (no sólo suelen ser las estrellas, además, dicen los directores, suelen ser más difíciles de conseguir en los castings). Por un día de filmación, pueden embolsar en los Estados Unidos entre 300 y 5.000 dólares según la trayectoria y la productora que las contrata. En nuestro país, al menos no se tienen registros concisos de actores, puesto que los mismos no actúan dentro del circuito de consumo local, ya que no son muy bien vistos en una sociedad como la paraguaya.