Conciertos

Epica en Paraguay: crónica de un concierto épico

(Por Wilberto Jara) 2012 será sin lugar a dudas, un año que marcará un hito en la historia del rock y el metal en el Paraguay, un año que dará más de un alegrón a aquel que viste de negro, y que normalmente no tiene tema de conversación musical entre sus contemporáneos.

Un año que quedará en la memoria de cada uno, como una insignia de que en esta isla rodeada de tierra también esa minoría se hace gigante en los eventos. Un año que produjo hasta ahora, y seguirá produciendo, una marca dolorosamente alegre en su cuello, porque el bangear tantas veces de seguido quedará en los registros médicos (?)

En este año histórico en la historia de la música en Paraguay, se presentó la banda neerlandesa Epica, que tiene como emblema a la hermosa vocalista Simone Simons, y que además tiene un soporte de músicos increíblemente versátiles como Mark Jansen (guitarra y “satan voice”), Coen Janssen (teclados), Isaac Delahaye (guitarra), Ariën van Weesenbeek (batería) y Rob van der Loo (bajo).

No podemos omitir, que en el país particular en el que vivimos, suceden eventos particulares, no hace rememorar cuáles son los que nos envolvieron durante estos últimos tiempos, pero ponéle que estuvimos cerca de revivir un “Fatality de Scorpions”, lo que sí que la banda tuvo que retrasar su vuelo para llegar acá por las famosas alertas meteorológicas que andan invadiendo en esta parte del mundo, muchos pensamos que “hule jeýma!” (comeremos de nuevo polietileno cuyo uso es la recolección de basura u otros), pero por suerte, al final el clima se portó y la banda pudo llegar a Asunción sana y salva el día del concierto.

Llegada la noche, o mejor dicho la tarde, la gente ya empezaba a acudir al Banco Central para formar filas, el problema es que el salón es cómodo, pero reducido, entonces había que rescatar buenos lugares para ver a la “colorada” de cerca. La cosa es que llegada las 20 horas, había una cola de más de 200 metros afuera, esperando ansiosa a ingresar, pero por motivos técnicos, recién se pudo ingresar a partir de las 20:20, y 10 minutos después, ya empezó a tocar la super banda paraguaya de power metal, Muireadach.

Para cuando Murray, Cristian, Ben Os, Roger, Niahm y Amalia tocaban sus temas, la gente recién empezaba a acomodarse en sus lugares, pero eso no fue excusa para que vibraran con la melodía poderosa de Muireadach, que logró robar los aplausos de los que estaban llegando, y de los que lograron apreciarlos desde el primer tema.

A las 21:45 las luces empezaron a bajar su intensidad, la gente ya estallaba de ansiedad al saber que iba a ver a la banda que se presenta constantemente en festivales europeos gigantes, la gente sabía que por un par de horas iba a formar parte de ese momento inmortal que te dá la música, y que hace que cada centímetro de tu cuerpo sienta cómo la sangre corre con cada acorde, con cada melodía y con cada temblor de notas graves.

La suave introducción se dió con “Karma”, preludio del disco “Requiem for the Indifferent”, las máquinas de humo empezaron su trabajo, las luces se deslizaban entre las partículas de vapor y dejaban ver la silueta de los miembros de la banda que iban ingresando de a uno, y que empezaron su interpretación con el tema “Monopoly on Truth”, el sonido veloz y agresivo opacó los gritos de los poco más de 1.000 personas que se hicieron presentes.

El teclado dió continuidad con el tema “Sensorium” del álbum “The Phantom Agony”, un clásico de la banda, y que mezcla las voces guturales de quien maneja la viola y la voz lírica de la “pelirrojamiamor” que al culminar el tema dijo: “Estamos muy felices de estar en Asunción por primera vez, con tanta gente que vino a vernos”.

Un coro gigante dió paso a “Unleashed” de “Design your universe”, y después mezclaron con “Martyr of the Free Word”, temas que parecen que formaran parte de la banda sonora de una película, bueno, épica.

El concierto siguió con “Serenade of Self-Destruction” que tiene unas frases más relajadas al comienzo pero rompe todos los vidrios después, a eso le siguió el bien distinguido “Cry for the Moon”. La batería se hizo presente con un solo demoledor que hizo agotar las palmas de las almas que presenciaron el evento.

Después llegó “The Obsessive Devotion” y “Sancta Terra”, que tuvo la particularidad de hacer subir a una chica del público para “bangear” en el escenario, momento realmente envidiado para la mayoría, la sinergia se notaba en la banda y el público en todo momento.

El siguiente bloque lo compartieron “Quietus”, un tema un poco más relajado y con coros angelicales.

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Acto seguido, la gente reconoció los acordes del sintetizador en “The Phantom Agony” y gritó desaforada el tema emblemático de Epica. Los juegos de luces fueron un increíble complemento al concierto, parecía como si formara parte de uno de los instrumentos de la banda, la sincronización en cada uno de los temas fue impecable.

Antes de salir del escenario para tomar un poco de aire, el tecladista saludó y agradeció al público una vez más, sin mencionar que dijo ““mba’eichapa” y después aseguró que no tenía idea de lo que acababa de decir. Manifestó además su alegría de estar en Paraguay y se comprometió a volver pronto. Esperamos que así sea.

El “encore” trajo el tema acústico “Delirium”, “Black infinity” y una poderosísima versión de “Consign the Oblivion”, que hizo rugir a “La furia Nelson” (máquina de humo) que cumplió a cabalidad con el cometido de ambientar totalmente la noche.

La nota “rara”, para no decir mala, la dió el primer “person” que se subió al escenario tratándo de sacarse una foto con Simone, y no, no sabemos si lo logró, pero lo que sí consiguió fue asustar a la vocalista que salió acelerada hacia los bastidores. Después de eso, una especie de “horda” de fanáticos quisieron hacer lo mismo, pero lograron entrar en razón y la cosa no pasó a mayores. Un rato después, la banda completa salió a sacarse una foto con todos los fans de fondo.

Indistintamente a esto, lo que sí quedó es el recuerdo de un muy buen concierto, y la promesa de la banda de que volverán.

2012 será sin lugar a dudas, un año que marcará un hito en la historia del rock (…)

Keep fucking rocking!