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En Paraguay también Vivas nos Queremos

Ayer miércoles 19 de octubre, además de recordar otro día de la lucha contra el cáncer de mama, se llevó a cabo la marcha “Vivas Nos Queremos” uniendo Asunción a otras ciudades de la región que se movilizaron en contra del feminicidio, la violencia de género, la impunidad, el encubrimiento y la inacción y complicidad estatal y policial.

El caso de Lucía Pérez en Mar de Plata hizo levantar una vez más las voces de todas las mujeres que estamos cansadas y hartas de exigir respeto. En Buenos Aires miles de personas marcharon desde el Obelisco a Plaza de Mayo. Varias ciudades de Latinoamérica se unieron.

Unas 150 personas llegaron a la plaza del Panteón de los Héroes
Unas 150 personas llegaron a la plaza del Panteón de los Héroes para decir basta a la violencia de género. Foto: Male Bogado.

En Asunción la convocatoria fue la plaza del Panteón de los Héroes. Una pequeña multitud se juntó, mujeres, hombres, madres, padres, niños, hasta perros. Micrófonos y parlantes iban amplificando ese grito desesperado por ser escuchadas. Porque por fin seamos entendidas. Para que traten de entender que estamos solas.

Pareciera ser que hasta que no le toque a uno, la gente no reacciona. La semana pasada fue Lucía Pérez de tan sólo 16 años. El mes pasado Ada Benítez, paraguaya asesinada en España por su ex pareja. Los casos siguen.

¿Hasta cuando?

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Los titulares amarillistas fueron un reclamo a la prensa: “Periodista sé realista, ellas no mueren, ellos nos matan”. Foto: Male Bogado.

No importa si sos flaca o gorda. Alta o baja. Morena o rubia. Tetona o plana. Culona, caderona, sin cola. Vieja o joven. Sólo importa que seas mujer, y que por el sólo hecho de serlo no puedas vivir en paz.

Se lee mucho el “¿por qué no luchar por la seguridad de todos y todas?”. Nadie menos. Claro que sí, sería lo ideal. Nosotras las mujeres además de salir con el miedo de que nos roben la cartera, el celular o los documentos; vivimos aterradas a que nos manoseen o nos violen. Y terminar muertas en una zanja.

Estoy segura de que si sos mujer y estás leyendo esto alguna vez sufriste algún tipo de acoso. O conoces alguien quien lo sufrió. A mis 13 o 14 años, iba caminando a media cuadra de casa, vestía un pantalón de esos tipo buzo que antes hacía Body Club. Nada extraño. Faltando metros para llegar siento un apretón en el culo. Me doy vuelta y lo veo alejarse. No entiendo qué sucedió. Era chica, nunca nadie me tocó la cola, menos un extraño. Me siento asqueada por minutos y lo dejo pasar.

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La movilización llegaba a su fin en tono de celebración. Hombres y mujeres gritaban #NiUnaMenos y #VivasNosQueremos por aquellas sin voz. Foto: Male Bogado.

Unos dos años después de ese episodio, volvía en colectivo del colegio a mi casa. Sentada yo hacia la ventana, sube un pibe que vendía chipas. Se sienta a mi lado y pone el canasto sobre su regazo. De pronto siento que su pierna roza la mía. De repente veo que se comienza a tocar el miembro. Nadie se percata porque lo ocultaba con el canasto. No sabía qué hacer. ¿Quién te prepara para estas situaciones? Nadie. Porque estas situaciones sólo las vivimos nosotras. Aparte del asco que iba sintiendo, tenía miedo de levantarme y que me toque o me quiera lastimar. No sé cuantas cuadras soporté, pero en una de esas me armé de valor y me mudé de lugar. El pibe siguió en el mismo lugar como si nada y se bajó cuadras después.

¿Hasta cuando vamos a soportar este tipo de atropellos? Por suerte bajó el pasaje. Lo que no baja y aumenta son estos tipos de casos. Y nadie está haciendo nada.

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La calle Estrella casi Nuestra Señora de la Asunción fue momentáneamente cerrada por los manifestantes al ritmo de baile y gritos que invitaban a no callar más. Foto: Male Bogado.

Como dice el dicho: Al salir a la calle quiero ser libre, no valiente. Hoy puede ser María de algún pueblito escondido en algún rincón del país. Mañana puede ser la yuyera del barrio, la chica que atiende la cantina, tu compañera de trabajo, de colegio, de facultad, tu profesora, tu sobrina, tu prima, tu tía, tu amiga, tu novia, tu esposa, tu hermana, tu mamá.

Mañana podes ser vos.

Que no se apague el grito de #NiUnaMenos porque #VivasNosQueremos.