Ciencia

En 1799 se registraba la primera lluvia de meteoros

En 1799 por primera vez se registraba una lluvia de meteoros conocida como las leónidas. Este fenómeno fue observado por el geógrafo, astrónomo, y explorador Alexander von Humboldt y el naturalista y médico Amadeo Bonpland, en la ciudad venezolana de Cumaná.

La ciudad latina experimentó un largo millar de estrellas fugaces y bólidos de fuego durante cuatro horas consecutivas pero, no fue sólo en ella que cayeron estos fenómenos sino también al otro lado del mundo, los esquimales de Labrador y Groenlandia pudieron observar una lluvia de meteoros enormes que tenían un diámetro aparente.

La actividad fue registrada desde 1799, durante los siguientes años no se presentó ningún inconveniente y mucho menos ningún avance, en 1833 la costa oeste de Estados Unidos se mantuvo iluminada durante más de seis horas a causa de esta intensa lluvia de estrellas y recién en 1998 se produjo el desarrollo de modelos numéricos para explicar las tormentas de Leónidas con precisión.

En los últimos años la lluvia de meteoritos ha sido estudiado por los observadores de la Organización Internacional de Meteoros. Se han hecho grandes esfuerzos para determinar las características de las Leónidas de los últimos 200 años.

Las Leónidas históricamente son las lluvias de estrellas más populares. Estos meteoros son producidos por los restos del cometa Tempel-Tuttle, este es una especie de nube que interfiere con el planeta Tierra cada año y mes de noviembre. Su visita es periódica en el sistema solar interior, renueva su capa de polvo y produce tormentas de estrellas.

La lluvia de meteoros se puede apreciar entre el 15 y el 21 de noviembre todos los años, cada 33 años alcanza su máximo de intensidad. En los años normales donde la lluvia de las leónidas no almacenan, producen entre diez y quince meteoros por hora, mientras que cada 33 años cuando llega a su punto máximo, sucede la denominada tormenta de meteoros, en la que se producen, más de mil meteoros por hora, estos suelen ser de color rojo y dejar detrás de sí una estela color verde que persiste durante algunos segundos.