Conciertos

El día que Los Tempranos (Paraguay) y Pat Kelly (Jamaica) animaron fiesta en Buenos Aires (Argentina)

(Por Paulo G) El 13 de Octubre de este año ocurrió algo que alegró los corazones de una inmensa minoría (y la crónica de lo ocurrido a continuación es narrado por Paulo de The Tempranos). Se presento en vivo en Buenos Aires el cantante jamaiquino Pat Kelly. Bueno, primero contemos quien es este personaje.

Antes del fervor causado por Bob Marley y su reggae rastafari a mediados de los 70, existió toda
una movida musical que se ganó el título de “la época dorada de la música jamaiquina”. Del
famoso Ska de Skatalites, se fue bajando el ritmo hasta crear lo que se conoce como Rocksteady,
y de ahí, con la introducción del órgano hammond, se dio paso a los comienzos del reggae entre el
´68 y ´69.

Pat Kelly vivió esa época y se coronó como uno de los cantantes con vocales más dulces de
Jamaica. Nacido en Kingston, es todo un ícono del reggae y rocksteady. Su carrera comienza
en los gloriosos años 60’s, cuando tras la partida de Slim Smith, se convierte en el vocalista de
los Techniques, grabando para Duke Reid, del sello Treasure Isle. De esta época, sus temas más
reconocidos son “Queen majesty” y “You don’t care”, ambos considerados dentro de los mejores
ritmos de la historia del reggae y reversionados por cientos de artistas de todo el mundo.

Los organizadores del evento son pibes de apróximadamente veinte años que se armaron una
banda para revivir el reggae de esa época, y mostrar al mundo que existe mucho más en Jamaica
que esas pocas imágenes banalizadas que nos venden de Bob Marley fumando un porro. En
realidad, aún hay gente que no sabe que el reggae en sus comienzos no tenía mucho que ver
con la cultura rasta, y si tenía más que ver con el soul. Además, los fanáticos de esta música eran
en su mayoría jóvenes de la clase obrera inglesa, y eran llamados skinheads. Estos se juntaban
con los inmigrantes jamaiquinos, y adquirieron el gusto por la música negra del caribe y el soul
norteamericano. Nada de racismo, xenofobia o posturas de ultraderecha. Pura diversión y
confraternidad.

Teniendo esto en cuenta, ahora imaginemos que a un grupo de pibes de Asuncion, fanáticos
de esta movida musical, los contactan amigos de Buenos Aires y los invitan a presentarse como
djs en un show de semejante leyenda de la música. Este grupo de pibes se mueve en Asunción
promocionando este tipo de música a través de una banda llamada Los Tempranos, y aparte
musicalizan fiestas y eventos tocando su colección de vinilos de música jamaiquina de los años 60.

Es así que llegó el sábado 13 de octubre, y Los Tempranos, de la mano de Pablo, Diego y Paulo,
fueron a musicalizar el evento. Tuvieron la chance de conocer a una leyenda viva de la música
jamaiquina, y aportar con su granito de arena (o de discos de vinilo de 7 pulgadas, mejor dicho)
para que la fiesta quede en la historia de la música jamaiquina y su impacto internacional.

Hablando del show, les contamos que Los Aggrotones es la banda que trajo a Pat Kelly, y fue su
banda de apoyo. Interpretaron las músicas fieles al estilo, e hicieron posible que la audiencia, al
menos por unas horas, pruebe el sabor de los salones de fiestas de Jamaica transportándose a los
años sesenta.

Quizás pueda parecer poco, pero imagínese usted haber sido un cantante en Jamaica en los años
60, dejar a su familia, a sus nietos, y viajar desde Jamaica a Buenos Aires para tocar en un show
organizado por pibes que bien podrían ser nietos de usted, y que además son fanáticos devotos de
la música que usted creó hace más de cuarenta años. Es algo lindo, no?

La música es así. Hay historias que pocas veces se conocen, pero que merecen ser contadas dada
la oportunidad. Aparte de Pat Kelly en vivo junto a Los Aggrotones, lo mejor fue poder compartir con gente que aprecia la música, y con dee jays como Pablo de Dinamita Reggae, un joven skinhead que desde Uruguay se vino con un arsenal de clásicos y rarezas de la música jamaiquina en vinilos originales de 45 rpm.

La noche fue mágica, y fuimos testigo de la magia.