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El Curiosity ha recorrido 9 kilómetros durante un año marciano y ha podido recoger datos sobre la humedad relativa, la presión y la temperatura. Al analizar posteriormente estos datos, los científicos se percataron de las pistas que indican la posible existencia de salmuera.

Javier Martin-Torres, de la Universidad Tecnológica Luleå de Kiruna, Suecia, y sus colegas les siguieron las huellas a las condiciones meteorológicas marcianas durante el primer año del Curiosity. Registrando la humedad y las temperaturas del aire y la tierra con su estación de monitoreo ambiental (REMS, según sus siglas en inglés), el equipo encontró que posiblemente durante e las noches frías pero húmedas del invierno marciano el agua se mantenga estable en los primeros cinco centímetros de la superficie.

Ya existían evidencias de que hay agua helada en los polos marcianos y vapor de agua en su atmósfera. Sin embargo, hasta ahora no se había detectado agua líquida, porque la temperatura y la presión atmosférica en la superficie del planeta son muy bajas. Sin embargo, también se sabía que el suelo marciano contiene sales, lo que indica que las condiciones de la superficie helada no son una barrera absoluta a la existencia de agua líquida.

El agua líquida es el elemento principal para el mantenimiento de la vida. No obstante, otras condiciones de Marte son aún demasiado hostiles para que el planeta albergue cualquier tipo de vida. Así, las temperaturas extremadamente bajas del cráter Gale hacen que, al contrario de lo que ocurre en la Tierra no sean posibles ni el metabolismo y la reproducción celular.