Conciertos

Dios Salve A La Reina (Queen), Freddie Mercury Vive

(Por Wilberto Jara) Las huellas que dejaron Freddie Mercury (voz), Brian May (guitarra), John Deacon (bajo) y Roger Taylor (batería) no serán fácilmente borradas, y eso lo saben las más de mil personas que que se reunieron el 5 de julio, y lograron viajar a través del tiempo, con la exhibición de Dios Salve a la Reina. Un tributo magistral que hacía respirar a la gente como en el año 1986, en el estadio de Wembley, en Inglaterra.

A las 21:30 entraron los muchachos de The Kilks, e hicieron una muy buena previa animando a los presentes con un popurrí de clásicos que incluían a “Here we go again” de Whitesnake, y unos cuantos temas propios que sorprendieron con un estilo bien ochentero.

22:13, las luces disminuían su intensidad, los últimos miembros del público hacían su llegada, una pista musical rodeaba el Gran Teatro del BCP, y la máquina de humo hacía el trabajo de dar ambiente, y jugar con las luces ante la primera tonada de “One Vision”, Pablo Padín (Mercury), Francisco Calgaro (May), Matías Albornoz (Taylor) y Ezequiel Tibaldo (Deacon) entraron a escena. El público dió el toque final, para dar la ilusión de vivir a pequeña escala, la gran presentación que reunió en total a 144.000 personas en Inglaterra.

Casi sin respirar, la tonada de “Tie Your Mother Down” hacía su presencia, para dar pié a “In The Lap of The Gods”, que exigía a Padín en las cuerdas vocales, pero nunca tropezó para llegar a la armonía que ofrecía Mercury en su tiempo.
La interpretación continuó con “Seven Seas of Rhye”, y la imitación permanecía impecable. Los movimientos del conjunto reproducían a los gestos del grupo original, como si sus cuerpos pertenecieran a cada uno de los músicos inmortalizados. “Tear it up” sonaba, y luego las luces tomaron protagonismo para dar lugar a “A Kind of Magic”.

Un juego vocal de Padín hizo que la gente interactuara con él. Tonos altos y bajos, permitieron que el duelo entre el público y el vocalista terminara con un ‘fuck you’ del frontman de la banda. Breve silencio, y una inconfundible línea de bajo introducía “Under Pressure”. Ezequiel (bajo) volvió a tomar posición frontal para “Another One Bite the Dust”, y después el sintetizador emuló los acordes de “Who Wants to Live Forever”.

El icónico “I Want to be Free” levantó los gritos de la audiencia, a continuación el “Brighton Rock Solo” del guitarrista tomó la palabra, y dió espacio a la fuerza de “Now I’m Here”. La sección acústica del show se llevó a cabo con “Love of My Life”, y “This is the World We Created”, el auditorio quedó enmudecido por la prodigiosa imitación que hizo Pablo. La sección “unplugged”, siguió con los covers de “(You’re So Square) Baby I Don’t Care”, “Hello Mary Lou (Goodbye Heart)” y el brillante “Tutti Frutti”, que culminó con la rebelde presencia de la batería, que le dió empuje y rock and roll clásico a los asistentes.

Apartado especial, para lo que muchos consideran el mejor tema de toda la historia, “Bohemian Rhapsody” caló profundo en el espacio y tiempo de la música, y esa noche en el BCP, hizo brotar lágrimas con una ejecución magnífica de la mítica canción.

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El “clon de Freddie” tocó los primeros acordes de “A Crazy Little Thing Called Love”, y un gancho de “Big Spender” sirvió como vínculo a “Radio Gaga”, tema que el público aprobó completamente con una coreografía de aplausos. El último tridente de canciones de la noche, fue compuesta por la declaración de “We Will Rock You”, el cálido “Friends Will be Friends” y el apoteósico “We are the Champions”. La pista “God save the Queen” se manifestaba, y la conocida escena de Freddie con la capa y una corona mostraba la despedida de la banda.

El público empezaba a salir, hasta que nuevamente una voz se expresaba y cantaba las primeras palabras de “Don’t Stop Me Now”, tema que no forma parte del set list original, pero que no molestó a los que se quedaron y vibraron en la última parte del magnífico concierto. Quizás pudo faltar “Hammer to fall” que sí pertenecía al set list original, pero lo que no faltó fue esa clase de magia que hizo que formáramos parte, aunque sea en la imaginación, de esa tarde/noche que quedó impregnada para siempre en la historia del rock and roll.

Y como dijeron los mismos integrantes de Dios Salve a la Reina, en conferencia de prensa, “está bueno que haya cada vez más grupos, que rindan tributo a aquellos que nos hicieron vivir la música de una forma distinta”.

Hasta la próxima ¡Keep fucking rocking!