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Descansa en paz Chester Bennington

La música tal vez dependa de momentos y lugares, escucharla despierta alegría, tristeza, nostalgia. Todo esto en apenas un ritmo, que entra por los oidos y se esparce por todo el cuerpo.

También tiene que ver el sentido de la misma, lo que ayer tenía razón, puede que hoy no lo tenga en lo absoluto, la misma que te inspiró hace pocas horas, te dejó con el alma vacía unos segundos después, fue exactamente así como me sentí el 20 de julio, al enterarme en medio de una reunión que Chester Bennington, vocalista de Linkin Park, había tomado la decisión de partir de este lado del universo.

Linkin Park, en las voces de Chester y Mike, representan a una generación que escuchó la mixtura del rock, pop, y pinceladas de rap de los inicios del 2000 hasta hoy. Hybrid Theory con la apertura de Papercut daban intro a hits que seguirán sonando como Crawling, In The End, y muchas otras. Meteora también tuvo su impacto mayor con Somewhere I Belong, Breaking the Habit, y Numb que de seguro pintaban tus fiestas, karaokes, parlantes de autos, grupos de amigos, y walkmans; lo mismo se puede ahondar en la discografía que sigue con Live in Texas, Minutes to Midnight, donde sin duda Living Things y The Hunting Party rescatan esa reflexión de los primeros años. Este 2017 vio la luz el último material de L.P., una de las mayores mudanzas de la carrera de la agrupación… ¿Es pop? ¿Es rock? No importa, es música, y seguirá sonando, una dulce despedida suave y serena para toda una generación bajo la influencia de Chester -y sus colaboraciones con Dead By Sunrise, Stone Temple Pilots-.

Una de las últimas voces del rock que desfilaban aún por las disqueras y casas de música del mundo entero en pleno auge del streamming. Una voz, que el 20 de julio del 2017, encontró paz en las letras de One More Light. Un artista como pocos que pudo estar al frente de una banda que sobrepasó las mil millones de reproducciones en youtube, los sesenta millones de likes en facebook, que forma parte de bandas sonoras escenciales de películas como Matrix y Transformers, y que visualmente posicionó al animé y la ciencia ficción en el universo rock.

En las últimas horas leí y escuché varios juicios sobre la muerte de Chester Bennington, bajo argumentos como “su música no era original”, “su grupo era una copia de otros”, o quienes apretaban el nudo con “el suicidio es de cobardes”, juzgando todo desde otro palco, cuando esto último es consecuencia total de vivir en una sociedad que no está preparada para aceptar y ayudar a personas que sufren algún tipo de desorden emocional. Un chico que tuvo problemas con el alcohol y las drogas, como muchos -de seguro conoces alguno-, se crió en una comunidad cristiana y con el hogar roto fue víctima de abuso sexual; sí, desgraciadamente es la realidad de miles de jóvenes y niños de todo el mundo, lo que lo hizo diferente es aceptar como era con todo y sus problemas, resolviendo que estar tristes o deprimidos, no es de débiles, es de humanos.

Descansa en Paz, Chester. Gracias por tu música.