Conciertos

El día que Deftones destrozó el Jockey Club del Paraguay

El viernes 8 de abril del 2011 pasa a la historia, mientras tanto, aguarda ser reconocido como el día en que el Nü Metal pisó Paraguay, Chino Moreno y sus secuases llamados: Deftones, destrozaron el Jockey Club, e hicieron realidad el sueño de más de 5000 personas ¡Shove it shove it shove it!

Clima agradable, llegando a Eusebio Ayala, una fila respetable de gente, todos con boleta en mano y las ansias a flor de piel… la prueba de sonido de Dokma llegada la tardecita, aceleraba el corazón de los que se hacian cita en el recinto.

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Empezaban los chicos Dokma, comandado por Juru Pampliega en las voces, demostrando que les da igual tocar ante un público masivo como para un público en el patio de la vecina. En cuanto a su show, el rock experimental y autóctono con firma Dokma que hacen con alma y fuerza, pierde un poco de vida, y no solo en este concierto, de las veces que los ví en vivo, falta estremecer el escenario, moverlo, romperlo… el violín de Steven Wu y la virtuosidad del guitarrista Willy Chávez dieron la nota alta en la primera presentación de la noche. Entre otros temas sonaron: Pombero, Reflexiones, Tronchón.

Mientras tanto la locación de Campo (generales), así como la de Vip (situada frente al escenario) iban llenándose de gente, algunos con birra y pucho en la mano, otros con cámaras y celulares, otros… con la mano en la boca esperando que truenen los chicos que venían desde California.

Siguió Flou, suben Walter, Guille, Bruno y Fede, con la seguridad que los caracteriza, y acostumbrados a los grandes shows, animando a los fans a disfrutar del concierto y ser parte del festival… es que costaba acelerar, por sobre todo, por la falta de conciertos de ésta magnitud (¿Añoranza Pilsen Rock?). Tanto y Nada y Dejarse Llevar daban la nota inicial, el sudor, el pogo, los brazos en el aire, los intentos de mosh ya se veían en los claros entre los asistentes. A Walter Cabrera se lo notaba nervioso, impaciente, es que a metros de distancia estaban los Deftones, banda que todos los de la banda escuchaban hace años, ídolos personales escuchándote ahí cerca tuyo. A Tu Lado y Si Pudieras Esperar abría paso a lo que tanto tiempo se esperó: el show de la noche, y las notas del new metal que ya quedan marcadas en la historia del Rock Paraguayo.

Ahí con las melodías en el aire, las estrellas alumbrando el cielo del jockey club, sonrisas y caras de asombro, gente pinchándose el brazo, otros diciendo “no me despierten, es el mejor sueño húmedo de mi existencia”… ahí empezaba la noche, Deftones era real, carne y hueso, alma en música, sonaba: Diamond Eyes y los ojos de los presentes reflejan el nombre del álbum; presentación del disco, y la valla que dividia sectores se hacia abajo. Un Rocket States que no contuvo segmentos, la cosa era compartir, empezaba el pogo más grande de la noche.

Para una banda con tanta historia, pifiar sale barato, ya que las emociones del público están primero, pero la edad no viene sola, de igual manera Chino al darse cuenta en uno de los tantos fallos, entre sonrisas dice: “lo siento chicos ésta es mi banda…”. Nada importaba, era Deftones destrozando la incredulidad, era la gente aplaudiendo la iniciativa, eramos todos siendo parte de la noche en el que el sueño se hacia real con temas como: Digital Bath, Passenger.

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Entre pogo y más pogo, birra y más birra, Chino Moreno, Stephen Carpenter (guitarrista), Sergio vega (en bajos, en reemplazo de Chi Cheng), el DJ Frank Delgado abrían una nueva dimensión en el Jockey Club acompañados de Minerva, Hexagram…

Back To School demostró ser el tema orgullo de los californianos, así mismo respondió la gente, apoyando en coros, la voz de Chino Moreno y el despliegue escénico, una actuación teatral, de maravillas, sin importar si era Rock in Rio, o Deftones en Paraguay.

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La recta final se veía iluminada por un trabajo en conjunto entre, la gloriosa remera de la albirroja y la apasionada presentación del vocalista Chino Moreno, nada sería igual desde entonces, y eso que ya venia siendo nada igual desde el primer tema. El romance de la banda con el público iba más allá de un escenario modesto, un juego de backline, y parlantes potenciados. Demostrado en cada grito screamcore (los agudos), y los que perfilaban lo que tanto se le reniega al new metal, el roce gutural de los graves.

Oidos llenos, almas contentas.
7 Words. Gracias.