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Crítica The Cloverfield Paradox de Netflix: las terceras partes pueden ser peores

La plataforma de películas y series Netflix había estrenado en la Super Bowl una de las sorpresas en cuanto a distribución de cine: The Cloverfield Paradox se convertía esa noche en el viral del momento.

De un boom de forma de estreno, a recibir el disgusto de la audiencia en una película altamente mala, hay sólo un paso. Paramount se ahorró estrenos en salas físicas, capaz la tercera parte de Cloverfield sería un fracaso de taquilla en estrenos de cine.

¿Ahora, la película qué? La tercera parte es una cruza entre Solaris y Alien, una tripulación multicultural que intenta superar la crisis un mundial a partir de un poderoso acelerador de partículas. El experimento causaría una desestabilización de espacio-tiempo, donde toda la tripulación sería transportada a otra dimensión donde la Tierra está siendo devastada por guerras y monstruos.

Si bien, como las anteriores Cloverfield, innova en aspectos -pero se extraña el estilo found footage de la misma-, no cierra nunca los arcos de la historia. El juego con lo bizarro se hace presente cuando encuentran a una tripulante en la nave pero de otra dimensión, un brazo con vida propia, entre otras.

Son 122 minutos de película dirigidos por Oren Uziel que no termina de darle personalidad a los personajes, que sólo da paso a total responsabilidad dramática a Hamilton (Gugu Mbatha-Raw) con la oportunidad de encontrarse a su familia en la otra dimensión. El miedo y el terror no se hacen presente, en esta película el sci-fi se perdió en el espacio.

El punto alto de Cloverfield Paradox, fue el de Netflix como player entre los grandes de la industria del cine en un evento como la Super Bowl -donde también estrenaron avances Han Solo A Star Wars Story, Avengers Infinity War, etc-. El punto bajo, que la película Cloverfield en su tercera entrega no convence ni tiene una reflexión final… ojalá y nos devore un monstruo gigante.