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Crítica Jurassic World: Fallen Kingdom

(Por Gustavo Guillén) La secuela de la franquicia dirigida por J.A. Bayona, Jurassic World: El reino caído, sorprende con los efectos especiales y con la fotografía, con varios altibajos en la trama, pero con una buena lección humanista. La película está en cartelera en todos los cines del país, disponible en 2D y 3D, en castellano y subtitulado.

La aventura empieza cuando un grupo de rescate, junto a Owen (Chris Pratt) y Claire (Bryce Dallas Howard), son mandados a la Isla Nublar, para investigar sobre el volcán que amenaza con una erupción y que podría extinguir a todos los dinosaurios en la isla, lugar que anteriormente era conocido como el parque jurásico, buscan la manera de salvar la cantidad posible de varias especies en lugar. Ian Malcolm (Jeff Goldblum), a quien conocemos como el científico especialista, en una audiencia ante el senado, advirtiendo que iba ser mejor dejar que los dinosaurios se extinguieran y que el ciclo siga igual. Owen y Claire son traicionados por el líder del escuadrón a pedido de Elli Mills, ambicioso empresario, que trabajaba en la antigua mansión de Hammond, donde también se encontraba su ex socio Benjamin Lockwood.

El objetivo de Mills era subastar a todos los dinosaurios que fueron rescatados de la isla, también de clonar y convertir una especie perfecta para complacer la avaricia del hombre. Una niña, llamada Maisie, nieta de Lockwood, toma el rol de heroína, por medio de su intervención los planes de Mills no se dan completamente.

Los efectos en 3D son impecables a disfrute -alerta de spoilers-, en la escena de la erupción volcánica, los dinosaurios corriendo desesperados por toda la isla, la secuencia de cámaras entre los protagonistas y los sucesos. Las efectos visuales también maravilloso.

Podría ser una película para toda la familia, pero contiene mucho suspenso y hasta violencia, en la forma que los dinos se alimentan de otras especies o cuando atacan a la humanidad. Además reune mucho humor básico y romance. Eso sí, está lejos de la clásica película de Spielberg con sus sorpresas e inmensidad en el uso espacial de la fotografía. Una gran obra como tributo a una saga que continúa experimentando dentro de la ciencia ficción.