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Crítica Altered Carbon: inmortal universo cyberpunk de Netflix

Altered Carbon es la primera apuesta cyberpunk del servicio de streaming Netflix. El género es una apuesta arriesgada. La serie es adaptación del trabajo de Richard K. Morgan, protagonizada por Joel Kinnaman, con guion de Laeta Kalogridis.

Antes de proseguir, es necesario ahondar que el cyberpunk muestra sociedades futuras donde la tecnología está al mando y la humanidad a la deriva. El caso Blade Runner, la adaptación de «Los Androides sueñan con ovejas eléctricas?» que es la referencia absoluta del género, tampoco escapa del suceso en negativo en recaudación (la original de 1982 y la de 2017: Blade Runner 2049). Este histórico no impidió a Netflix jugarse por este tipo de narración.

La serie fue encargada por Netflix en el año 2016, estrenada en febrero del 2018. La historia de Altered Carbon sucede en el año 2384.

La trama sucede en un mundo futurista. En el año 2384 la identidad humana puede almacenarse en un soporte digital y transferirse de un cuerpo a otro, lo que permite a los seres humanos sobrevivir a la muerte física al asegurarse de que sus recuerdos y su conciencia están «insertados» en cuerpos nuevos.

Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman, Will Yun Lee), un ex miembro de unidades militares especiales, es asesinado e insertado en el cuerpo que antes era propiedad de Elias Ryker, un oficial de policía de Bay City, a instancias de Laurens Bancroft (James Purefoy), un rico y poderoso aristócrata de 500 años de edad que aparentemente se suicidó, perdiendo todos los recuerdos de los eventos previos a la muerte. Bancroft está convencido de que no se ha suicidado y contrata a Takeshi Kovacs para investigar lo que él considera un asesinato.

Esto, es la gran excusa para revelar algo mayor, y es ahí donde la serie empieza a brillar. Paisajes coloridos, vibrantes, psicodélicos y futuristas, en la superficie la vida es crimen y caos. Utilizando el asesinato como inicio; la narrativa muestra un mundo donde la ausencia de mortalidad indica la perdida de humanidad -creando semidioses multimillonarios-, agrandando las diferencias sociales y económicas, creando una guerra silenciosa entre varios estratos sociales.

Muchos temas son explorados en Altered Carbon: la perversión de los ricos, los efectos de la inmortalidad en la ética, la evolución de la IA (inteligencia artificial) y la VR (realidad virtual), las nuevas facetas neorelogiosas en un mundo moderno. Diferentes perspectivas de la exploración de la condición humana son el punto central de cada capítulo de los 10 de la primera temporada que sumerge en una sociedad real, profunda, y problemática.

La banda sonora es una cosa exquisita, rememorando el gran aporte de la ciencia ficción a los sonidos. En cuanto al desenvolvimiento de la trama, la serie trata de unir cabos de forma rápida, no dando lugar a la premisa detectivesca para el espectador. Cuando trata lo visual, es de lo mejor de la serie, cámaras criogénicas, paisajes, hologramas, naves, autos voladores, balaceras casi reales, una delicia por si comparamos -ejemplo- con el Demogorgon mal computarizado de Stranger Things.

No sabemos si la serie va superar la «maldición» cyberpunk en recaudación, pero eso no importa cuando hablamos de nivel de detalle y profundidad de Altered Carbon, que podría convertirse en un clásico del género aportando óptimas actuaciones y buena narración, en un universo digno de segunda temporada.