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Seguro más de una vez te habrá llamado la atención el tráfico detenido para dejar pasar a una marea de corredores, todos con el mismo color de remera, o la cantidad de vasos de plástico que dejan a su paso (y que luego son recogidos por la organización del evento). Particularmente debo decir que de un tiempo a esta parte la cantidad de corridas y maratones llamó mi atención, pero por sobre todo la cantidad de gente que participa en esta clase de actividades, que cada vez más están en auge.

Desde chica, en el colegio, detestaba hacer ejercicios. Pertenecía al grupo que prefería leer un libro bajo un árbol o simplemente no hacer nada en vez de estar haciendo payasitos y tirando una pelota. En mi adolescencia me vi afectada por los cambios hormonales y la consecuente subida de peso que esto conlleva –en algunos casos, lamentablemente el mío- lo que me llevó a recurrir a un gimnasio muy a pesar mío, sin lograr cambios significativos. Pero recién en los últimos años me di cuenta de que hacer ejercicio no estaba netamente ligado a la estética, sino al cuidado de la salud.

Mi disciplina favorita, odiada por muchos, es el spinning hace por lo menos unos 4 años. Pero recién hace menos de 1 año descubrí que trotar o correr me llenan física y créalo usted o no, espiritualmente. Por fin creo entender a esa marea de gente corriendo por las calles de Asunción un domingo a las 7 AM en vez de estar debajo de sus colchas hasta el mediodía.

Algo que también llamó mi atención era la gente trotando en la Costanera mientras yo me comía un churro y me paseaba a ritmo caminata shopping arrastrando los pies. Hasta que un día, dejando de lado los miedos e inseguridades de ir de tarde/noche a la Costanera de Asunción, me dispuse a ir a trotar. Me asombró la cantidad de policías resguardando el lugar, también la gente sea con sobrepeso o no, que dijo no al sedentarismo y sí a salir a moverse un poco.

No importa como te veas, ni como corras. Lo importante es hacerlo.
No importa como te veas, ni como corras. Lo importante es hacerlo.

Pero más me sorprendió lo bien que me sentí después de trotar y lograr distancias que no pensé podía alcanzar sin parar a descansar. Tampoco corro 21 kilómetros –todavía-, pero superarse a uno mismo, sintiendo el esfuerzo que conlleva es bastante gratificante. Y lo mejor de todo es que se vuelve un hobby, un pasatiempo y hace bien.

Fue así que por fin decidí a inscribirme a mi primera corrida oficial. El domingo 24 de mayo se llevó a cabo la Media Maratón de la Ciudad de Asunción organizado por el Paraguay Marathon Club, con dos circuitos: 21K y 5K.

Acá hago un paréntesis ya que siempre hay una confusión acerca de las denominaciones: Maratón es una carrera de larga distancia de 42,195 kilómetros (42K), por ende 21K es media maratón y todas las demás distancias, por ejemplo 15, 10 y 5 kilómetros se denominan corridas.

Una de mis mayores inspiraciones es mi hermana mayor, que descubrió esta pasión hace ya unos años y cuenta con un grupo de entrenamiento con el que comparte este gusto por correr. Ella tiene en su haber 2 maratones, 7 medias maratones, 2 de 15K e incontables corridas de 10 y 5K. Cuando corrió su segunda maratón fuimos a esperarla a la llegada y no me alcanzan las palabras para describir lo emocionante que fue verla llegar después de casi 5 horas de estar corriendo, tanto a ella como a las demás personas. Creo que ese fue el momento en el hice click y dije “ha de estar bueno sentir eso”.

[quote align=’left’]”Lo mejor de todo es que aprendí algo sumamente importante: no importa llegar primero, sino llegar.”[/quote]

El día anterior a mi primera corrida sentí muchos nervios. Las semanas previas había mejorado notablemente mi tiempo por kilómetro lo que me dio confianza, pero ese día previo sentía que no lo iba a lograr, ya que el terreno es distinto, hay subidas y bajadas, la noche anterior diluvió lo que dejó un montón de charcos por todos lados. Sorpresivamente mi tiempo y cansancio fueron los esperados. Pero lo mejor de todo es que aprendí algo sumamente importante: no importa llegar primero, sino llegar.

Además de ponerte en forma y ser un ejercicio que quema una gran cantidad de calorías, correr o trotar fortalece las articulaciones, el sistema inmunológico, acelera el metabolismo y, como todo ejercicio físico ayuda a la secreción de endorfinas, esos neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo. También sirve para sacarse el estrés con cada gota de sudor y ayuda a dormir mejor por las noches, entre otros beneficios (como obtener un entrenamiento para huir de los motochorros, por ejemplo).

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Personalmente tengo que decir que me resulta como una especie de terapia, es un momento a solas contigo y tu cabeza, que requiere de suma concentración conectándote y haciéndote sentir tu cuerpo al máximo.

Haber participado en esa corrida fue lo mejor que hice en mucho tiempo y ahora no puedo esperar a participar en la siguiente y en la siguiente. Sin ánimos de convencer a todo el mundo a que corra, cual vegano o crossfitero ortodoxo, esto es simplemente un testimonio de que si uno quiere puede y que ejercitarse no se trata solamente de verse bien sino de cuidar el templo del alma.