Salud

Consejos para cuidar la salud mental familiar

Cuidar su salud mental es tan importante como cuidar su salud física, y más cuando se trata de la salud mental familiar. Algunos hábitos diarios pueden contribuir al mantenimiento o mejora del bienestar mental en el entorno de nuestros seres queridos y de nosotros mismos.


Se trata de adoptar una actitud positiva y participar en actividades que promuevan la salud mental. Fortalecer los recursos psíquicos personales (fortalezas y lo que nos hace sentir bien) nos prepara para afrontar mejor los periodos críticos que puedan surgir durante la vida.


Los siguientes elementos no son una “receta mágica” para sentirse bien. Son simplemente algunas precauciones que pueden contribuir al bienestar psíquico.


econoce tus fortalezas y respeta tus límites: En la sociedad moderna, el rendimiento y la excelencia tienen un gran valor. Sin embargo, el ser humano no es perfecto y puede ser frágil. Es normal no ser siempre eficiente, feliz o brillante.


Es importante tomarse el tiempo para conocerse mejor a sí mismo (por ejemplo, a través de la lectura, el diálogo con familiares o con un profesional). Esto le permite identificar sus habilidades y aceptar sus limitaciones.


Trabajar a través de los acontecimientos de la vida a nivel emocional es un proceso normal y necesario y no necesariamente un síntoma de una enfermedad. Este proceso también puede llevar algún tiempo. Por eso es importante ser indulgente contigo mismo. Cuando sienta la necesidad, puede solicitar el apoyo de su séquito o de especialistas (ver también “Hablar de ello”).


Cuida de ti y de tu cuerpo:Cuidarse es algo muy personal. Los medios disponibles son muchos y cada uno debe hacer referencia a los que más le convengan. La actividad física es una herramienta útil para combatir tensiones, ya sea practicando un deporte o dando un paseo para respirar aire fresco. Lo importante es hacer algo de movimiento, salir de casa y cambiar el aire. Las fases de actividad pueden ir seguidas de fases de descanso. Los momentos de descanso le permiten “desconectarse” y por lo tanto reflexionar con calma y apreciar los acontecimientos del día. Aunque dormir es importante, incluso salir, solo o en compañía, puede promover la relajación. Una vida sexual plena o una espiritualidad bien vivida también pueden ser beneficiosas para la salud mental.

Cultivar la creatividad y las habilidades individuales: La imaginación y las habilidades presentes en cada uno a menudo solo esperan ser expresadas o desarrolladas. Nunca es demasiado tarde para probar suerte en una nueva actividad y descubrir un nuevo pasatiempo o reanudar el entrenamiento.
Las actividades creativas te permiten expresar emociones positivas o negativas sin usar la palabra. Esto permite disolver tensiones o preocupaciones.


Aprender algo nuevo y desarrollar tus habilidades estimula la mente, fortalece la autoestima y rompe la rutina diaria. Esto puede resultar útil, por ejemplo, también a nivel profesional.


Los cantones, municipios y ciudades ofrecen a menudo un rico programa de actividades culturales, artísticas, deportivas u ofertas de formación para adultos. Algunos son gratis. Varias organizaciones pueden ofrecer apoyo a personas con ingresos modestos. No dude en consultar en su región.

Establecer y cultivar relaciones sociales: El ser humano es un ser social que también se realiza a través de las relaciones con los demás. Hay personas que necesitan relaciones sociales más que otras. Es importante y útil fomentar las relaciones con su entorno, ya sea familia, amigos, vecinos u otros miembros de la sociedad.


En algunos casos, uno puede confiar en amigos para compartir alegrías y tristezas. Es importante encontrar el coraje para dar un paso hacia los demás y abrirse para establecer relaciones, aunque no siempre sea fácil.


Hablar y escuchar le permite poner sus ideas en orden, ayuda a aliviar tensiones y proporciona cierto alivio. A veces, hablar de sus preocupaciones con otra persona proporciona un nuevo punto de vista y le ayuda a encontrar soluciones.


También existen los denominados grupos de autoayuda, que ofrecen diversas formas de apoyo. Durante las reuniones de pares (= personas que viven en la misma situación) puede hablar sobre su propia situación y sentimientos. Generalmente este intercambio da la sensación de ser comprendido sin ser juzgado.


También puedes hablar de tus problemas con diversos profesionales cuyo trabajo es escuchar y dar apoyo en la búsqueda de soluciones adecuadas. Pedir ayuda no es un signo de debilidad.