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Cómics y política: Batman y la hegemonía

Ultima parte de esta trilogía épica de análisis berretas de historietas y sus mensajes ideológicos y políticos. Dedico estas líneas a mi cómic preferido de toda la historia.

Hay demasiado que quisiera escribir sobre Batman. Analizarlo da para páginas y páginas, referencias históricas, comentarios de las publicaciones de revistas, series, películas, etc. Espero al menos entretenerlos y se les arme un guarara en sus cabezas.

Porque se me armo un guarara tremendo después de haber leído un artículo de Slavoj Zizek (ya jeyma, dirán seguro) en la página web Rebelión, en el que hace un análisis de la última película de Batman dirigida por Christopher Nolan el Caballero De La Noche Asciende. El titulo de la columna no puede ser más llamativo: Batman y la dictadura del proletariado. La idea central es que la posición de Batman es la de héroe contra el villano, pero él es un héroe del sistema.

La primera aparición de Batman tuvo lugar en la edición 27 de Detective Comics, publicado el 30 de mayo de 1939, y que contaba con diseño de un jovencísimo Bob Kane, que solo tenía 22 años, y guion de Bill Finger.
La primera aparición de Batman tuvo lugar en la edición 27 de Detective Comics, publicado el 30 de mayo de 1939, y que contaba con diseño de un jovencísimo Bob Kane, que solo tenía 22 años, y guion de Bill Finger.
Batman es, como el mismo Bruno Díaz lo dijo en la peli, un símbolo para infundir temor. O como diría Lord Varys de GoT, esa sombra que es el poder, proyectada en la pared, que hasta un hombre pequeño puede hacerlo. La diferencia es que el personaje principal no es un hombre pequeño: Bruno Díaz es uno de esos royals de los tiempos modernos, multi empresario multi billonario joven y churro, cuya compañía tiene tentáculos en todo el mundo y se forra en guita haciendo armas y especulando en la bolsa de valores de Wall Street. Ese es, por utilizar un término, el objeto, el significante, lo que es. Batman es el alter ego, la idea, el significado, la proyección.
Batman es Bruno Díaz, más que viceversa.

No es nada descabellado decir que el personaje que más sabe sobre Batman es el mayordomo de Bruce Wayne, Alfred Pennyworth.
No es nada descabellado decir que el personaje que más sabe sobre Batman es el mayordomo de Bruce Wayne, Alfred Pennyworth.
Esta reflexión hizo que se mueva mi estantería. Para mí (y todos nosotros), lo central de Batman siempre fue Batman. Y según Zizek lo es, solo que el encapotado en mallas más famoso representa una idea, la del combate a la corrupción del sistema pero lo preserva de enemigos externos que vienen a plantear algo nuevo, totalmente diferente…

Ahí es, en la 2da y 3era película de la era Nolan, donde aparecen el Joker y Bane.

Los films a los que hago referencia, si bien son largos, no cuentan o cuentan una historia diferente a la de las historietas sobre los orígenes de estos dos villanos. Hago stop en esto porque lo pensé y me resulto llamativo: en La Broma Mortal, nos es revelado el origen del payaso asesino: un standapero con poco éxito, con una esposa y casa que mantener, con un hijo en camino y sin tener la menor idea de cómo salvar sus cuentas. Desesperado, acuerda con un par de tipos entrar a una fabrica con el rostro cubierto (no con cualquier mascara, sino con la del ya mítico Red Hood). Batman, ya en ejercicio de su labor vigilante y pillando al inexperimentado ratero, lo persigue hasta que el mismo cae en un pozo de acido y sale del mismo con severas malformaciones, que, sumado a todo el estrés y quilombo de su vida, terminan produciendo el efecto de la perdida de la cordura, de sensibilidad, de todo…
El Guasón se levanta y aplaudimos, porque lo vale.

Los inicios de Bane en el cómic también dicen mucho de muchas cosas. Todo comienza con una revolución en una isla caribeña al estilo Cuba. La diferencia está en que esta revolución ficticia fracasa y la madre de Bane, vinculada a uno de los rebeldes, es condenada a ir a prisión por la dictadura militar del país, estando embarazada. El penal al que la mandan es una mezcla entre Alcatraz, Carandiru y Tacumbu: un sub mundo de violencia y horror, el cual la madre no soporta y muere, no sin antes dar a luz en el hospital de la correccional a un chico, quien será uno de los malos más temibles de las tiras cómicas.

En un momento extraño realmente, este mita´i tiene una visión, una epifanía: su yo futuro aparece y le dice que se convertirá en un gran hombre, que superara todo, inclusive sus propios miedos. Entre esos miedos, le venían a su mente las imágenes de una sombra oscura con forma de murciélago. Ya de grande, Bane se vuelve el amo y señor de la prisión: letal peleador e instruido estratega, planea su fuga para ir a “la ciudad más grande del mundo” donde el mayor de los hombres debe reinar… El problema es que esta ciudad es Gótica y quien reina allí es Batman. Rápidamente, Bane relaciona su visión infantil con la situación y le da un objetivo en su vida: Trabajar día y noche, sin descanso para romper al murciélago y reinar en su lugar.

Joker, Bane, ¿Villanos de ciencia ficción o espejos contraculturales?
Joker, Bane, ¿Villanos de ciencia ficción o espejos contraculturales?

Bueno, ¿a que quiero llegar? A que los orígenes de ambos enemigos de Batman son consecuencia de un sistema opresor, de una historia ficticia que no la es, la de un modo de producción económico y unas relaciones políticas, sociales y culturales que lo sostienen. Ya sea el hombre cuyo sueño de vivir se ve truncado en un mercado desigual y la brutalidad de una dictadura militar de las que hubo en toda Latinoamérica; ambos personajes vienen del fondo del pozo, con sufrimientos causados por el sistema que enriquece y produce a los Bruno Díaz. Si bien de los malos hay miles de análisis y explicaciones para hacer, repito, es muy llamativo como ambos enemigos de Batman vienen de bien abajo, productos de una sociedad que promete progreso y no lo puede dar; y a quienes lo entienden así le dan palos y los mandan al calabozo.

Estuve pensando en otra cosa al fijarme en los números de la colección de Batman publicada por un diario de gran circulación nacional hace algunos años. Al ver al grupo así todo juntito mostrando cada etapa de publicación de los bati – viñetas, recordé una de las películas que considero brillantes: Forrest Gump. Me parece fantástica porque en ella se muestra toda la historia reciente de los Estados Unidos, de la formación de su cultura, sus guerras, sus dramas sociales. Como ya mencione en mi post sobre el Eternauta, el contexto social condiciona la producción cultural y esta producción sostiene o combate a ese contexto, lo cambia o preserva.

La historia de Batman va cambiando de contextos y a su vez lo explica e introduce nuevos contextos. Desde que Batman combate a mafiosos y autoridades corruptas, pasando por los súper villanos hasta llegar a asesinos de la KGB y terroristas islamitas (en una saga corta, nuestro héroe sirve de guardaespaldas de Ronald Reagan), esta historieta refleja los procesos sociales y políticos norteamericanos así como de su ideología hegemónica y dominante: la del héroe solitario que estando fuera del sistema coercitivo legal (cosa que difiere varias veces con Superman) es un símbolo de poder que lucha contra los problemas de las estructuras, buscando mejorarlas, ya que cambios radicales significarían su propio fin.

Batman y The Joker. DC Cómics New 52, número 1.
Batman y The Joker. DC Cómics New 52, número 1.

Pero presten por favor atención a esto: no estoy queriendo decir que el encapotado de orejas es malo, que sus enemigos tienen razón y que estaría bueno que tipos como ellos aparezcan y hagan más o menos lo mismo. No. En una entrevista, Zizek dice que el mensaje de la última película le parece una porquería. Eso de que la única forma en que se puedan cambiar cosas fundamentales es a través de un terrorismo sicótico ultra violento.

the joker batmanEste enfoque desestima a la gran cantidad de luchadores civiles, intelectuales y activistas de izquierda que entienden que hay algo que está mal en el sistema, fundamentalmente. Para que otra opción sea valedera no es necesario que surja un Bane o un Joker. Basta profundizar en la conclusión arribada sobre el sistema y trabajar en colectivo. Porque Batman será un buen tipo pero él es Bruno Díaz, cuya riqueza viene de la explotación y la desigualdad, generadoras a su vez de los fenómenos como la mafia, corrupción y enemigos del calibre de los mencionados.

La sombra que proyecta Batman sobre la cultura cubre a generaciones y generaciones, y con modificaciones y enfoques diferentes, forma parte de esa hegemonía cultural de la que hablaba Antonio Gramsci: aquello que en aparente consenso aceptamos como universal (sentido común) pero en realidad solo representa y defiende los valores de las clases dominantes.

Me resulta imposible dejar de admirar y querer a Batman. No se lo pido a nadie ni creo que lo puedan lograr. Eso sí, ya siento un poco más de empatía por el Guasón o Bane. No puedo justificar ni alentar jamás sus actos, pero si puedo prestarle muchísimo más interés al desafío que ellos hacen a Batman y su hegemonía.