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Con la siguiente serie de artículos no pretendo hacer una relación universal de cómo funcionan los comics en la política o la política en los comics. Si quiero hablarles de mis interpretaciones de historietas que he leído y me dieron cosas que pensar sobre su influencia en nuestra construcción ideológico política. Intentare ser lo menos spoiler posible, tocando partes especificas de la historia contenidas en las viñetas. Así, si les interesa leerlas, le meten pata sin que se acuerden de mi como de esos infelices que comentan los capítulos de Game of Thrones los domingos a partir de las 10:01.

Ok. Aquí vamos.

De un viaje a Buenos Aires traje la historieta El Eternauta, con guion de Héctor Germán Oesterheld e ilustraciones de Francisco Solano López. Escuche hablar de la misma en el programa Filosofía aquí y ahora de José Pablo Feinmann. En uno de sus episodios, el conductor habla de la relación entre literatura y política y lo que desde su punto de vista significa ese primer Eternauta. En el relato de Feinmann hay mucha emoción, ya que parte del aura legendaria que rodea al comic es la terrible historia real de la vida de su creador.

La trama viene así: los protagonistas, tipos corrientes de clase media que viven en la Buenos Aires de los 50, se ven envueltos en una serie de hechos imposibles de entender, los que traen consigo la destrucción de todo como lo conocen. Ante la urgencia de la supervivencia, aprenden a tomar elecciones que los llevan a lugares y circunstancias tan increíbles como horrorosas.

Una de las tantas circunstancias, que es objeto de un muy interesante análisis en el programa, se cuenta como sigue: unos amigos sentados jugando truco interrumpen su partida cuando misteriosamente se va la luz (acá no habría misterio: maldita Ande!, diríamos simplemente) y se dan cuenta que comienza a nevar. El fenómeno no resulta familiar, ya que los copos son brillantes, hermosísimos… Y mortales. Toda la gente en la calle y todo lo que pudiera ser calificado de ser vivo esta petrificado bajo la nieve. Como cualquier cosa que escapa del entendimiento humano, la nevada de la muerte genera reacciones distintas de nuestros protagonistas. Uno de los cuates de Juan Salvo (el Eternauta) recuerda que dejo a su familia en casa y sale del techo que lo protege a la heroica para ir junto a sus seres queridos. No dura ni diez segundos bajo la nevada… Fallece rápidamente, pasando a formar parte de ese cuadro espeluznante de soledad y silencio definitivo.

Este paisaje ficticio de soledad, silencio y horror es comparado por Feinmann con la dictadura militar que sufrieron los argentinos. La nevada de la muerte que cae sobre todos podría ser relacionada con el poder opresivo de ese estado dictatorial y torturador, cuya fuerza coercitiva cayó sobre todo el país (sobre todos los países de América Latina, de hecho) y mataba sin preguntar, sin vacilar. Igualaba, así como los copos, a casi todos los habitantes de su época como culpables, merecedores del peor de los finales.

Mi intención no es la de corregir esta interpretación de José Pablo Feinmann, más si me animaría a extenderla.
De manera recurrente en el comic, Juan Salvo hace referencia a la belleza de los copos de la nevada… A que son todo un espectáculo, más allá de la muerte y la desolación que generaban. La belleza y la muerte se pueden encontrar en diferentes dimensiones pero apuntare a una a la que Feinmann hace referencia en uno de los capítulos en que habla de Marx y lo denominado por este el fetichismo o misterio de las mercancías. El dice: “Marx va a decir algo notable: El mundo de las mercancías es un mundo encantado. Porque entremos al shopping… Qué lindo que es! Está lleno de cosas!… Son objetos encantadores, que nos encantan y nos obligan a comprarlos… y nos velan la mirada de las cosas que no queremos mirar”

Estas cosas que no queremos mirar son, entre otras, las condiciones de producción de las mercancías. El brillo que nos encanta trae consigo una historia de explotación y muerte, que están sostenidas en la construcción ideológica de que la compra de estas mercancías nos dará una vida mejor e inclusive pueden darla a aquellos menos afortunados.

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[quote align=’left’]El mismo nombre del Eternauta, Juan Salvo, no resulta atractivo y es más bien común y corriente. Lo que no es corriente es todo lo que le pasa y hace que tanto el cómo sus compañeros vean probados su carácter cuando parece que todo está perdido[/quote]La fascinante belleza de la muerte suena poético y abstracto pero es a su vez algo muy, muy tangible. En escritos míos anteriores ya hable de Zizek y de su teoría sobre la caridad en el consumo: la nueva forma de comprar no es más de un irresponsable consumista al que no le calienta la sociedad y la ecología. Ahora todo es green, todo es eco friendly y comprándote una tacita de Starbucks (que no hay acá en Paraguay pero no se me ocurre otro ejemplo ahora) estas salvando la vida de chicos en Guatemala y que se yo… Es una nueva forma, linda, de buscar soluciones a problemas dentro del mismo sistema que los inicio y que, para pesimismo de Marx y Zizek (y mío), no encontrarían éxito alguno.

La nieve de la muerte podría no solo ser violencia estructural de un estado en particular, sino de todo un sistema económico político.

Este no es mi único punto. Deseo reflexionar, además, sobre lo que Feinmann dice al iniciar el programa, cuando expresa que el principal pensamiento de Oesterheld es: “prefiero el héroe colectivo al individual”.

Las demás historietas escritas por el mencionado autor hacen también alegoría a grupos de personas. A un héroe que no es súper poderoso, ni guapo, ni la tiene re grande. Es un tipo que se desespera y teme como cualquiera y que necesita de otros para sobrevivir. El mismo nombre del Eternauta, Juan Salvo, no resulta atractivo y es más bien común y corriente. Lo que no es corriente es todo lo que le pasa y hace que tanto el cómo sus compañeros vean probados su carácter cuando parece que todo está perdido.

Si bien sus amigos podrían ser socios nuestros, es importante ver que son y que podrían representar cada uno de ellos. Pero, más importante que eso es entender que ninguno de estos personajes hubiera llegado lejos sin compañía. Cada uno, así como muchos que no mencione, cumplió un rol fundamental al enfrentar las miles de dificultades presentes en la historieta. En la época en la que los héroes en Estados Unidos combatían a los nazis, usaban trajes brillantes y tenían generosa musculatura, los hombres y mujeres de Héctor Germán Oesterheld exhibían virtudes y defectos, mas todos se ponían el traje de combatientes (literalmente, usaban un traje aislante para que la nieve no acabe con ellos) y luchaban pos su sobrevivencia y la de todo el género humano.

No digo que los estadounidenses no hagan buenos comics (los hacen buenísimos) sino que es siempre interesante observar producción historiestisca de otro tiempo y lugar, que nos aporte una visión más amplia de dicha expresión literario/artística.

Las circunstancias del tiempo condicionan la producción cultural y esta a su vez explica/refleja su tiempo y repercute en futuras y diferentes circunstancias. Este último es un proceso que se da con todo tipo de obras y se dio y da con los fantásticos escritores de ciencia ficción como Héctor Germán Oesterheld. La dialéctica de las épocas se mueve por ahí. Y no pasa solo por cómo el Eternauta puede explicar nuestra época sino algo como lo que, en una conferencia, Zizek cito refiriéndose a Hegel: “… la pregunta, cuando se está frente a un gran filósofo no es: que es lo que este pensador nos puede contar? Sino la contraria: que somos nosotros, como ese pensador vería nuestra situación contemporánea?”.

Esta seria, la forma de pensar en la eternidad de la obra de Oesterheld y de la ciencia ficción significativa. Seria, en pensar el por qué de la eternidad del Eternauta.