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Cómics y política: Made in Paraguay

No sé cómo salió este tema de hacer artículos sobre cómics-política e historietas paraguayas. Eso lo sabrán mucho mejor todos ustedes, queridos lectores de Dementesx. Pero, así como estuvieron de moda las trilogías en Hollywood, también se puso hip (y lucrativo) hacer reeboots, remakes y epílogos de películas y series.

Parecido a eso y a un bonus track, escribiré sobre el comic paraguayo y nuestra cultura/historia/ideas. Habrá por ahí algún nacionalista que diga “por fin chera’a, estoy podrido de referencias de autores kurepis y yanquis y que hables en ingles”. Bueno kape, espero que esto te satisfaga… en parte.

Porque más que un análisis pormenorizado y puntilloso de la cuestión cultural/ideológica en los cómics nacionales – no lo haré simplemente porque no tengo idea de eso – este escrito hará referencias de un tono más sentimental a los comiqueros paraguayos, así como una breve descripción/especulación sobre su impacto y actualidad.

En 1980 Goiriz, con Argüello y Moreno, presentan la primera revista de historietas del Paraguay: Quimera.
En 1980 Goiriz, con Argüello y Moreno, presentan la primera revista de historietas del Paraguay: Quimera.

Mis primeros contactos con los cuadritos nacionales vinieron con las publicaciones de chistes en los diarios y revistas. Humor con Nico, Casartelli y Calo fueron por mucho tiempo mis referencias a la hora de reírme y subrepticiamente, enterarme del contexto histórico politiquero paraguayil.

Tanto me gustaba dibujar (de chico me pasaba dibujando a High Lander el Inmortal cortando cabezas) que mis padres me pagaron cursos de ilustración en Art Studium, con uno de los referentes del comic nacional, Carlos Arguello. Allí, aparte de babearme con la colección de revistas del profe, aprendí las técnicas básicas para dibujar héroes en poses de acción.

Porque si bien, como ya conté en uno de mis posts, mis inicios apuntan a Mafalda y Condorito, lo que me entusiasmaba de verdad era dibujar a Batman, Linterna Verde y Spawn. Tirando patadas, haciendo aparecer objetos del anillo o invocando llamas infernales, amaba imaginar y plasmar en lápiz 2B los actos de estos personajes, con una cantidad exagerada de sombreado y detalles capaz inútiles pero que me entretenía mucho hacerlos.

Fue en esta época que entre en contacto con las historietas paraguayas más serias y maduras, que encontré en los números de la revista El Raudal y Bunker. Con ilustraciones en blanco y negro, jopara y guasadas, estos comics eran más profundos, con un contenido marcadamente para adultos (se aparecían las pin up girls y heroínas con ropa ajustada –si la tenían) y con referencias irónicas a nuestra cultura (había un héroe re pajero que se llamaba Ejulunex) así como a la triste historia reciente que dejábamos detrás: la dictadura militar de Stroessner.

Nota aparte merece el tiempo que Bunker publico tiras escritas por Robin Wood, aquel profeta paraguayo de las historietas que recorrió Argentina y Europa creando personajes épicos y entrañables como Pepe Sánchez, Amanda, Nippur de Lagash, Dago o James Walker de Starlight. El haberlo conocido (de lejos al menos) y entrar en contacto con escritores y dibujantes de historietas en la convención Chake! Es uno de esos recuerdos imborrables para un mitai gordito y nerd.

Todo de lo que hablo se remonta a varios años atrás (si, ya estoy viejo) y honestamente, reconozco haber perdido mucho contacto con el mundo comic en general y el paraguayo en particular.

Pero, como dirían muchos héroes clichés con frases más sobre mojadas que la expectativa de Cerro de ganar la Libertadores: “No todo está perdido”, y en verdad muy lejos de estarlo esta, ya que solo mirando de reojo me doy cuenta que la propuesta de cómics en Paraguay está a full, en especial con las historietas de Epopeya y Coquitoman.

“Epopeya” es un libro de 170 páginas a todo color, que contiene en formato de historietas 20 historias relacionadas a la Guerra del Chaco.
“Epopeya” es un libro de 170 páginas a todo color, que contiene en formato de historietas 20 historias relacionadas a la Guerra del Chaco.

Epopeya es un proyecto llevado adelante por el escritor y guionista Javier Viveros y con ilustraciones de capos capisimos como Enzo, Roberto Goiriz, Juan Moreno y Kike Olmedo. Inspirada en la novela grafica Vencer o Morir de Enzo, estas historietas cuentan historias y anécdotas de soldados paraguayos en el contexto de la terrible Guerra del Chaco, que aparte de todo el sufrimiento que de por si traen las guerras, se caracterizo por tener como enemigo mortal de nuestros compatriotas a la sed, quizás mucho más que los bolivianos (quienes, a parecer del autor y de una historia que más o menos todos manejamos, no eran nuestros enemigos tru o al menos no los que armaron todo para repartirse nuestras tierras como un mazo de cartas).

Con un tono mas cómico pero conservando la seriedad del producto de calidad, llega a nosotros el súper héroe paraguayo, CoquitoMAN. Producido y Dirigido por Videalisitco Shortfilms (Vidal Gonzalez) e ilustrado por Leda Sostoa, la misión de CoquitoMAN, aparte de salvar al mundo, es salvar a los niños y no tanto del Paraguay de las garras de la amnesia comiquera. Todos sus poderes y los de sus amigos – El Dr. Ray y su perro, Pinki’i – buscaran que la historieta paraguaya sea reconocida y querida, como se puede ver en las diferentes cuentas de redes sociales del súper héroe a base de harina y energía cósmica.

[quote align=’left’]Los cómics, como cualquier manifestación social/cultural se corresponde a un contexto específico, desde lo económico hasta lo histórico político[/quote]Los que llegaron hasta acá estarán preguntándose: ¿Donde está el sesudo (!) análisis que contrasta las historietas como manifestación cultural y los rumbos políticos del bote nacional? Como anticipé, no existe tal cosa esta vez, al menos no como todos esperan, porque quienes me hayan leído sabrán de lo que hable todo este tiempo y aquellos quienes sean nuevos en esto, aquí les va el resumen: los cómics, como cualquier manifestación social/cultural se corresponde a un contexto especifico, desde lo económico hasta lo histórico político.

Tanto vehículos de la cultura dominante como manifestaciones de una de resistencia, las historietas pueden ser leídas e interpretadas de diferentes formas, pero el ejercicio de ubicarlas en un espacio/tiempo hace que podamos entender muchas cosas, ya que varios personajes salidos de estos cuadritos estáticos han pasado a estar hasta en la sopa (paraguaya), no solamente de los llamados nerds o geeks, también están en la nueva onda hipster/cool/hippie-chick/wave/way of life.

Con todo lo que da para hablar, la lectura de historietas de todas partes del mundo enriquece, ayuda a tener perspectivas de ideas y sistemas culturales. Y, como no prestarles atención a aquellos tiras made in Paraguay, que implícita o explícitamente (pero siempre) cuentan nuestra historia, los orígenes de nuestra cultura (porque sí, la cultura tiene un origen y no es en la gloriosa sangre del primigenio león guaraní) y nos facilita ver un poco que lo que somos, porque pa las cosas están como están, a ver si podemos cambiar algo, pero de verdad.