Conciertos

Chris Cornell llena dos noches de acústica el Gran Rex

El ex Soungardem, Mother Love Bone, Temple of the dog y Audioslave volvió a la Argentina por dos noches consecutivas al teatro Gran Rex, con su último trabajo y gira solista “Songbook”, incluyendo temas de los grupos mencionados, más algunos covers y temas propios.

Un Chris Cornell super buena onda, llega al escenario, con 6 guitarras electroacústicas guardándole la espalda. Inmediatamente la gente se pone de pie para aplaudirlo (sin hacer nada todavía él). Así comienza la segunda noche del ex Soundgarden con su libro de canciones y unas cuantas bromas entre tema y tema a cuestas.

Para darnos una percepción de lo que se venía, arranca con un cover de nada más y nada menos que Syd Barret, Dark Globe. A lo que seguiría una serie de temas propios (nuevos), de Soundgarden como Burden In My Hand, Fell on Black Days, Outshined y por supuesto Black Hole Sun.

Entre otros temas que no podían faltar, Say hello 2 heaven y Hunger strike de Temple of the dog, y por supuesto de Audioslave. Me sorprendió la poca pelota que le dio al primer disco, de los 6 temas del grupo sólo toco dos del álbum homónimo: Like a Stone y I Am The Highway.

Para mí la voz de Chris Cornell es una de las mejores, potentes y técnicas que tuvo y tiene el rock, además de ser él de por si un icono grunge y del rock alternativo. Hay que tener huevos para hacer semejante gira, presentarse así en cada escenario con nada más que guitarras y su voz; la cual llenó de misticismo el teatro, dejándonos anonadados luego de cada canción en donde nos parábamos a aplaudirlo. Uno de los covers que me sorprendió bastante por como lo trabajó fue Billie Jean de Michael Jackson, donde recién en el coro me di cuenta de qué tema se trataba.

Para despedirse, no sin antes recordarnos que Soundgarden vuelve a grabar un nuevo álbum, eligió Ticket to ride de The Beatles, dejando claro que su talento, su voz, sus armonías y texturas vocales son únicas, y él nos estaba regalando ese momento sublime que jamás pensamos vivir. Para terminar el tema, en donde la luz era súper tenue y lo iluminaba nada más que a él, lo dejó sampleado -hasta con acople- y desapareció por un costado.