Actualidad

B.B. King: El blues del adiós

A los 89 años de edad, se fue B.B. King, la leyenda que deja a su paso más que blues, dejó una vida entregada a la música.

Tras la larga juerga de un fin de semana prolongado, y aunque leí la noticia, no me cayó la ficha de que una de las tantas leyendas de la música había dejado finalmente este mundo. El rey, no, el dios del blues ya es inmortal.

El B.B. King falleció el jueves, a las 21.40, mientras dormía en su casa de Las Vegas, según indicó su abogado, Brent Bryson. El padre de Lucille, su legendaria guitarra Gibson, su eterna compañera, había tenido una desmejora en su estado de salud en octubre último, cuando sufrió un desmayo durante un concierto en Chicago, ciudad emblemática para la música que él cultivaba, el blues.

Bajo el nombre de Riley Ben King, el 16 de septiembre de 1925, una pequeña cabaña en donde se realizaban plantaciones de algodón, en Itta Bena, Misisipi (Estados Unidos), nacía el músico que, tras los años, se convertiría en una leyenda de las notas y armonías, y emblema del blues a nivel global, eso sin mencionar a la cantidad de artistas que logró inspirar través de las décadas.

King creció cantando en un coro de gospel en la iglesia baptista Elkhorn de Kilmichael. Con doce años, compró su primera guitarra por quince dólares, aunque otra fuente indica que fue un regalo de Bukka White, primo de su madre, y también gran exponente del blues. En 1943, King abandonó Kilmichael para trabajar como conductor de tractores y comenzó a tocar la guitarra con el Famous St. John’s Quartet en Inverness, tocando en iglesias de la zona y en la estación de radio WGRM de Greenwood.

BB King 2

Más tarde, llegó el salto, cuando en las radios sonó «The Thrill is Gone», un clásico del blues que B. B. hizo propio a fines de los 60. Su presentación del 68 en el Fillmore West de San Francisco marcaría un quiebre en su carrera.

El «Rey del Blues», como fue bautizado, llegó tan lejos como nadie lo había logrado desde el género. Tocó en la Casa Blanca, en el Vaticano y en prisiones como la de San Quintín y varias otras, siendo en estas últimas, en donde su música sentía mayor peso.

Miles de historias se pueden agregar al mito que creó King a su alrededor, pero más que las historias, su vida también forjó la gran estatua de mármol que configura su personas. King fue un defensor de la educación de la música en los niños. En 2002, fue contratado como partidario oficial de Little Kids Rock, una organización sin fines de lucro que provee a los niños de escuelas públicas de todo Estados Unidos lecciones e instrumentos musicales de manera gratuita.

B. B. King era piloto licenciado, un conocido jugador y vegetariano, no bebedor y no fumador desde sus casi 60 años. King vivió casi diez años con diabetes y fue un visible portavoz en la lucha contra la diabetes, apareciendo en avisos para el manejo de productos para la enfermedad.

El 26 de enero de 2007, durante una gira, King fue hospitalizado en Galveston, (Texas) debido a la fiebre tras una gripe. Fue dado de alta el 27 de enero, tras pasar una noche ingresado. Tuvo tiempo para terminar su gira, con su actuación el 30 de enero.

Casado dos veces, King tenía 15 hijos, naturales y adoptados. Aunque algunas fuentes afirman que el boxeador Sonny Liston fue tío de King, otra fuente afirma que se trata de un mito, y que la relación verdadera es que Liston era hermanastro del padrastro de King.

Su cantante favorito fue Frank Sinatra. En su autobiografía King habló acerca de cómo era, y es, un «fanático de Sinatra» y cómo iba a la cama todas las noches escuchando el álbum de clásicos de Sinatra In the Wee Small Hours. King ha acreditado a Sinatra por abrirle las puertas a los artistas negros a los que no se les dio la oportunidad de tocar en lugares dominados por «blancos». Sinatra tenía a B. B. King en los principales lugares en los que cantaba en Las Vegas durante los años 1960.

BB King 3

En su país fue distinguido con la Medalla Nacional de las Artes y la Medalla Presidencial de la Libertad, además de integrar los salones de la Fama del Blues y el Rock and Roll. Sus giras mundiales y las ventas millonarias de muchos de sus más de 80 registros de estudio, en vivo y compilatorios le dieron con los años un cómodo pasar y una mansión en Las Vegas.

¿Hace falta agregar algo más? Desde aquí, te saludamos, no al rey, sino quien desde la inmortalidad ahora forma parte del Elíseo blusero, un dios del género. Hasta siempre B.B. King

… Keep Fuckin’ Rockin’.