Entrevistas

2017: Año del Centenario de Augusto Roa Bastos

Recordando al Premio Cervantes, Augusto Roa Bastos, compartimos a continuación extracto de la entrevista
realizada por el periodista Joaquín Serrano en el programa televisivo “A fondo” y publicada en el volumen Escritores a Fondo (Planeta).

Los personajes que crea Roa Bastos son de carne y hueso, palpitantes, los incrusta en las más dramáticas escenas y en las situaciones que más puedan conmovernos, su pluma pinta con rigor y escalofrío los horrores de la naturaleza y de la injusticia, el espanto de la muerte, la realidad dislocada en mundos diferentes, simultáneos, sucesivos o trastocados.

Usted, por lo general, utiliza ambas lenguas en sus libros, en los que es fácil hallar voces y expresiones del guaraní.

Es un idioma muy bien organizado, que no llegó a la escritura y no tiene por consiguiente una literatura, pero es la lengua por excelencia de comunicación emocional del pueblo, incluso de los paraguayos más cultos, que, cuando quieren recalcar una locución, una frase, algo que les importa mucho, dicen la frase en español y la repiten en guaraní. El guaraní es una lengua en pleno contacto con la naturaleza, con el sentido mítico y poético de esta fuerza telúrica que se siente en el Paraguay. (…)

Usted nació en Asunción en 1917, pero ¿en qué mes?

En el de los mellizos, en junio.

¿Qué recuerda de sus años primeros?

Las leyendas que me contaron sobre mi venida al mundo fueron muy poco divertidas, de modo que guardo poco recuerdo de todo aquello. Y además, para mí la vida es un olvido continuado. Solo recuerdo algunas pequeñas cosas de mi infancia en un pueblecito del interior del Paraguay, este país que como usted bien ha dicho sigue siendo una incógnita, un enigma, hasta el punto de que parece un país mágico inventado por los novelistas, esa gente que hace magia con la realidad. (…)

¿Cuál es su objetivo, su propósito, al escribir?

Para mí el Paraguay es como un gran espejo muy luminoso que se ha roto en muchos fragmentos. Un fragmento por si solo no tendría valor. Yo he tratado en mis libros de reunir estos fragmentos del gran espejo roto para que pueda volver a dibujarse la imagen profunda de una colectividad.

Hubo un extraño parón, como un impasse, un largo silencio, hasta que aparece su última gran novela, Yo El Supremo…

A veces se producen crisis de conciencia, motivadas quizá por la sensación de que lo que uno hace no tiene sentido, y entonces se retira uno a reflexionar. Una de las grandes dudas que yo sentía era si yo estaba llamado realmente a este ejercicio de escritor, y esta especie de parón se me impuso como una necesidad vital de bajar a mis abismos interiores para ver lo que había dentro. Era un poco como hacer de espeleólogo de uno mismo. Y así me impuse la larga noche de diez años de silencio.

Yo El Supremo está calificada por Alejo Carpentier como “obra maestra”…

Tomé a este personaje histórico solamente como un punto de partida para una obra de ficción pura. Claro que está en mi libro la historia, la tremenda historia con la presencia de este hombre de voluntad férrea decidido a establecer a toda costa la soberanía y la libre determinación de una naciente nacionalidad. Pero están, asimismo, otras muchas cosas: la parte mítica, que a mí me interesaba. En este caso, por ejemplo, el poder absoluto. ¿Qué pasa con el poder absoluto frente a la transitoriedad, a la precariedad de ese portador del poder absoluto? Porque el poder absoluto se entiende cuando es una emanación de una colectividad que delega en un hombre sus poderes inalienables para decidir sobre su destino, sobre su suerte. Pero ocurre que en la mayoría de los casos que nosotros conocemos este poder absoluto va engendrando una especie de contrapartida que va subsumiendo, aniquilando esa primera etapa de poder al servicio de los demás para convertirse en un fin en sí mismo. De manera que este libro, en cierto modo, tiene un trasfondo que se relaciona con los referentes históricos de mi país, y sobre todo con la labor ciclópea que hizo este hombre para establecer la soberanía de mi país y su libre determinación, frente al acoso de las potencias de aquel tiempo. También está en el libro otra cosa que para mí es importante en igual medida, y es esta pasión de lo absoluto, esta búsqueda de lo absoluto a través de la acción política, del poder económico, incluso de la pasión mística: la necesidad de llegar a lo absoluto, que es una de las más viejas pesadillas de la especie humana.

[title]2017 – CENTENARIO AUGUSTO ROA BASTOS[/title]

El pasado 30 de enero sesionó por primera vez la Comisión Nacional conmemorativa del centenario del laureado escritor paraguayo, Augusto Roa Bastos. La misma fue creada por Ley N° 5790, que integran varias instituciones gubernamentales, y que será la encargada de organizar diversos actos a nivel nacional e internacional.

La mencionada normativa faculta al ministro de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Fernando Griffith a coordinar la Comisión Nacional de Conmemoración del Centenario de Augusto Roa Bastos, nacido el 13 de junio de 1917 en Asunción, e integrada por los representantes de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, Secretaría Nacional de Turismo,  Centro Cultural de la República El Cabildo, la Comisión de Cultura, Educación, Culto y Deportes de la Cámara de Senadores, Comisión de Cultura, Educación y Culto de la Cámara de Diputados, Ministerio de Educación, Ministerio de Relaciones Exteriores, la Secretaría Nacional de Deportes, y la Fundación Augusto Roa Bastos.

El director de Comunicación de la Secretaría Nacional de Cultura, Adrián Cattivelli, brindó detalles al respecto, durante la emisión del noticiero de Paraguay Tv. Señaló que la Comisión es grande y tiene a la SNC como coordinadora de los actos conmemorativos, por lo que constituye un desafío para la institución. En esa primera reunión, se definirán diversos aspectos acordes a la envergadura del evento.

“Realmente es grande el desafío, el principal de ellos, es que los paraguayos se empoderen de la figura de Roa Bastos y lograr que todos lo conozcan, no solo festejar el centenario de su natalicio, sino que los jóvenes, que por la edad que tienen, no recuerdan lo que significó y significa para las letras de nuestro país. Pero se trata del escritor paraguayo que llegó más lejos y obtuvo el Premio Cervantes en 1989. Él nos puso en esa cúspide de las letras castellanas y por lo tanto merece la honra que se le debe”, indicó.

Adelantó que con la presencia del Ministerio de Relaciones Exteriores se organizarán varios eventos en las Embajadas paraguayas en el exterior.  “Hablar de Roa es sinónimo de hablar de Paraguay. En todas partes del mundo se están publicando informaciones relacionadas con este centenario, tales como Brasil, España, Argentina, México, Venezuela, Ecuador, entre otros”.

El otro momento, mencionó que si bien el gran acto central girará en torno al 13 de junio, cuando se cumplen los 100 años de don Augusto, las celebraciones ya se iniciaron el pasado 1 de enero, en la Biblioteca y Archivo del Congreso Nacional, cuando también se daba inicio al Rally del Dakar; luego, esa misma noche, el lanzamiento en el Word Trade Center, y así como, el viernes último, el evento organizado por la Sociedad de Escritores del Paraguay, en la Manzana de la Rivera, donde se hizo lectura de varios textos.

Además habrá Ferias de Libros, en las cuales Paraguay tendrá una presencia especial, como en Buenos Aires, Argentina, en República Dominicana, también se celebrarán actos en Francia, donde don Augusto vivió por 14 años; en España, y hasta en Serbia han invitado a la Secretaría Nacional de Cultura para hablar del Premio Cervantes 1989, expresó.

Hay muchas otras actividades previstas a lo largo del año, como la creación de una biblioteca itinerante que irá en las escuelas y los colegios, la idea es que la gente se empodere de la vida y obras del escritor.

“Igualmente, se incluirán eventos deportivos, considerando que el escritor era un hombre muy polifacético e incursionó en el deporte; también en la música, ya que era gran amigo de José Asunción Flores, ha escrito la letra de muchas canciones, como por ejemplo, con Agustín Barboza”.

La idea es hablar de toda la dimensión de la figura de Roa Bastos, este gran luchador de la libertad que estuvo 47 años exiliado. El primero en expulsarlo del país fue el ex presidente Higinio Morínigo, a finales de la década de los 40, cuando Roa era Secretario de Redacción del Diario El País, que funcionaba en la calle Benjamín Constant, y que debido a un editorial que escribió para aquel medio de comunicación, y como no gustó a las autoridades de aquel entonces, no solo le costó su trabajo, sino su primera expulsión del país, teniendo que ir a vivir con su familia a Buenos Aires. Luego ese exilio siguió durante el Gobierno de Alfredo Stroessner. En 1982 ingresó al país, y cuando la fuerza de seguridad represiva de aquella época lo encontró, lo volvieron a expulsar. Ya no pudo volver hasta después de ganar el Premio Cervantes, relató Cattivelli.

“Es un hombre que ha luchado por la libertad de Paraguay, y efectivamente cuando él obtiene y recibe el Premio Cervantes dice: la literatura también puede ganar batallas con la letra y el espíritu y yo ofrendo ese sacrificio de tantos años de exilio donde desarrollé mi obra al pueblo paraguayo”, concluyó.