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Asuncion Mosh 2010: Metal Hasta La Eternidad

Una vez al año ocurre un evento que mueve multitudes de todas las edades, un evento que pone a prueba la fidelidad de sus seguidores y hace que las emociones afloren. No estoy hablando de Caacupé, estoy hablando del Asunción Mosh, esta fiesta de metaleros que reúne a lo mejor de la escena nacional y pone a prueba el verdadero significado del sacrificio.

Si el metal es la música de Satán, en el ferrocarril hacia tanto calor como en el infierno, y definitivamente, era muy interesante estar allí.

La noche comenzó a las 21:30 aproximadamente, en “Mosh Stage”, con los muchachos de Steinkrug , una banda con muchísima electricidad en la sangre y ganas de beber mucha cerveza (y no era para menos con el calor que hacía), una performance impecable que adornaron con unos sombreros con cuernos que lanzaron al público para hacer que esas ganas de ser un vikingo ebrio se visualizaran. Posteriormente siguieron los chicos de Forget-me-not con su estilo Screamo Punk, que si bien no era del gusto de muchos, pusieron la nota diferente a la noche. Siguiendo con la grilla se encontraba la gente de Anfuse que realizaron una inesperada presentación del tema de Pantera “Mouth of War” que hizo volar la cabellera de más de un headbangger.

En el escenario puesto en el “Mosh Store” se presentaron los todopoderosos Patriarca con su ya característico Thrash Metal, generador de sentimientos agresivos y felicidad extrema para los amantes de este género, un detalle muy noble de la banda fue el de tocar en el escenario más pequeño para dar espacio a los grupos que la gente empezaba a conocer, a pesar de que la gran mayoría del público iba con la intención de ver a estos monstruos del metal. Los elogios quedan cortos muchas veces para una presentación como la de Patriarca.

Posteriormente le siguió Rushmore, en cuya breve trayectoria ya poseen como currículum el haber tocado con la leyenda del Metal, “La Bestia” Paul Di’anno, si bien el sonido no favoreció a su espectáculo, no cabe dudas de que es una de esas bandas cuyos prodigiosos miembros tienen el potencial para hacer estallar a los presentes.

Al terminar la presentación de Rushmore, subió a escena la brutal banda Wisdom con una exhibición de Black Metal que paralizó a más de uno, sin mencionar la exposición teatral de su actual tema cumbre “Sacra Privata”, una épica parodia de una Misa Católica al estilo bien “True”, el detalle lo brindó el vocalista cuando al rasgarse la remera intentó cortarse para que la gente dijera “¡Cha! ¡¡Este man está de la cabeza!!, sin lugar a dudas un espectáculo pocas veces visto y con amplia aceptación entre los presentes.

Seguido de esto, ubicados en el “Mosh Store” comenzó la legendaria banda The Profane, que con su Death’ N’ Roll sacudió a la multitud con su ya acostumbrada agresividad y energía.
A continuación, Sabaoth, grupo con una larga trayectoria dentro de la escena Underground paraguaya y concierto esperado por muchos, no decepcionó y a lo largo de sus 30 minutos de música el público lo manifestó.
Por último, Kuazar, banda originaria de Ciudad del Este que con su estilo, sencillamente, rompió todo y liquidó hasta la última gota de energía que quedaba en la gente, la aceptación fue masiva, la lectura es fácil, si hay personas que hacen cuernos con las manos, es sinónimo de que gusta. Al terminar hizo homenaje al DIOs del Metal y le rindió tributo con el tema Heaven and Hell, tema emblemático del fallecido vocalista, a más de uno se le subió la bilirrubina, créanme.
No caben dudas de que esta edición del Mosh fue todo un éxito, y como siempre, nos enseña que el sacrificio tiene sus frutos en un país como el nuestro.

La persona que no conoce el Metal sencillamente no entenderá jamás, qué hace tanta gente vestida de negro reunida en un lugar donde sólo se escucha ruido, la explicación va más allá de lo que yo pueda decir ahora, pero creo que Sam Dunn lo explicó muy bien en lo que considero es la biblia del metalero, les dejo con este video, y creo que a más de uno se le erizará la piel con semejante descripción.

Por este año, los telones cayeron, pero, con ansias, espero otra edición, esta vez, con más gente, con más cerveza y con más metal. Les agradezco por su tiempo, y como dirían los grandes de Patriarca: “Metal hasta la eternidad”