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(Por Gustavo “Chavo” Benítez) Año 1989. Muchos de nosotros nacíamos o aún no teníamos uso de razón, el tirano Alfredo Stroessner se iba para empezar una época “de cambio” que nunca cambió.

200 Muertos.
200 Muertos.

Lo que sí cambió en los años 80, sobre todo en ese último año de la década fue la explosión a nivel musical en Paraguay. Un flujo más constante de intercambio cultural por medio de revistas, fanzines, discos de vinilos, cartas y cassettes que recorrían miles de kilómetros hicieron que surjan las primeras bandas de rock, un tanto más extremo, como el Heavy o el Thrash Metal, hasta llegar al Punk de Kaos en ese 1989. Si bien no puedo dar fé de que Kaos haya sido la primera banda punk de estos lares, por lo menos fue la primera en dejar registro.

Tras los pasos de ellos, influenciados por los emblemáticos Violadores y una ola de punk más inglesa, salen a tocar bandas de Punk a principios de la nueva década, que era más “libre y permisiva” por causa de la “democracia” (que claramente era una mentira: seguían las represiones de todo tipo, no solo policial o estatal; sino también la social hacia todo tipo de manifestaciones culturales diferentes) formando así una escena underground muy activa, contestataria y hecha a puro pulmón, basada en el Do It Yourself (DIY).

[title]El Punk es Hardcore, el Hardcore es Punk[/title]

Fotografía: Bloganti.com
Fotografía: Bloganti.com

Dentro de esa movida Punk, empezaron a surgir bandas que tocaban mucho más rápido que otras. “No teniamos ni idea de lo que era Hardcore. Tocábamos más rápido por acelerados” me decía uno de los personajes principales del movimiento desde hace más de dos décadas. Fue así que el sonido, la lírica y la estética de muchos nuevos grupos fueron asemejándose más a la escena de los años 80 en el Reino Unido, logrando un sonido que recuerda a G.B.H., The Exploited o Discharge.

Bandas emblemáticas como 200 Muertos (quizás la más conocida a nivel internacional hasta hoy), Cautivos del Sistema, Rabia Kallejera, Gotas de Odio, entre muchas otras, formaron una sólida escena; que siempre estuvo muy ligada a la escena metalera.

Un registro importantísimo de esa década de oro es el compilado “Punk Hardcore Subterráneo en Paraguay”, realizado por Fúnebre Records, que puede encontrarse en internet, y que ha sido lanzado en formato CD en Paraguay y en vinilo 12” en Francia en el año 2011, todo un logro para el hardcore local.

[title]Los chicos tienen algo que decir[/title]

Vecindad Autopsia en el aclamado recinto punk Salón Pueyrredon de Buenos Aires (Argentina). Fotografía: V.A.
Vecindad Autopsia en el aclamado recinto punk Salón Pueyrredon de Buenos Aires (Argentina). Fotografía: V.A.

Muchas de las bandas de los años 90 se disolvieron y desde el año 2000 en adelante el hardcore punk local se encontraba casi huérfano, sólo con dos o tres bandas activas y tocando en conciertos de metal. Una ola de gente nueva surgió a partir del 2005 en adelante, comenzando así una interesante nueva etapa en la que se formaban grupos en el interior, descentralizándose así el movimiento de su meca asuncena.

Con la explosión del internet y la sobrecarga de información, también varias personas empiezan a escuchar el hardcore hecho en Estados Unidos, un tanto más diferente del Reino Unido en lo que respecta al sonido, letras y hasta la vestimenta (mucho menos radical que la inglesa). Esto hace posible que en Ciudad del Este empiece “Del Este Hardcore”, un conjunto de gente y bandas con una propuesta diferente a la establecida.

En la capital, a finales de la década del 2000 nazca La Revancha del Caído, que marca un antes y un después en todo esto, ya que su propuesta era bastante diferente a todo lo anterior: shorts cortos en vez de jeans rotos, Vans en vez de botas militares, letras basadas más en lo personal y hasta espiritual en vez de las mismas protestas gastadas, saltos desenfrenados en vez de poses estáticas, pelo corto en vez de crestas o melenas, riffs melódicos y acelerados en vez de riffs metálicos y pesados, bandanas, remeras de colores en vez de negras; todo este atrevimiento nos hizo ver de alguna manera que las cosas podían hacerse de manera diferente, nos hizo comprender que la tolerancia era también un factor importante a la hora de engendrar algo nuevo (los integrantes de La Revancha eran todos cristianos, aunque sus letras no lo fueran directamente).

A partir de allí, el shock fue instantáneo y nacieron varias bandas con una propuesta similar, bandas “con moda yankee” como dirían algunos. A Prueba de Balas, Despojados de Igualdad, Repudio, Sarcoma de Kaposi, entre otras, formaron una movida fresca, con constantes shows locales en los cuales se llenaban bares. Se conocieron además otras formas de contracultura dentro de la propia contracultura como el Straight Edge (rama del hardcore cuyos simpatizantes se pintan X en las manos como señal de que no fuman, no beben alcohol, no se drogan como protesta a las cadenas que la sociedad impone como “diversión”). Cinco años atrás ni imaginábamos que una persona no ligada a este estilo musical sepa qué significan las X pintadas en las manos de los Straight Edge.

La autogestión y la unidad son pilares fundamentales del hijo que se había parido: El “Asunción Hardcore”.

[title]Salir del termo para crecer[/title]

Los fanzines y las ferias siguen siendo claves para la difusión del hardcore y el underground asunceno. Fotografía: facebook Kria Kuervos.
Los fanzines y las ferias siguen siendo claves para la difusión del hardcore y el underground asunceno. Fotografía: facebook Kria Kuervos.

Desde el inicio del Asuncion Hardcore, el flujo de bandas que visitaron no paró. Recordamos que la primera en venir y darnos cátedra fueron los brasileros de Bravo, con quienes se creó un lazo de amistad grande, volviendo a tocar varias veces a la ciudad. La que definitivamente nos marcó en absolutamente todo fue el “Tour Caliente” en el 2012.

IANS tocó con Luisonz en Asunción. En total, realizaron tres shows en 10hs. Fotografía: Ricky Wuep.
IANS tocó con Luisonz en Asunción. En total, realizaron tres shows en 10hs. Fotografía: Ricky Wuep.

Los Caídos y Los Valientes, dos grupos amigos de Buenos Aires que aceptaron venir a un lugar desconocido para ellos, mediante una invitación por Facebook, nos abrieron los ojos en la manera de organizar, difundir y hasta agitar shows. Fueron dos conciertos increíbles acompañados de bandas locales que abrieron camino a arriesgarnos y seguir apostando a traer bandas de otros países, sin la necesidad de sponsors, sin pretender lucrar con ello.

Hasta hoy, nos visitaron grupos de Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y hasta Francia. Qué francés se iba a imaginar tocar acá en Asunción, un jueves por la noche ante más de un centenar de personas haciendo pogo entre tema y tema sin parar? Bueno, los Good Good Things lo vivieron así. Los Caidos volvieron este año, junto a Beautiful Sundays (quienes tocaron en Asunción dos veces en menos de 4 meses) y varias bandas como Ians (quienes hicieron 3 shows gratis en menos de 10 horas en un radio de 7 cuadras, ante unas 500 personas diferentes en total -muchas de ellas estuvieron en los 3 shows-, siendo un hecho histórico en el Hardcore paraguayo), Doomsday, Marzo del 76, Misa Histérica, Brigada King Kong, Erradica, Altercado, Gerk; sólo por citar a algunas permitieron también que grupos de acá puedan salir a tocar a Brasil, Argentina o Uruguay; y por qué no, soñando con el Tour Europeo. Este constante intercambio hizo posible también el nacimiento de varias propuestas nuevas como Falta Envido, NDTK, Estampida, Escuadrón Suicida, Los Modernos, entre otros.

[title]Para la posteridad[/title]

El gran problema siempre fue que las bandas por más que tocaran un buen lapso de tiempo, desaparecían sin dejar registro alguno. Seamos sinceros: El hardcore no es un producto que interese comercialmente: no atrae a grandes sellos, no es masiva, no suena en las radios, las bandas no pretenden amasar fortunas con su música ni tener un club de fans. Y lo bueno de todo, es que el Hardcore tampoco pretende nada de lo citado anteriormente.

Todos quienes estamos en esta movida tenemos trabajos o maneras de ganarnos la vida, esto lo hacemos por el simple hecho de tener cosas que decir. Y hubo gente que tomó la diversión y lo convirtió en trabajo, como el caso de Alfredo Duarte (Vecindad Autopsia, Estampida, Los Nietos del Papa) que desde hace un par de años activa el sello “Sana Matanza” y que se ha convertido en el principal responsable de grabar, producir y editar a bandas locales y también internacionales, ya que varias bandas de Formosa, Argentina, confiaron en su trabajo y en sus precios justos para grabar con él.

También empezó la hermosa costumbre de que los grupos editen sus materiales en formato físico haciéndolos ellos mismos, inclusive en formatos analógicos como el cassette y pretendiendo llegar al vinilo.

[title]¿Adónde va este escarabajito imparable?[/title]

hardcore asuncion paraguay2
El hardcore también suena en bares como Gales. Fotografía: Mirtha Estigarribia..

[quote align=’left’]Siempre van a haber dos tipos de bandas: De los obsesionados con el fetiche del sonido, del look, de la convocatoria. Y, de los obsesionados con el mensaje y la pasión[/quote]Como dije anteriormente, el Hardcore no es pretencioso. Lo que más nos interesa es que gente nueva se una a todo esto, que salgan más publicaciones independientes (discos, fanzines, libros), que se sigan haciendo recitales gratis en lugares públicos o a un costo siempre accesible. La gente entendió a lo largo de estos años la importancia de apoyar shows locales pagando la entrada o comprar material físico de las bandas, viendo más allá de sus individualidades y valorando el esfuerzo de gente que se esmera por mantener viva una movida. Nos interesa crear una familia grande donde podamos divertirnos y expresarnos; antes que crear algo masivo, con egoísmo y rivalidad.

Como diría un amigo: “Mientras haya una banda tocando y dos pibes pogueando, ya está. Siempre van a haber dos tipos de bandas: De los obsesionados con el fetiche del sonido, del look, de la convocatoria. Y de los obsesionados con el mensaje y la pasión”. Nosotros nos quedamos con lo último. Para siempre.