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Argentina: La Cámara de Diputados a favor de despenalizar el aborto

(Por Lucero Martínez) Tras una histórica sesión, de 23 horas de debate ininterrumpido, la Cámara de Diputados de Argentina aprobó por 129 votos a favor y 125 en contra el proyecto de aborto legal, seguro y gratuito para los embarazos de hasta 14 semanas de gestación.

Hasta ahora, en Argentina, el aborto está permitido únicamente en caso de violación o de riesgo para la vida de la mujer. Ahora, está en manos del Senado para convertirlo en ley. Cabe mencionar que la incansable ola feminista en las calles de Buenos Aires fue un elemento eminente para esta lucha de índole social. Bajo el lema: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, marcharon por la legalización del proyecto.

Más allá de las posturas individuales, la realidad es una sola y el desconocimiento, o esconder lo que realmente ocurre, es apoyar la clandestinidad y el riesgo de muerte de las mujeres.

Según el informe The World’s Abortion Laws 2017 se estima que, en el período 2010–2014, ocurrieron anualmente unos 6.5 millones de abortos inducidos en América Latina y el Caribe, un aumento respecto a los 4.4 millones ocurridos durante 1990–1994. El aborto está totalmente prohibido sin excepciones en seis países. Otros nueve lo permiten casi exclusivamente para salvar la vida de la mujer, y solo unos pocos ofrecen excepciones limitadas en casos de violación (Brasil, Chile, México, Uruguay y Panamá) y anormalidad fetal grave (Chile, Panamá y casi la mitad de los estados de México).

Toda esta campaña del país vecino salpica de forma sociocultural a nuestro país: Paraguay, para debatir, indagar y compartir sobre hechos innegables. En una sociedad bastante conservadora y guiada por la iglesia en su mayoría, es muy delicado discutir abiertamente, pero, al ser visible una realidad, siempre será un paso adelante en materia de derechos.

La práctica del aborto clandestino estipula pena en Paraguay, práctica que mata más de lo que encierra, siendo un problema de salud pública, por ser la primera causa de muertes maternas es un reclamo de la justicia social, ya que las principales víctimas son las mujeres en situación de pobreza y (adolescentes) jóvenes.