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(Escribe @Kururugrinder) Tras las últimas publicaciones en medios masivos sobre el manejo discrecional de las recaudaciones de Autores Paraguayos Asociados (APA), los reclamos de artistas nacionales por los dudosos honorarios y la completa desidia con que la institución manejaba sus satélites de medición (?) y registros sobre ingresos; me pregunto: ¿Estarían los artistas paraguayos dispuestos a liberar sus trabajos para su reproducción y uso libre de los honorarios que gestiona la entidad? O, en todo caso, ¿licenciarlas bajo determinadas condiciones que garanticen su libre utilización sin violentar los derechos morales reconocidos en las distintas normativas sobre propiedad intelectual vigentes?

En un país marcado de manera indeleble por la corrupción y el péicha péichante, entidades como APA y otras han demostrado la vulnerabilidad de todo tipo de sistema de fiscalización y puesta en práctica de las normativas básicas para el aprovechamiento eficiente de los recursos y productos culturales creados acá. Desde la falta de rendición de cuentas del FONACIDE y el FONDEC, el usufructo de bienes estatales para intereses privados y otros hechos que día a día vemos publicados en medios, queda preguntar: ¿Qué tan eficiente y honesta sería otra entidad de gestión de derechos de autor para los artistas nacionales?

Alcides Roa, actual titular de APA - Autores Paraguayos Asociados.
Alcides Roa, actual titular de APA – Autores Paraguayos Asociados.
Para ilustrar un poco mejor la idea: APA sería como un cártel que paga a campesinos (los autores) por la producción de marihuana (arte), quedándose con las ganancias de la misma y pagando una suma ínfima a los verdaderos responsables del producto. APA, como el cartel, solo causa perjuicios y destrucción gracias al uso discrecional que hace del producto, perjudicando a los que quieren disfrutar del mismo sin querer crear problemas. La aparición de otro cártel solo generará más conflictos, los campesinos piensan que es buena idea porque tal vez reciban mejor pago por su producto, pero a la hora de la verdad solo será otra organización a la cual estarán prácticamente entregando sus creaciones.

La solución, y se viene diciendo desde hace tiempo, es liberar el producto y eliminar al intermediario; dejar que el público sea el que disfrute de sus beneficios, no los primeros. Y si pensás que como artista no vas a ganar dinero con tu trabajo de esta manera, estás equivocado, la fama que tienen los productos paraguayos es reconocida internacionalmente, y siempre vale la pena pagar por un buen producto. Y sí, también estoy hablando del faso.